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Noguera Santaella: «Recortar el déficit fiscal es insuficiente»

Jorge-Noguera-Santaella

El profesor universitario estima que si se permite la libre convertibilidad de la moneda y no se ponen trabas arancelarias para traer mercancía, en menos de seis meses se resuelve el problema de la escasez


Enrique Meléndez

El economista José Noguera Santaella afirma que la nueva escalada del dólar paralelo, que en el último mes se ha devaluado un 38,4% hasta ubicarse en 1.758 bolívares, era de esperarse. “Eso tiene una lógica sencilla: si el Gobierno imprime dinero, eventualmente lo gasta y le llega a las personas y a las empresas, quienes van a comprar más de todo, en particular productos importados. Muchos de ellos también intentarán deshacerse de los bolívares que tienen para obtener dólares”, afirma el profesor titular de la Universidad de Santiago de Chile, que también trabajó en Praga durante la transición checa de una economía socialista a una de mercado.

¿En qué situación queda Pdvsa en esta etapa post-canje de los bonos?

El Gobierno no ha dado suficiente información sobre las demandas contra Pdvsa, que ha tenido problemas legales con muchas empresas por violación de contratos desde hace ya varios años. Un caso que sonó mucho fue la demanda de la Exxon, pero como en las demás muy poco ha salido en los medios sobre el tema.

Sobre el canje de bonos, Pdvsa lo que intenta es alargar los plazos y disminuir el pago de intereses, y para ello está poniendo como garantía las propiedades de esta empresa estatal en los Estados Unidos sobre la nueva deuda, de forma de aliviar el problema de liquidez que actualmente tiene. No obstante, al parecer, el canje no ha sido bien recibido del todo puesto que pudieron colocar solamente la mitad de lo que aspiraban.

En total, Pdvsa obtuvo 2 mil 800 millones de dólares por el canje, lo que le permitirá cancelar algunas cuotas hasta el mes de abril. En lo que atañe al pago de noviembre de 2017, ¿para ese momento ya habrá obtenido los recursos para su cancelación?

No sé. Ni el Gobierno ni la empresa han dado suficiente información al respecto. En todo caso, es para ese mes de noviembre que muchos inversionistas piensan que pueden declararse en default.

Medir la inflación a ciegas 

¿Habría que recalcular la estimación de 750% de inflación que divulgó el FMI?

— Esta es una buena pregunta porque hay mucha gente, no sólo de organismos multilaterales, sino privados, que andan dando cifras. Yo he hablado con gente de los multilaterales y la realidad es que ellos no tiene suficiente información, porque el Gobierno lo impide. Ellos no realizan encuestas de precios en los supermercados para estimar un índice. Lo que hacen es estimar la inflación con base a modelos econométricos o de otro tipo, y el problema de estos métodos es que la varianza siempre es muy grande. A veces hasta funciona mejor estimarla al ojo por ciento.

El Gobierno abriga la esperanza de una nueva escalada hacia el alza de los precios del petróleo. ¿Usted cree que se puede dar tal situación?

Es muy difícil. Para entender por qué es difícil, hay que tomar en cuenta, en primera instancia, lo que está pasando: los altos precios del petróleo que se observaron hasta hace un par de años, ocasionaron lo mismo que ocurrió en los setenta: mucha investigación para reducir el consumo de combustible en los autos y otros equipos, y la exploración de nuevas fuentes de petróleo.

De particular importancia es el caso del llamado “shale oil” o petróleo de esquistos. Este es un tipo de petróleo no convencional que se encuentra incrustado en esquistos o lutitas bituminosas. Esas son unas piedras arcillosas, dentro de las cuales está incrustado ese petróleo. Para ilustrar, imagínese que tiene una esponja que, en vez de estar llena de agua, está llena de petróleo, esa es básicamente la idea, sólo que en vez de ser una esponja es una piedra que es muy dura.

Ese tipo de petróleo se conoce desde hace al menos cien años, pero la tecnología para extraerlo era muy costosa, por lo que nunca hubo producción de este tipo de petróleo. Los altos precios del petróleo y las mejoras de las tecnologías hicieron rentable su producción, al punto de que los Estados Unidos aumentaron en más del doble su producción de petróleo. Además, pozos nuevos, encontrados en muchas otras partes, aumentaron sustancialmente la oferta de petróleo.

Por otra parte, el principal motor de aumento en los precios del petróleo era la demanda de China y de India, que estaban creciendo a unas tasas sorprendentes de alrededor del 10%, a pesar de que ellos siguen siendo países muy pobres. Pero no hay que olvidar que entre ambos constituyen alrededor de un cuarto de la población mundial.

Sin embargo, como era de esperarse en cierta forma, ambos países han desacelerado su ritmo de crecimiento con lo que a su vez han frenado la demanda de petróleo.

Las mejoras en la eficiencia del uso de la energía, junto con la desaceleración de la economía de China y de India hicieron bajar los precios. Pero el tema no termina allí. Dos países grandes productores de petróleo, que estaban parcialmente fuera del mercado, Iraq e Irán, han tenido entrada nuevamente. Iraq, porque su producción ha ido aumentando paulatinamente desde que cayó el régimen de Saddam Hussein; e Irán, por los recientes acuerdos para detener sus proyectos de desarrollar energía nuclear. Ninguno de los dos está dispuesto a frenar el crecimiento de su producción. Esto ha aumentado más aún la oferta de petróleo.

Por otra parte, la OPEP está dividida. Arabia Saudita y países del Golfo Pérsico son partidarios de tener una producción alta, así el precio del petróleo esté bajo. La razón es que a medida de que la Opep iba recortando producción para mantener altos los precios del petróleo, iban perdiendo mercado, por lo que decidieron batallar para mantener sus mercados y poder colocar su petróleo, en vez de jugar a tener un precio alto. Por otra parte, quieren sacar del mercado a los productores del petróleo de esquistos, los cuales han tenido la habilidad, al menos los más importantes, de reducir costos y mantenerse produciendo.

Por otra parte, hay otro grupo de países que quiere que haya un recorte en la producción. La característica de estos países es que tienen problemas fiscales. Allí están Nigeria, Venezuela y Argelia, entre otros.

El caso de Venezuela es patético, porque no tiene la capacidad de hacer aumentar el precio, pero tampoco la tiene para expandir su producción que, por el contrario, está cayendo. Esta situación hace que haya demasiado petróleo disponible.

Noguera Santaella cree que si el Gobierno mantiene las mismas políticas económicas, para el año que viene la inflación podría ser de 2.000%

Súbitamente el dólar paralelo se ha disparado. ¿Era esperada esta situación?

Por supuesto que era de esperarse. Más bien yo estaba extrañado de que se hubiera detenido por tanto tiempo, de que el paralelo se mantuviese en el nivel de los mil bolívares. Eso tiene una lógica sencilla: si el Gobierno imprime dinero, eventualmente lo gasta y le llega a las personas y a las empresas, quienes van a comprar más de todo, en particular productos importados. Muchos de ellos también intentarán deshacerse de los bolívares que tienen para obtener dólares.

Todo eso constituye una demanda muy grande de divisas que hace que suba el precio. La alternativa a eso es que haya escasez, porque, si la gente no puede deshacerse de sus bolívares, entonces los querrá gastar en cualquier cosa, pero la oferta de ese “cualquier cosa” no puede aumentar tan rápido como la impresión de dinero que aumenta en varios cientos por ciento.

¿Estaría usted de acuerdo con imponer un programa de ajustes al Gobierno?

La primera pregunta es ¿quién le impone ese programa? Hasta donde yo sé el Gobierno no ha tenido contactos regulares con el Fondo Monetario Internacional. Entonces, ¿quién le impone el programa? ¿La oposición? ¿El Vaticano? ¿Quién?

Respecto a la unificación cambiaria, o en palabras mas sencillas, que el dólar tenga un solo precio, eso es lo que ocurre en todos los mercados y es lo que debe ocurrir, en particular, con el precio del dólar. Debe haber un solo precio. Ahora, con solamente unificar el precio del dólar no se resuelven los problemas.

Venezuela tiene tres problemas graves que resolver: el primero es la escasez. Es el que más siente la gente, pero a su vez es el más fácil de abordar. Si se permite la libre convertibilidad de la moneda, y no se ponen trabas arancelarias o de otro tipo para traer mercancía, en menos de seis meses tienes el problema resuelto, quizá en tres.

Ahora, resolver el problema de la escasez no quiere decir que la gente en general va a estar bien, sino simplemente que si vas al mercado y tienes suficiente dinero para comprar, comprarás sin problemas, y eso ocurrirá fundamentalmente con la clase media. Los más pobres tendrán muy poco dinero y habrá que inventar alguna forma de subsidiarlos, porque sino se morirán de hambre. De allí que el problema no es solo unificar el tipo de cambio.

El segundo problema serio es la inflación. Este año se prevé que la tasa de inflación esté entre 500% y 1.000%, lo cual es una barbaridad, con el agravante de que si se mantienen las mismas políticas para el año que viene estaría registrado 2.000% o 3.000%, quizás más.

Mucho se ha hablado de que con recortar el déficit fiscal es suficiente, y no es tan fácil. Te pongo tres ejemplos: durante la hiperinflación alemana, que llegó a 30 mil por ciento en “un mes”, la inflación se paró en seco. Por supuesto que hubo un ajuste fiscal, pero el factor clave fue la credibilidad de los alemanes por las reformas. Algo clave que hizo el Gobierno fue sustituir el “marco de papel”, que era la moneda que se usaba, por el “marco de oro”, que fue una moneda dura que circuló antes de la Primera Guerra Mundial. Los alemanes le creyeron a su Gobierno, a pesar de que los marcos de oro sólo eran una promesa de que el Gobierno convertiría ese dinero en oro.

En Bolivia no hubo credibilidad, pero la inflación también se paró en seco. La razón en este caso fue que la economía estaba totalmente indexada al dólar, y cuando se estabilizó el tipo de cambio, automáticamente, lo hicieron los precios. De una inflación 30 mil por cierto en 1985, el flagelo bajó a 10 % en 1987. ¡Algo fantástico!

Esos dos casos fueron exitosos, pero el caso del Perú fue distinto. Allí se aplicó el mismo programa ortodoxo que en Alemania y en Bolivia, pero la inflación tardó diez años en ser doblegada, y la razón fundamental fue la credibilidad que emitieron las nuevas instituciones con las reformas. En Chile también pasó algo similar. Si bien una reforma fiscal es indispensable, no es suficiente, y no he escuchado a nadie en Venezuela hablar seriamente sobre ese tema.

“El tipo de cambio fijo no se la lleva bien con la inflación”

El tercer gran problema en Venezuela es que carece de una política de desarrollo industrial.

¿En cuánto fijaría usted el dólar en esa unificación cambiaria?

Yo dejaría flotar el dólar. La principal razón para eso es que no tienes reservas internacionales para sostenerlo.

Luego, también hay un problema severo: la inflación y un precio del dólar fijo no se quieren el uno al otro. En las actuales circunstancias lo que se estaría haciendo es preparar el terreno para una crisis cambiaria en dos o tres años. Quizá antes.

Alguna gente le tiene miedo a que el dólar fluctúe, pero esos son miedos infundados. Primero, porque al igual que cualquier producto, quien aumenta el precio del dólar es la impresión exagerada de dinero y, por otra parte, porque la tasa de cambio fija no existe. No estamos en los sesenta. El mundo cambió. Te doy un ejemplo: supongamos que se fija el precio del dólar, pero Venezuela tiene comercio no sólo con los Estados Unidos sino también con Japón, Europa, China, etcétera y el dólar fluctúa libremente contra el yen, el euro o el yuan. Esto quiere decir que el bolívar también estaría flotando contra el yen, el euro o yuan, pero no de la forma que le conviene a Venezuela, sino de la forma que le conviene a los Estados Unidos.

¿Qué incidencia tendría en la inflación este nuevo escenario que se ha planteado?

La respuesta la encuentra en la pregunta anterior: el tipo de cambio fijo no se la lleva bien con la inflación.