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Parodia en Nueva York

Capriles-NuevaYork

Los elitescos fueron a recibir instrucciones y a hacer una parodia del Pacto de Nueva York que le impusieron los gringos a Rafael Caldera, Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt


Julián Rivas

Venezuela requiere de la unidad nacional de todos los revolucionarios ante la ofensiva imperial, que tiene expresión, entre otras, en estos sujetos irresponsables que recientemente viajaron a Nueva York: Capriles, Julio Borges, Mardo y Luis León.

A Nueva York no llevaron a Ismael García ni al Chúo Torrealba, el cabeza pelá de la MUD. Los ven tan ordinarios como pantaleta e’ caqui. Ni al Henry Falcón, patiquín de orilla. Seguramente les dijeron que no hablan inglés. Los desprecian, pero los utilizan cuando les conviene. Así es esta gente burguesa. Cuidao.

Los elitescos fueron a recibir instrucciones y a hacer una parodia del Pacto de Nueva York que le impusieron los gringos a Rafael Caldera, Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt, suscrito en el Waldorf Astoria antes de la caída de Pérez Jiménez en 1958. Pero es real el compromiso derechista con los factores hegemónicos del Gran Capital financiero global.

Nuestro país es blanco de guerra económica, política y mediática. Por eso Felipe González, con apoyo de Bogotá y la Internacional Socialista, hace injerencia en los asuntos de Venezuela. Al respecto, un amigo europeo, de izquierdas, hace una apreciación: “Felipe González fue contratado por el Hegemonismo para investir de pátina “progresista” a sus procesos internacionales de desestabilización”.

“La oposición, más incluso que internacionalizada, lo que tiene es un carácter nacional externo. Y en concreto, nacional-opresor-mundo anglosajón (izado) con proyección internacional (o global). La Internacional Socialista es la farsa de unas pocas naciones dominantes…”, agrega.

Estos señoritos que fueron a Nueva York quieren entregar nuestro país a la hegemonía global capitalista. Para eso sirve la MUD. Hay que derrotarlos.

Crónicas de lo venezolano

Hay quienes creen que los venezolanos somos agarrados a lazo. Estos opositores, antivenezolanos, están equivocados. Qué sujetos tan faltos de criterios, y algo más, de conocimientos de la historia patria.

No se han enterado de que por los lados de Macapo, Cojedes, todavía se escuchan relatos de cuando José Antonio Páez fue detenido por el negro José Laurencio Silva en 1849, tras invadir con tropas armadas y financiadas por banqueros de Estados Unidos.

En efecto, Páez, después de la debacle de los Araguatos en 1848, huyó desde esos lados de Achaguas hasta Colombia. Llegó a la costa Caribe y estuvo recorriendo islas-colonias de las potencias de entonces en búsqueda de apoyo a su proyecto de retornar al gobierno. Recogió fondos para la invasión, especialmente de los emergentes banqueros estadounidenses.

Páez invadió por Coro, y acosado por las tropas del gobierno de José Tadeo Monagas buscó el río Yaracuy, y luego remontó los cerros de Nirgua en vía hacia los llanos. Desgatado, dicen que pidió tiempo para entregarse. Enterró armas, oro y monedas extranjeras que cargaban sus tropas en decenas de mulas. El sitio convenido para la entrega de Páez a las tropas dirigidas por Silva y Ezequiel Zamora fue una piedra blanca en el río Macapo. Dicen que lo subieron a una mula, amarrado y viendo para atrás.

El Catire Páez posteriormente fue enviado preso al Castillo de Cumaná y luego Monagas lo mandó al exilio. Todavía a estas alturas se abren huecos en la zona por parte de lugareños y otros llegados de lejos, ansiosos de alcanzar un entierro con monedas de oro. Por ahí esta un pueblo llamado Campo Monagas.

En “El régimen español en Venezuela” Caracciolo Parra Perez, explica cómo nuestro pueblo supo enfrentar las agresiones armadas de los piratas ingleses y holandeses. Fueron centenares las veces que fueron saqueados por los anglos y holandeses. Venezuela sobrevivió y a la postre se hizo nación independiente.

Borges debería saber que un español de origen catalán, Manuel Pérez Vila, hizo un importante aporte sobre nuestra resistencia histórica a los holandeses en el Oriente, costa apetecida, desde Boca de Uchire hasta Araya, zonas salineras. Recomendable la obra de Pérez Vila sobre Bolívar, y sobre el pensamiento político venezolano.

No todo es mal en Venezuela, señoritos perrorabiosos. Ángel Capelletti, un argentino genial que vivió entre nosotros, escribió “Positivismo y Evolucionismo en Venezuela”. Capelletti destacó a “Tierra Nuestra”, de Samuel Darío Maldonado como obra digna de estudio. En lo personal, me sorprende la lectura de Tierra Nuestra por los refranes que suelta a propósito de un viaje por el Caura. Por cierto, en otro libro, suma de notas, Maldonado como gobernador en el Alto Orinoco, hace un siglo, plantea la necesidad de proteger nuestras fronteras en Río Negro y la región amazónica. Ahora la oligarquía colombiana admite bases gringas. Cuidao, ¡Capriles y su combo aceptarían lo mismo!

Pregunta a Capriles

Estos días en el Medio Oriente, por Asia, he recordado a mi abuela de Irapa, una negra alegre, generosa, refranera a tal extremo que asombraba. Cuando leo “Tierra Nuestra” también la recuerdo. A veces me pregunto qué hubiera sido de ella con educación formal. Tenía una memoria extraordinaria. Poseía un concepto de la vida que la hacía feliz en todo momento, solidaria a tal extremo que si veía un niño desarreglado, decía: “ay, ese muchachito parece un huérfano en malas manos”. Ella lo esperaba de regreso, y le decía “ven a acá, mijo”. Le regalaba dinero, algún producto del campo, huevos. Luego le decía al niño: Dile a tu mamá que esto te lo regalo una señora extranjera. Reía.

Mi abuela hablaba como si fuera recopiladora de historias populares. Hasta del Tirano Aguirre. Parecían retazos del mundo llegados al Caribe. Recordaba que fulano de tal fue un marinero que lanzó pasajeros en el Golfo de Paria. O daba saludos que llevaban a pensar. ¿Como está usted? “Como Dios quiere a los pobres”, respondía. Qué vaina. “Vaina fue la que le hizo el ingles al francés”.

Los ingleses han echado vaina en todo el mundo. Ahorita reviso “The Maritime History of the Indian Ocean”. Ingleses y holandeses, los europeos del norte, han puesto el mundo patas arriba. Con los holandeses, en el siglo XVII se abrió un período de supremacismo racista global, cierto eurocentrismo sustentado con teorías calvinistas. De estos lodos nace Nueva York y, también, la presencia holandesa y luego inglesa en el Esequibo. Un robo imperial.

El venezolano tiene historia para aprender y por aprender. En esta coyuntura este pueblo venezolano no se dejará dominar por quienes se creen dueños del mundo. Venezuela es tierra de hombres libres, no de fichas imperiales.

Caramba, si mi abuela hubiera visto a Capriles Radonski, seguro le habría dicho: Muchachoo, tú estás flaco, tas seco, amarillo, ¿qué tienes tú? ¿Qué te pasa? Esto si es vaina. Tú como que te metes el dedo y hueles…