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Diosdado vs. Wall Street Journal

¿Tocar tierra en el Imperio para ver, si en lugar de lavar mi honor me lo dejan, en Sing-sing, más percudido?


O.E. 

Se decidió Diosdado. Hace un año prometió demandar al periódico Wall Street Journal por difamación, pero no fue sino hasta el miércoles pasado cuando cumplió. “La Razón”, conocedora de sus aprietos económicos, de su pelazón, de su mamazón a causa de su desapego por los dólares, euros, yenes, rublos, yuanes, pesos macuquinos, incluidos los devaluados bolivaritos, había organizado una colecta para pagarle el viaje a New York. Una modesta contribución a los efectos de lavar su honor. Pero el hombre ha preferido honrar su promesa, desde la Bolivariana. A prudencial distancia.

— ¿Tocar tierra en el Imperio –habrá dicho para sus adentros y sus afueras- para ver si en lugar de lavar mi reputación me la dejan en Sing-sing y más percudida? ¡Qué va oh!

Se ha hecho cada vez más infrecuente el respeto a la palabra empeñada. Por lo mismo, el cronista simpatiza con el comentado gesto. Dijo que iba a sentar en el banquillo a la catedral del periodismo gringo y lo ha cumplido. Sin embargo, nunca faltan los detractores. Las casualidades no existen, según estos últimos. Diosdado ha formalizado su querella ante el mismo juez que ventila el proceso contra los llamados narcosobrinos. ¿No había denunciado, el ahora demandante, que dicho juez tenía secuestrados a esos angelitos? ¿A quién se le ocurre someterse, voluntariamente, a tan cuestionable balanza de la justicia? Por eso los mencionados recelos. Exonerado el ahora demandante y condenados los jóvenes ya presos, incluida su buena salpicada a los amantísimos tíos, el llamado segundo de a bordo, agarraría el timón. De un hombre cuya leyenda negra le atribuye manipulación de jueces bolivarianos puede esperarse “lo que sea” donde sea. ¿O es que nada más los magistrados locales sucumben a las tentaciones?

Nos imaginamos al ahora demandante, en estrados, con su inglés del Furrial:

Me, Diosdado, tú the jugde. No ser justo, míster. Me, nothing qué ver with the mafafa, the perico, and other carburantews of high octanaje. En cambio the narconephews ser mucho sanabobich ¡For me, free! And, for the narconewphews the ganchos, and of ñapa, please, with the tíos, mazo dando ¡Y muérete que bye-bye!