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Coronil Hartmann: “El país votó por la apertura y la inclusión”

Alfredo Coronil Hartmann

El polémico y “atípico adeco” —como se autodenomina— asegura que el juego político en el país le ha sometido a un chantaje, “porque hay que apoyar lo que tenemos y luchar por formas de hacer política que profundamente nos repugnan”

 


Andreína García Reina

Poeta, politólogo, abogado, periodista empírico, afirma haber vivido intensamente más de setenta años. Se define como un “adeco atípico” por sus orígenes familiares y se considera un hombre de diálogo y de entendimiento pero que no hace concesiones cuando se refiere a lo esencial. Hijo de René Hartmann, la segunda esposa de Rómulo Betancourt y muy cercano a su padrastro, ha polemizado en múltiples oportunidades con el seno de Acción Democrática porque, a su juicio, “habían muchas razones para criticar”.

Aunque considera estéril la discusión sobre la manera cómo Henry Ramos Allup sacó los cuadros de Chávez y Bolívar de la Asamblea Nacional (AN), ve en su antiguo compañero de cámara al hombre con “más horas de vuelo parlamentarias” y mejores credenciales para ocupar la presidencia de la AN. Sin embargo, le recomienda firmeza y “no dejarse llevar por su carácter, sino por su buen juicio e inteligencia. Debe ver en grande”. Para Coronil Hartmann esta transición no puede ser nunca para regresar al colapso que existía antes de Chávez.

¿Cómo ve la situación política?

La situación es muy delicada porque evidentemente el pueblo venezolano más claro no puede estar, no solo por los votos que sacamos, sino por el inmenso número de votos que no se expresaron o abstuvieron para expresar su repudio a la situación tan deplorable a la que ha llegado el país. Es impensable, después de la mayor bonanza petrolera que recibió Venezuela en su historia, que tengamos problemas operativos graves.

La Asamblea Nacional, que de acuerdo a la doctrina constitucional es el primero de los poderes del Estado y pretende ser maniatada o subyugada por los que perdieron escandalosamente. Esta elección fue de hecho un plebiscito. El país rechazó al gobierno y eso nos genera un grave problema. El venezolano consciente o inconscientemente tiene la impresión de que el poder pasó a la Asamblea y eso es muy peligroso porque la Asamblea no puede hacer más de las que constitucionalmente son sus atribuciones. Evidentemente son muchas pero no puede solucionar la situación económica, las colas, el desempleo, la corrupción. Son cosas que escapan del ámbito del poder parlamentario.

Soy optimista, porque observo que lo que en una época fue la unidad monolítica del chavismo-madurismo está muy resquebrajada. Mucha gente que votó por Chávez porque deseaba profundamente un cambio radical en la manera de hacer política y en la construcción del Estado. He sido muy enfático en asumir una verdad: Chávez es una consecuencia de una situación de deterioro creciente de la democracia venezolana, no la causa.

Los partidos políticos están muy deteriorados por falta de democracia interna. Uno vive sometido a un chantaje porque hay que apoyar lo que tenemos, luchar por formas de hacer política que profundamente nos repugnan.


«Una amistad muy hermosa»

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Alfredo Coronil Hartmann y Rómulo Betancourt en las ruinas del Teatro Griego de Siracusa, en Sicilia (Italia) en 1966
La relación que tenían Coronil y Rómulo Betancourt fue muy estrecha. A juicio del diplomático, “era extraordinaria, una amistad muy hermosa. Él escribió que el hecho de que yo fuera hijo de su esposa había facilitado que nos encontráramos en la intimidad familiar, pero que estaba seguro de que si nos hubiéramos conocido en otras circunstancias hubiéramos llegado a ser grandes amigos”

 


¿Cómo interpreta que viejos partidos políticos que gobernaron el país antes de Chávez, como Acción Democrática, hayan vuelto al poder y a presidir la AN?

No creo que Acción Democrática esté presidiendo la Asamblea Nacional. Creo que frente a la disyuntiva de escoger al diputado con más experiencia y “más horas de vuelo parlamentarias” y escogieron al que tenía las credenciales. Escogieron a Henry Ramos Allup, no escogieron al secretario general de AD. Él mismo señalaba que son 26 años siendo diputado, nunca ha dejado de serlo. Quizá en extremo porque el piensa como diputado, y ahora le toca un papel que le obliga a pensar de otra manera, porque la mayoría parlamentaria lo convierte de hecho en una especie de presidente de la mayoría nacional que debe balancear y contrapesar el poder del Ejecutivo, tiene que pensar como hombre de Estado. Él siempre ha aspirado, por su propia confesión, a ser presidente de la República, que entonces piense como presidente porque hay que cuidar el entramado institucional, hay que restablecerlo, hay que pensar en todos los venezolanos. Sé de sus capacidades, sé de sus malas pulgas, que tiene un carácter explosivo. No sé si tiene tanto carácter como debiera tener, pero el que tiene es malo.

“Esta transición no puede ser para regresar a lo que existía antes de Chávez”

Creo que este es un momento que requiere gran firmeza, ser democrático en general, claridad de juicio, sentido histórico, no llamar a irritar sin necesidad al adversario, sino de buscar puentes. Hay que plantear cosas de fondo. No quedarnos en el maquillaje. Ahora se debate una cosa absurda como es sacar las gigantografías de Chávez y el Bolívar lombrosiano que estaban en la Asamblea. Yo jamás lo hubiese hecho de la manera en la que lo hizo Henry Ramos, lo hubiese mandado a sacar desde mi escritorio y sin exhibirme al público haciéndolo.

 ¿El estilo de Ramos se corresponde a la promesa de la oposición, sobre la reconciliación y el reencuentro?

Criticar estilos es muy difícil porque es algo personalísimo. Hay que pensar que este país ha sido sometido durante los últimos 17 años a la constante veja, al escarnio, a la burla, al atropello, contra todos aquellos que pensamos distinto. No pienso que la respuesta haya sido en el tono que la dio Henry, pero Henry es Henry y yo soy yo. Tenemos educaciones, orígenes familiares distintos, tradiciones políticas distintas.

Eso que llaman el retrato de Bolívar, esa especie de iguanodón, yo lo habría sustituido por el retrato que él mismo decía se le parecía más. Los rasgos no se le parecen en nada ¿Cuál es el afán? ¿Fabricar un Bolívar parecido a Chávez? Eso no tiene sentido y es una falta de respeto espantosa. Sin embargo, no creo que sea el momento de revolver todos los motivos de irritación legítimos que tenemos.

¿Qué cree que pudiese ocurrir con el “choque de poderes” de cara a los próximos meses?

Tengo información además, no sé si será cierta, de que hay unos diputados del PSUV que acarician la idea de sumarse a la oposición. Creo que la oposición debe propiciar la sumatoria del mayor número de venezolanos al proyecto de la reconstrucción de la democracia y de la república.

El atentado a Venezuela es tan espantoso, que hay que tratar que los chavistas de buena fe y la gente que apoyó a Chávez, porque necesitaba un cambio, porque no toleraba más el estado de decadencia en el que había caído la democracia civil en sus últimos años, tengan su lugar y sean recibidos y para eso hay que manejarse con mucha mano izquierda.

 ¿Cree que es posible que el Ejecutivo gobierne al país sin la Asamblea Nacional?

No es posible constitucionalmente. La impresión que tengo, y esto lo digo como politólogo, es que eso sería un golpe de estado contra la representación nacional, contra el primero de los poderes del Estado, contra el pueblo. La afirmación de Maduro es una retrechería más, que en Chávez era muy desagradable, y en él resulta grotesco porque carece de liderazgo propio.

 ¿Cuál es su opinión de la actuación de Ramos Allup?

Lo que ha hecho lo ha hecho bien. Como lo ha hecho, hay muchos peros. Creo que debe preservarse. Se lo aconsejo con la mayor cordialidad, sin otra intención que no sea de apoyarle porque trabaja por la causa de la mayoría de los venezolanos. No debe dejarse llevar por su carácter, sino por su buen juicio e inteligencia. Debe ver en grande. Esta transición no puede ser nunca para regresar a lo que existía antes de Chávez porque Chávez él llegó porque lo existía antes colapsó. Hay que ir a fondo con una reestructuración institucional del país. Venezuela no puede seguir siendo un país 100% presidencialista porque es una ruleta rusa. Nosotros somos muy pasionales. Los mismos que hablaban horrores de Henry Ramos hasta ayer, ahora encuentran en Henry a Santa María.

¿Es posible que Ramos Allup llegue a la presidencia de Venezuela de darse la “solución democrática y constitucional para la salida del poder de Nicolás Maduro en los próximos seis meses” tal como lo dijo cuando asumió la presidencia de la AN?

Siendo el presidente del Poder Legislativo no es descabellado un interinato, pero yo entendí que en ese tiempo se fijaría una estrategia constitucional y legal para lograr eso. Los pasos constitucionales los conocemos, es una cosa que está escrita. Aunque yo siempre digo que la Constitución está escrita en un idioma inventado porque es muy difícil de leer. Esta elección fue un plebiscito más que una elección parlamentaria, aquí la gente votó sin saber cuáles eran los diputados por los que estaba votando. La gente votó contra el gobierno, contra un estado de cosas, votó por una apertura, por una inclusión.

 ¿Cómo ve la situación interna en Acción Democrática?

Lamentablemente habían muchas razones para criticar. La situación dentro de Acción Democrática es completamente anómala. Yo no quiero abonar en este momento diferencias internas. Creo que el momento no da para eso. Creo que Acción Democrática tiene que reconquistar su democracia interna, tiene que tener autoridades legítimas, Henry declaró recientemente que a él lo había electo la base tres veces, pero eso no es cierto. Lo eligió una vez presidente del partido, cuando me eligió a mí secretario internacional y a Rafael Marín secretario general. Después no ha habido elecciones de base, son elecciones amañadas y fraudulentas. Muy al estilo chavista. Entonces no jurunguemos eso, pero Acción Democrática tendrá que ir a un proceso de legitimación de sus autoridades. Si no, mal puede hablar de democracia. Si es una cosa personal, no es Acción Democrática.

“Hay unos diputados del Psuv que acarician la idea de sumarse a la oposición”

Se ha hablado de que la FANB jugó un papel clave en las elecciones parlamentarias y que era fundamental su actuación durante la instalación del nuevo parlamento. ¿Cómo ve la posición de la Fuerza Armada?

Creo que han tenido una postura institucional. Creo que la intervención del general Padrino el 6 de diciembre fue fundamental y el país tiene mucho que agradecerle en ese sentido y que agradecerle a la Fuerza Armada como institución, pero todo depende de cómo evolucione. A mí me preocupó mucho el acto de ayer, no se puede pretender que sea un ultraje a la Fuerza Armada que se hayan sacado los cuadros de la Asamblea.

No soy partidario de que a Bolívar lo conviertan en Dios, deben catalogarlo como lo que fue: un hombre extraordinario. Que justifica el estudio y la valoración constante de su vida e historia, sin necesidad de convertirlo en San Francisco de Asís, porque no lo fue. Además de eso tiene políticamente muchos actos que son discutibles. Su pensamiento era el de esperar de un hombre de su tradición y su época, muy avanzado es cierto. Bolívar era un hombre rancia derecha, que creía en el senado hereditario, en la presidencia vitalicia. Ahora lo quieren poner marxista, eso es una locura. Lo que sí no dijeron en estos 17 años de revolución bonita es que Marx llamaba a Bolívar el Napoleón de las retiradas y que escribía horrores del Libertador. Uno de los textos más irrespetuosos sobre Bolívar lo escribió Marx.

A propósito del culto a la personalidad de Bolívar, ¿cree que los venezolanos tendemos a exaltar las personalidades de los líderes políticos?

Creo que un país como en nuestro, con una historia institucional muy pobre, ha girado en torno a grandes personalidades: Bolívar, Paéz, Guzmán, Gómez, Betancourt, Carlos Andrés —para bien o para mal—y Chávez. Estas personalidades tienden a acaparar la atención. Lo de Bolívar fue criminal, los libertadores pretendieron borrar de un plumazo toda la historia previa de Venezuela y de España y del Mediterráneo, para ponernos en cero y arrancar desde Bolívar, eso es un acto de soberbia y un despropósito.

Usted fue muy cercano a Rómulo Betancourt, ¿cómo era la relación de Betancourt y Carlos Andrés Pérez?

Tuvieron muchas diferencias, es un tema que habrá que estudiar y escribir. Creo que esas diferencias fueron muy costosas para el país. Carlos Andrés no heredó entero el liderazgo de la organización política por haber tenido esa diferencia, absolutamente fuera de lugar, con Rómulo. Las camarillas que lo rodeaban intrigaron contra Betancourt. En el caso de Carlos Andrés era muy grave porque él aprendió a hacer política betancouriana, de cómo manejar el partido, además de las aptitudes y el carisma de Carlos Andrés. Fue el mejor candidato en las elecciones, era un prodigio. Como presidente ya hay una evaluación distinta. Él aprendió cómo se hacía el muñeco, pero no asimiló con igual profundidad, los principios éticos, republicanos de Betancourt, que era un hombre asediado por unos valores a los que no renunciaba, de una honestidad casi patológica. En todo caso estamos hablando de la Venezuela Saudita, cuando el país recibió un tsunami de dinero importante. El dinero forzosamente corrompe y la gente se vuelve loca y no hubo la necesaria seriedad en el manejo de los recursos.

“La oposición debe propiciar la sumatoria del mayor número de venezolanos al proyecto de la reconstrucción de la democracia y de la república”

¿Considera que eso volvió a ocurrir en los últimos años cuando el barril de petróleo rompió la barrera histórica de los $100?

Sin duda. El gobierno de Chávez tuvo en ingreso petrolero casi cuatro veces todos los presidentes del siglo XX en el país. Es decir, desde Cipriano Castro hasta el segundo gobierno de Caldera sumados. Es algo escandaloso que el país después de tantos ingresos se encuentre lleno de falencias, de facturas, porque no es solo lo que no hicieron, que ya es imperdonable, sino que no mantuvieron lo que había.


El pasado golpista de Acción Democrática

Las cosas no son así. Medina es un caso, de lo que llamaría Carlos Andrés un autosuicidio. El golpe ocurrió el 18 de octubre de 1945. El golpe no fue contra Medina, el golpe se dio porque Medina se empeñó en impedir toda forma de conciliación para conseguir una salida. Medina creía firmemente en un artículo no escrito en la Constitución que decía que para ser presidente de Venezuela había que ser tachirense. Teniendo un elenco intelectual y profesional de primer orden entre sus partidarios, estaba Arturo Uslar Pietri, Rafael Vega, Antonio Oropeza, Ramón Díaz Sánchez, Mario Briceño, grandes venezolanos. Ninguno pudo ser candidato porque no eran del Táchira. Tuvo que buscarse al que era su ministro de Agricultura, que cómo sería su personalidad que vivió 30 años más y nadie lo vio más. El Gobierno buscó una situación imposible. Se le propuso la candidatura de Oscar Augusto Machado, padre de uno de los fundadores de la electricidad de Caracas, un hombre que representaba a los factores más conservadores del país y que era aceptable para toda la derecha postgomecista. No lo aceptó. Después se le propuso a Martín Vega, médico prominente y hermano de Rafel Vega y tampoco lo aceptó. Medina se empeñó en que lo tumbaran. El golpe militar estaba caminando solo porque había una situación insostenible. El alto mando militar de la época estaba integrado en gran medida por militares “chopo’e piedra”, como se le llamaba en ese entonces a los oficiales que no eran de escuela, algunos analfabetas, que tenían bajo sus órdenes a militares de la academia. Los militares se dieron cuenta de que un golpe militar seco no era lo más conveniente y buscaron aliarse con Acción Democrática, que era el partido con más arraigo. Realmente Acción Democrática trató de impedirlo hasta el último momento. Creo que el 18 de octubre está más que justificado históricamente. El trienio de la Junta Revolucionaria de Gobierno fue un paso de avanzada muy importante.


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