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El Guri, nuevo desierto

Guri, un desierto

La depredación de la cuenca del río Caroní, a la vista de las autoridades civiles y militares, ha convertido al segundo lago de Venezuela en un nuevo «Sahara», con el riesgo de paralizar totalmente la central hidroeléctrica más grande del país


Luis Felipe Colina

El Caroní, el segundo río más importante de Venezuela, nace en el tepuy Kukenán, a novecientos cincuenta y dos kilómetros de su desembocadura en el río padre, el Orinoco. Es uno de los ríos más caudalosos del mundo, rondando en promedio los 4.850 metros cúbicos por segundo. En la parte intermedia de su inmensa cuenca se encuentra la central hidroeléctrica de Guri, cuya construcción se inició durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y culminó en 1978, es la tercera a escala mundial, después de las “Tres Gargantas”, en China, e «Itaipú», en el río Paraná, con una capacidad instalada de generación unos 16 millones de kW, que proporciona la mayor parte de la energía que requiere el país.

El embalse de Guri es el segundo lago más grande de Venezuela, sólo superado por el de Maracaibo, pero la sequía lo ha convertido en un verdadero desierto.

Además del fenómeno natural “El Niño”, contra el lago de Guri y el río Caroní ha conspirado la minería depredadora instalada en sus afluentes, con la abierta participación crematística de un sector de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, “radicalmente chavista y roja rojita”, como suelen auto proclamarse muchos de sus miembros, que se llenaron sus bolsillo con la destrucción de un territorio de más de 480.000 kilómetros cuadrados. Ejemplo de ello fue el llamado “Plan Caura”, encabezado por el ex ministro de la Defensa Henry de Jesús Rangel Silva, que so pretexto de erradicar la minería ilegal y defender el medio ambiente, sirvió para instalar, a la fuerza, a las nuevas mafias depredadoras que actualmente controlan el colosal negocio de la minería.

En el año 2010, el entonces ministro del Ambiente, Alejandro Hitcher, anunció que “el Estado constituirá una empresa minera dedicada a la extracción aurífera, con el empleo de tecnología ecológica, que aprovechará el oro en el país, si un gramo de oro pone en riesgo un gramo de biodiversidad, privilegiaremos el gramo de biodiversidad”. Prometió el ex funcionario, perteneciente al “Movimiento 80”, de la UCV, conocido como “los come flor”, que lo ocurrido en la cuenca del Caroní “es un atentado contra la soberanía, que deteriora el ambiente, haciendo que se pierda agua y biodiversidad, ejecutado por empresas transnacionales y sectores de la oligarquía criolla y el capital transnacional”.

Hace pocas semanas el gobierno de Maduro ha anunciado la entrega del “Arco Minero del Orinoco”, precisamente a varias empresas transnacionales, mientras el ministro de Energía Eléctrica, general Luis Motta Domínguez, durante un recorrido por este nuevo “Sahara” en que la depredación auspiciada por la “revolución” ha convertido al Guri, mostró escenas inéditas como embarcaciones hundidas, dunas de arena en zonas previamente sumergidas, ganado que vaga en la tierra reseca, millones de peces muertos, fauna silvestre aniquilada, etcétera. “Con el favor de Dios esperamos que nos venga una buena época de lluvia para volver a recuperar el Guri”, ha dicho Motta para esperanzar a la población martirizada, e indignada, por los constantes cortes de energía y agua.