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Lissette González: «Estamos viviendo una situación límite»

Lissette González

Las crisis económicas signadas por la inflación y la escasez afectan a toda la población, pero en particular a dos sectores: los pensionados y los asalariados, como la clase media, indica la socióloga e investigadora de la Ucab


Patricia Marcano

Aunque el Instituto Nacional de Estadística (INE) no ha publicado las cifras más actuales de pobreza (la última corresponde al primer semestre de 2015), es evidente que este año el venezolano ha vivido un deterioro drástico en su calidad de vida e ingresos, estrechamente vinculados a una inflación de la que tampoco se tienen cifras oficiales (720% al terminar el año, según el FMI), pero también asociado a la caída del precio del petróleo.

Lissette González, sociólogo y profesora de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), resume lo anterior en una frase: “si al petróleo le va mal, nos va mal a todos”, y así como está pasando ahora ha pasado antes, señala.

La también investigadora del Centro de Investigaciones Económicas y Sociales de la Ucab recuerda lo ocurrido en las décadas de 1970 y 1980, de cómo una crisis económica y social derivó en una crisis política, y de cuán afectada termina la población cuando a estos problemas se les suma una política social desacertada.

“Todo el mundo cree que lo social es la Primera Dama dando regalitos, cuando la verdad es que hace falta un conocimiento técnico para hacer bien un programa social”.

«A la clase media le afecta igualito que a los más pobres la inflación»

La mejora de los indicadores sociales en los últimos años coincidió con el boom petrolero pero terminó demostrando que la mejoría de la pobreza fue un asunto coyuntural, explica González, donde lo que realmente aumentó fue el consumo de los venezolanos. El resultado es un drama que se palpa hoy.

“De nada me sirve darte una beca este año y que estés bien, y el año que viene no tengo dinero, no te doy, y comes de la basura. Esa es una política social que no tiene lógica”.

¿Qué tanto se ha empobrecido el venezolano este año?

Suponemos que se ha empobrecido mucho pero no tenemos datos fehacientes para  afirmarlo, las estadísticas oficiales de pobreza no se han publicado y el dato más reciente es del primer semestre de 2015.

Desde 2014 varias universidades (Ucab, UCV y USB), han estado haciendo la Encuesta de Condiciones de Vida, Encovi, y la del año pasado, con datos recolectados en septiembre de 2015, arrojó que la pobreza era de aproximadamente 75%. Eso debe haber aumentado pero no sabemos cuánto. Ya se hizo la Encovi 2016 pero los resultados no están listos.

¿Ese 75% de pobreza era por ingreso?

Sí. La  pobreza por ingreso está muy directamente afectada por la inflación, a medida que hay más inflación, más pobreza tendrás utilizando ese método. El último dato publicado por el INE de pobreza por ingreso, para el primer semestre de 2015, fue de 33%. La diferencia puede ser porque su canasta de alimentos considere solo a las redes pública, pero no lo tenemos muy claro porque el INE tampoco publica eso. Pero la cifra es del primer semestre de 2015, ahorita la situación está cambiando muy rápidamente.

«puede haber menos desigualdad cuando todos somos más pobres»

¿Quiénes suelen ser los más afectados, necesariamente es el más pobre, el que menos tiene?

En una crisis como esta, de tanta inflación y tanto desabastecimiento, es toda la población. Ahora, hay unos que sufren más y son los que tienen ingresos fijos: los asalariados y los pensionados; porque cuando aumentan los precios ellos no pueden hacer nada para aumentar su ingreso. Las ocupaciones que trabajan por cuenta propia, honorarios o por día, sí pueden aumentar sus ingresos más rápido. Un taxista, si aumentan los repuestos o lo que sea, mañana cobra más cara la carrera, pero el señor que trabaja en una tienda no, para él es mucho más difícil adaptarse a la crisis.

La clase media, que la mayor parte es asalariada y son los empleados de las empresas, tienen esa misma dificultad, pero esa población de clase media y media alta tiene una ventaja a su favor y es que tiene activos que puede usar. O tiene ahorros en dólares, o una nevera que puede vender, o dos carros y vende uno, vende unas prendas, es decir, tiene en casa unos activos que puede convertir en dinero para tratar de mantener su consumo. A la clase media le afecta igualito que a los más pobres la inflación, la diferencia es que tiene más recursos para protegerse y evitar que caiga su consumo.

¿Y qué están haciendo las familias para afrontar esta crisis?

Los hogares tienen varias estrategias. Además de vender los activos la otra estrategia es que salga más gente a trabajar o los que trabajan ahora lo hacen por más horas. Si antes trabajabas 8 horas diarias ahora los fines de semana eres taxista, o haces tortas para vender, o en las noches no duermes para hacer manualidades. La gente o trabaja más o más personas dentro del hogar trabajan. Pero esta es una estrategia que puede ser peligrosa según el hogar porque cuando papá y mamá trabajan y no alcanza, y el que tiene que ir a trabajar es el niñito que estaba estudiando, es grave.

Estas decisiones para las familias más pobres pueden tener consecuencias de largo aliento porque los jóvenes dejan de estudiar más temprano para tratar de ayudar en los gastos del hogar. El efecto duro de esto lo vamos a ver a largo plazo, cuando ese muchacho tenga 30 años y no terminó bachillerato o no terminó la universidad porque tuvo que trabajar apresuradamente por causa de la crisis. Es una mano de obra que necesitamos que se califique pero a la vez la gente no puede darse el lujo de no trabajar para estudiar.

Ahora, estas son adaptaciones, después están las estrategias de cuando ya todos los que pueden trabajar están trabajando y todavía no alcanza. Ahí vienen las medidas más extremas de comer menos veces al día, los adultos dejan de comer para que los niños coman más, dejan de comprar tal medicina porque no se consigue o está muy cara. Eso es como la última frontera, cuando ya intentaste todo lo anterior y todavía no da, comienza la restricción del consumo del hogar y de lo básico.

«Esto ya lo vivimos en los años 70»

EMPOBRECIMIENTO GENERALIZADO

¿Ha variado la clasificación de las clases sociales o el porcentaje de quienes están en cada una?

Quienes promueven ese tipo de estratos son las encuestadoras, cada una estratifica de la manera que les parece. No hay un estándar internacional, quizás el del Banco Mundial, que según tantos dólares diarios se considera pobreza o vulnerables, pero esas son clasificaciones que no usamos de forma generalizada en todo el mundo.

Luego los sociólogos tienen toda una discusión de qué es una clase social, si es por la ocupación o por la educación. Como no tenemos un criterio estándar que midamos de la misma manera desde hace 30 años y podamos ver si está bajando tal o cual clase, es difícil concluir.

Lo que sí es cierto es que la población venezolana se está empobreciendo. En el caso de los coeficientes que miden la desigualdad, eso de que haya menos desigualdad no necesariamente es bueno, porque puede haber menos desigualdad cuando todos somos más pobres; somos menos desiguales porque todos estamos empobreciendo. Eso probablemente ha ido ocurriendo en Venezuela.

¿Y en el caso de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), que es otro indicador usado por el INE para medir la pobreza? 

«Con las misiones, en el plano discursivo, simbólico, recibir la ayuda no significaba que eras un pobre sino un lancero, un pionero, y más bien era un motivo de orgullo estar allí. Eso del discurso es fundamental, y eso lo hizo mal el pasado»

La NBI mide otras cosas sobre la pobreza, cosas que necesitas para llevar una vida digna y que no dependen de tu ingreso, por ejemplo que haya cloacas hasta tu casa. Eso tiene que ver más con políticas públicas, con la infraestructura del Estado. La NBI mide acceso a servicios de saneamiento ambiental, acceso a agua potable, que la vivienda esté en condiciones adecuadas, que tenga pared, piso y techo de materiales sólidos, que no haya hacinamiento y el nivel educativo del jefe del hogar. Si de esas cinco solo falta una, es pobre; si le faltan dos o más es pobre extremo.

En Venezuela ese método nos da una pobreza mucho más baja que la de ingresos, porque muchas cosas básicas de servicios públicos ya las tenemos, no porque las haya hecho este Gobierno sino porque las hemos ido haciendo en los últimos 50 años. Tiene que ocurrir una catástrofe de algún tipo para que de repente Venezuela tenga 70% de las casas sin agua potable, por decir algo. Ese es un indicador de pobreza que varía poco.

Cuando comenzó a subir la pobreza por ingresos lo que se mostraba como propaganda era este indicador, el de las NBI. Pero en los momentos de altos precios del petróleo, cuando estaba bajando la pobreza por ingresos ese era el indicador que mostraban, “cayó 10 puntos”, decía, porque el otro no cae así de espectacularmente por mucho que tu inviertas en lo social.

¿En qué momento se empezó a ver la caída? ¿Está vinculada a la caída de los precios del petróleo?

Sí. Esto ya lo vivimos en los años 70. En los años del boom petrolero de los 70 bajaron los indicadores de pobreza en el país, y después cuando vino la crisis en el año 83, que cayó el precio del barril y aumentó la deuda –porque todo lo que nos está pasando ya nos había pasado, nada es nuevo-, también aumentó la pobreza.

Ahí tenemos un problema y es que nuestro mercado de trabajo, nuestra actividad económica, aún sigue siendo muy dependiente de la actividad petrolera. Entonces si al petróleo le va mal, nos va mal a todos. No tenemos otras fuentes que dinamicen la economía, el trabajo de las personas ni el ingreso de los hogares.

¿Y en ese momento cómo fue la recuperación? 

«Si hay un tema que es sensible para el Gobierno es el de los estudios que tienen que ver con lo social»

Tardó. En la década de los 80 caen todos los indicadores sociales del país. Cae el gasto social, aumenta la pobreza, aumenta el desempleo, aumenta la informalidad, y después cuando viene el ajuste, en los años del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, todo empeora en los primeros dos años. Después más o menos comienza a mejorar pero entonces llega Chávez, y eso significó muchos cambios en lo económico, en lo político, en la forma en que intervienes en lo social y ya no es fácil ver la continuidad, porque cambiaste los programas que había antes como la beca alimentaria; ahora eran las misiones, por ejemplo, y es como más difícil identificar qué influyó para que subiera o bajara la pobreza en tal año.

Cuando los indicadores empiezan a mejorar impresionantemente había un boom petrolero. Eso lo que nos dice es que la mejoría que hubo de la pobreza era algo coyuntural, que solo aumentó el consumo de la gente y no necesariamente que la sociedad venezolana se estaba haciendo más productiva, más autónoma, más capaz de resolver sus necesidades por su trabajo. Y eso es lo que en principio debería interesarnos, no que hoy la gente tiene real y se compró un pantalla plana y el año que viene no tiene y está comiendo en la basura. Se trata de que yo genere en la población la capacidad de que ellos puedan producir lo que necesitan para vivir, ese debería ser el norte de una política social que busque la sustentabilidad de los logros, porque de nada me sirve darte una beca este año y que estés bien, y el año que viene no tengo dinero, no te doy, y comes de la basura. Esa es una política social que no tiene lógica.

¿Hemos tenido una política social en los últimos años?

Tenemos una política social que es la estructural, que viene con nosotros desde los años 50 y es nuestra red de educación y de salud pública. Eso lo hemos ido construyendo, aunque ahora se está cayendo porque no tiene dinero, pero eso debería seguir siendo entendido como el pilar de la política social porque ahí es donde estamos garantizando ciudadanos educados, ciudadanos sanos, y por lo tanto ciudadanos capaces de echarle pichón a la vida.

¿Qué nos pasó, por qué no continuó?

Que llegó la crisis del petróleo, llegaron los años 80. El Estado se había propuesto generar inclusión, mejores condiciones de vida para la población y lo fue haciendo, pero le llegó el sopetón de una crisis económica cuando la tarea no estaba hecha todavía. Luego vino la crisis de los 80, muchos de estos indicadores empiezan a resentirse, empiezan las críticas al funcionamiento de nuestros hospitales y escuelas cuando la red se empieza a debilitar, y después toda esta crisis económica y social se tradujo en una crisis política porque vino el Caracazo, los golpes de Chávez, y luego vino Chávez.

Por una parte nos olvidamos de los logros que teníamos y que eran grandes, y hay algunos que a lo mejor pensaban que la tarea estaba hecha porque ya estaban las escuelas y los hospitales, pero quedaba gente aún por incluir. Entonces esa gente que estaba reclamando inclusión es el votante del chavismo. No sé si ahora, porque ahora el sufrimiento es peor a lo que hayamos estado nunca, donde tienes que hacer cola para comprar comida, para los billetes y hasta para buscar en la basura.

«El Gobierno cree que atender lo social es buena voluntad solamente»

¿Y tras la llegada de Chávez, y ahora?

Esa política estructural lamentablemente no ha sido el centro de la política social en los últimos 15 años. ¿Cuál fue? Muchas otras cosas, como el Plan Bolívar 2000, las misiones, o ahora los consejos comunales, los Clap. ¿Qué tienen de bueno o de malo estos programas? De bueno tienen que la gente se siente reivindicada y se siente tomada en cuenta, a diferencia de los programas sociales de los 90. En los 90 si te tocaba la beca alimentaria, por ejemplo, que era un subsidio directo igual que una misión, no era tan glamoroso, porque en los programas de superación de la pobreza los pobres del país tenían la beca alimentaria, y si tu escuela quedaba en el programa y tenías la beca alimentaria, ergo, tú eras pobre, y a nadie le gusta que lo califiquen así. ¿En las misiones cómo era? Los vencedores de la Misión Ribas, los lanceros, es decir, en el plano discursivo, simbólico, recibir la ayuda no significaba que eras un pobre y que aquí venimos a lanzarte este salvavidas, sino que tú eres un lancero, un pionero, y más bien era un motivo de orgullo estar allí.

Esas misiones atendieron problemas que efectivamente existían como la gente que nunca pudo estudiar, que no tenía salud en su barrio; los programas respondían a problemas reales, existentes. El asunto es que no hay forma, o al menos no la sabemos nosotros, de evaluar qué han logrado esas misiones. Sé que el INE hizo una encuesta sobre las Misiones pero no sabemos los resultados.

Si hay un tema que es sensible para el Gobierno es el de los estudios que tienen que ver con lo social, porque se supone que este es el Gobierno de los pobres y que ahora Venezuela es de todos. Cualquier estudio que tenga datos sólidos que muestre lo contrario, es casi un acto de terrorismo, porque estas violentando lo que se supone es lo único que este régimen hace bien, eso de que aunque la economía es un desastre ahora sí los pobres son importantes.

¿Ese cambio en el discurso de las misiones ha sido una de las cosas más importantes?

Si, y eso es vital, eso es fundamental. Y eso lo hizo mal el pasado.

¿Qué debería tomarse en cuenta en una política social a futuro?

Varias cosas, una es que esas políticas sociales sean universales y que se entienda eso como un derecho, no que hay que ser del partido para que te den la bolsa Clap, porque tal como la tenemos ahorita la política social es excluyente. Además hay que reforzar y centrar los esfuerzos en nuestras redes públicas de servicio que se están cayendo, de nada sirve dar subsidios directos, transferencias condicionadas o programas de emprendimiento si la gente va al hospital y se muere. Tendría que hacerse una gran inversión en educación y en salud, en nuestras escuelas y hospitales que fueron ejemplo para América Latina hace 50 años, que esa red sea la punta de lanza.

Desde esa red, desde una escuela, puedes tener programas para las familias de esa comunidad, para eso la escuela primero tiene que funcionar. Además de trabajar con las generaciones futuras tienes que hacerlo con las generaciones de hoy, los que tienen 25, 30 años y están trabajando o no saben leer o tienen oficios no calificados; para ellos tiene que haber otras políticas y esa gente es un gentío, los 4 millones de hogares que están en la pobreza ahorita no los puedes ignorar. Algo tienes que hacer, hay muchas experiencias distintas en el mundo, está la banca de desarrollo para dar créditos para emprendimientos, las transferencias condicionadas que se han usado en México y Brasil.

¿Cómo es la transferencia condicionada? 

«Si este año te alcanzaba para comer dos veces, el año que viene te va a alcanzar para comer solo una vez»

Si eres de un hogar pobre te damos un subsidio mensual, pero obtenerla y que no la pierdas te pongo condiciones: los niños tienen que ir a la escuela, si no los inscribes o si están inscritos y faltan te quito la beca; si hay una embarazada tiene que ir a control prenatal, si la mamá embarazada no va al control prenatal todos los meses te quito la beca; además para el jefe del hogar hay un programa para aprender oficios y lo tienes que hacer obligatoriamente si quieres el dinero. Es un poco coercitivo, habría gente que pudiera estar en contra, pero así la ayuda estatal no es un regalo, tú tienes un compromiso, los niños tienen que estudiar, tienes que ir a un servicio de salud, y así se van gestando unos cambios que también necesitamos en términos de cultura en la salud, por ejemplo. Y eso es temporal, no para siempre.

Pero implica tener un aparato técnico detrás del programa, enorme. Porque en cada lugar donde tengo gente subsidiada necesito un sistema de información, gente encuestando en el colegio, y que eso esté conectado con las finanzas para que el cheque no le salga. Aquí hay gente técnica muy capacitada pero no está trabajando en los programas del gobierno por el tema de la polarización política.

Lo malo es que todo el mundo cree que lo social es la Primera Dama dando regalitos, cuando la verdad es que hace falta un conocimiento técnico para hacer bien un programa social, diseñarlo bien, poderlo aplicar, evaluar, poderlo cambiar. Pero la gente cree que es como Santa Claus, vas y das. Y eso creo que también es parte del problema del Gobierno, que cree que atender lo social es buena voluntad solamente, y no es así.

¿Los Clap ayudan en algo?

No, yo creo que eso no ayuda. Porque además el Clap no es universal, es decir, llega al barrio pero no llega suficiente para toda la gente del barrio, alguien decide quién va a tener y quién no va a tener el Clap. En muchos sitios es explícito que se pide el carnet político, y hay zonas del país donde no hay. Nadie ha ido a mi urbanización a preguntarme si quiero una bolsa. ¿La querría? Claro, yo también como arepas, y pasta, y tengo niños y también tenemos que comer. No es una política de la cual uno pueda tener una evaluación de cuál lógica hay detrás para la asignación de esos recursos. ¿Hay gente que necesita ayuda para poder comer? Sin duda, pero no creo que los Clap sean la mejor manera de resolver esa necesidad.

¿Las condiciones de hoy pudieran derivar en algo como El Caracazo?

Creo que las condiciones de ahora son peores. La diferencia entre el 89 y ahora es que tenemos un sufrimiento muy prolongado, me parece, y también el miedo. La gente sabe que no es gratis salir a protestar. Las OLP van a los barrios con el objetivo expreso de matar gente, no van a buscar gente para apresarla y juzgarla, van a matarla. Entonces en ese contexto que vivimos, muy amenazados, no sé qué tan probable sea que algo así ocurra. Aunque no lo descarto porque estamos viviendo un momento límite en el que todas las categorías de nuestra racionalidad parece que no operan.

«estamos en una emergencia y el año que viene será más difícil todavía»


Lissette González
La profesora de la Ucab ve difícil que el Gobierno cambie su política social. Foto: JALH

Atender a los más vulnerables 

¿Cómo ve al 2017? ¿Qué le preocupa?

Lo que me preocupa es que vamos a tener más escasez y más inflación, a menos que cambie la política económica lo cual no parece ser el caso. Esto significa más deterioro de las condiciones de vida, más pobreza, más todo. No podría decirte un estimado de a cuánto pudiera llegar la pobreza pero va a aumentar y van a ser más severas las carencias para los más pobres. Si este año te alcanzaba para comer dos veces, el año que viene te va a alcanzar para comer solo una vez.

¿Es posible hacer un cambio de la política social sin cambiar de Gobierno?

Lo veo difícil porque el Gobierno no ha estado dispuesto a mover ni un ápice su estrategia en ningún aspecto. Además estrategias como los Clap tienen una función política de control, no creo que la cambien.

¿Qué recomienda hacer ante la crisis actual?

Deberíamos tener programas urgentes, inmediatos, corriendo, para atender a la población más vulnerable porque no deberíamos permitir que los niños más pobres y los viejitos más pobres se mueran porque no tienen qué comer, y los Clap están siendo insuficientes para eso. ¿Cuáles programas? Comedores, subsidios directos a esas familias, pero efectivamente estamos en una emergencia y el año que viene será más difícil todavía. No atender esas carencias nutricionales y de salud es grave a futuro, porque hay gente que puede morir y gente que puede quedar con secuelas de por vida.

¿No habíamos tenido una situación como esta antes?

Yo creo que no. Quizás tendríamos que irnos hasta atrás a alguna guerra para encontrar una situación de penuria tan dura como esta.


Si quieres contactar al autor de esta historia, escribe a: patricia@larazon.net