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Editorial | Dos años sin Hugo Chávez (q.e.p.d)

Hugo Chávez

Admirado con delirio, y odiado apasionadamente, Hugo Chávez es tema para quienes buscan una explicación de los padecimientos del venezolano de hoy


Este jueves 5 de marzo se cumplen dos años de la muerte del presidente Hugo Rafael Chávez Frías (1954-2013), el mandatario venezolano que permaneció más largo tiempo en la presidencia (1999-2013), después de Juan Vicente Gómez y al igual que éste, también murió en el poder. Y es que solo la muerte pudo separar a Chávez del poder, al que se había aferrado, convencido como estaba, de hacer perdurar en el tiempo la llamada “revolución bolivariana”.

Ya le tocará a los historiadores del futuro, cuando baje la presión de los fanatismos, analizar más ponderadamente la personalidad y trayectoria política de este hombre que irrumpió con sorpresa en la vida nacional encabezando la intentona golpista del 4 de febrero de 1992 y se despidió misteriosamente de esta vida sin que se sepa hasta ahora cuál fue exactamente la enfermedad que le ocasionó la muerte, porque aún se desconoce el respectivo informe médico y, más aún, no aparece su acta de defunción, así como su testamento, los bienes que legó a sus herederos y cuál fue su última voluntad, situación que ha alimentado el imaginario popular con leyendas que van y vienen. Desde los que afirman que aún está vivo y se recupera en la isla de Cuba, hasta los que sostienen que murió envenenado o los que aseguran no falleció el 5 de marzo de 2013, sino el 30 de diciembre de 2012 en La Habana y lo que reposa en el “Cuartel de la Montaña” no es más que un muñeco de cera. El personaje, todo un fenómeno telúrico en la Venezuela que lo conoció, será fuente de inspiración para novelas y películas. Escritores, cineastas e historiadores se darán vida con este particular hombre salido de la Venezuela profunda y rural y que llegó a convertirse en el controversial presidente de un Petro-Estado, en plena disputa mundial por la posesión de los recursos energéticos.

Chávez, admirado con delirio y odiado apasionadamente, también está dando mucha tela que cortar para los analistas de la economía mundial que intentan buscar una explicación a la actual bancarrota del Estado venezolano, luego de manejar inmensos recursos provenientes del petróleo. También está en la mente y en los pensamientos de cada ciudadano que padece los rigores de esta Venezuela, violenta y arruinada, y se preguntan si valió la pena tanta división y tanto odio y cuándo y cómo será el desenlace de esta historia.

EDE