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Estados Unidos recibirá una dura derrota de parte de la mayoría de los pueblos de América Latina y el Caribe. Habrá una condena a Washington de carácter histórico, con repercusión en el mundo.


Julián Rivas

Sin duda en la Cumbre de Las Américas en Panamá, Estados Unidos recibirá una dura derrota de parte de la mayoría de los pueblos de América Latina y el Caribe. La agresión del señor Obama y de los parlamentarios gringos contra Venezuela no será en vano. Habrá una condena a Washington de carácter histórico, con repercusión en el mundo. Esta semana.
Pero, ¿cómo comprender a una oposición que está amarrada por Washington? Tan amarrada que no queda mecate ni para amarrar un gallo. El pueblo venezolano ha reaccionado con el látigo del castigo contra todos aquellos que se han puesto al servicio del Departamento de Estado, del Pentágono, del señor Obama y del stablishment norteamericano.
Rómulo Betancourt fue un agente del imperialismo en América Latina. Era de la CIA el Napoleón de Guatire. Un perrorabioso, pues. Neruda dijo que los yankis lo mantuvieron en la Presidencia. Rómulo no podía presentarse en público por temor a los silbidos y a las consecuencias… “Él necesita ametralladoras para andar por las calles. A mí, mi poesía me abría paso”, recuerda Neruda sobre su estadía en Caracas. “Un demócrata extraño” llamaba Neruda a Betancourt:

Betancourt se sentó en las esperanzas
de Venezuela como un fardo espeso,
este señor es cuadrado por fuera
y es opaco por dentro como un queso:
estudió mucho para Presidente
(para ser hombre nunca tuvo tiempo).

Al fin en Nueva York le dieron títulos
de especialista en leyes y gobiernos,
recomendado por Muñoz Marín
los gringos lo estudiaron un momento
y lo depositaron en Caracas,
empaquetado en sus conocimientos:
aprendió inglés para cumplir sus órdenes,
en todo fue cumplido y circunspecto:
ojos y oídos hacia Norteamérica
y para Venezuela sordo y ciego
pedía un sastre norteamericano
sus pantalones y sus pensamientos
hasta que hablando con la Voz del Amo
olvidó a Venezuela y a su pueblo.

Entonces, cómo no explicarse que los restos adecos pierdan el decoro. Pobre Henry Ramos, no habla ni firma contra Obama. Sordos y ciegos estos adecos. Tiene razón don Pablo Neruda.
¡Ah caramba, los masistas! ¿Hablamos del viejo partido o de un detergente que todavía se consigue en los supermercados? Por ahí salió un sujeto, Segundo Meléndez, supuesto presidente del partido al que no le dan eutanasia, diciendo que Obama no amenazó a Venezuela, que todo es propaganda.
“Lo fundamental para el país es el diálogo, el diálogo de los venezolanos para juntos buscarle una salida al problema. Es un mecanismo de distracción lo que se ha creado con esta campaña de la firma”, indicó Segundo Meléndez, presidente del MAS. Pero… ¿qué dijo, qué dijo? Pensar que estos sujetos del MAS en el pasado se hicieron llamar patriotas y comunistas. Sin duda, están rajaos. Tantos ex izquierdistas metidos a escuálidos y se molestan cuando les dicen escuálidos.
Los pobres copeyanos, incluyendo a Eduardo Fernández, agentes de los alemanes, tienen un triste partido que también se alía con Washington. No tienen nada que ofrecer, pero, conspiran. En días pasados apareció el señor Álvarez Paz en una rueda de prensa de los copeyanos. Para él una canción: “Ando borracho, bastante ron bebí, saca la estera que ya quiero dormir”…

UNA VIEJA NOVELA

¿Se han dado cuenta que el gobierno colombiano no ha condenado la agresión gringa? Se escuda en Unasur porque no puede ser distinto. Ya les decía que para el oligarca colombiano los venezolanos somos objeto de engaños. Es histórico. José Eustacio Rivero estuvo en la comisión del límite a inicios del siglo XX y a raíz de su paso por la región del caucho escribió “La Vorágine”. Allí el venezolano es violento, sin educación, y el colombiano es educado y “respetuoso de las leyes”. “General homérida”, dijo el cachaco. “Le advierto que no soy de Mérida, yo soy de Coro”, respondió el general malhablado.
Es que en el marco de esa dualidad civilización-barbarie los oligarcas colombianos son la civilización y los venezolanos somos la barbarie. Pero ellos son de la Otan, viven del narco y curiosamente son asesorados por la inteligencia gringo-israelí. Uribista es Walter Márquez y su primo guarimbero, el que tiene el hotel a la entrada de Santa Bárbara de Barinas, y con residencia en Miami.
Esto es serio. Sino que lo diga Picón Salas, que escribía con tinta de mieles, aunque a veces le echaba vinagre. Era adeco, pitiyanki y oligarca por demás. Es que muchos creen que democracia es ir a elecciones y la participación es el evento de presentarse ante la urna electoral.
“La oposición política no era entre nosotros (los venezolanos) un juego de partidos y de sutiles conceptos, un desafío de ideas que se resuelve y arbitra en las tribunas del Parlamento como lo han sido muchos años en la cortés de la República de Colombia o en el sereno Chile, sino un combate cruel y rencoroso en que estaba comprometida la vida. Gobierno o muerte pareció ser durante muchos años la disyuntiva nacional. Se enfrentaban siempre, así, sin posibilidad de diálogo y de comunicación, dos Venezuelas irreconciliables”.
Lástima que Picón Salas no conoció el régimen de Pinochet en Chile, ni el de Uribe en Colombia con Santos de Vicepresidente y su hermano de ministro de la Defensa, con la oligarca Holguín de canciller, aplicando la doctrina “respice polum”, que es obedecer a Estados Unidos, tan cara a Marcos Fidel Suárez y todavía vigente en Bogotá.
En Panamá los gringos van a recibir una paliza política. ¡Cómo será que a Felipe González le dolerán las costillas! Igual a Alejandro Toledo, el escudero de Josif Maiman, sionista y buscador de negocios petroleros. Toledo salió del gobierno con 5 por ciento de respaldo y muchas denuncias de corrupción que incluyen a Maiman. Pero Toledo es demócrata y defensor de Ledezma y Leopoldo López. Triste periodismo el que tenemos hoy.
Triste oposición. Vean que algunos columnistas sostienen que en la guarimba del 2014 todos los muertos fueron opositores. No hay memoria.
Las mejores interpretaciones salen de nuestro pueblo, de las luchas sociales, de la esperanza por una sociedad mejor. Por eso llueven las firmas contra Obama.
Los intelectuales rajaos, son simplemente rajaos como coco de Semana Santa. Más nada.

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