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Cualquier burgués, oligarca, absolutista monárquico, dictador fascistoide, que quiera mantener el poder, busca cobijo en la OTAN


Julián Rivas

Finalmente muchos se dan cuenta del grave peligro que representa la formal incorporación de Colombia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Hasta ahora ningún país tropical, o lo que todavía se insiste en llamar del Tercer Mundo, se había atrevido a dar un paso así. Esa oligarquía da para todo menos para democracia y justicia. Pérfidos por demás.

De hecho Colombia ha transgredido todos los principios de convivencia pacífica en América Latina. Pero hasta ahora la mayoría no se ha dado por enterada. Es curioso y a la vez una clara muestra de la israelización de Colombia, el desconocimiento de acuerdos suscritos en el marco del derecho internacional. Incluso Colombia desconoce el Pacto de Bogotá, suscrito en esa ciudad durante la IX Conferencia Internacional Americana, el 30 de abril de 1948. Ese pacto llamado formalmente Tratado Americano de Soluciones Pacíficas, establece la Obligación General de Resolver las Controversias por Medios Pacíficos. Pero sorpresas que da la vida. Ese perfumero de podridos que fue Mariano Picón Salas finalmente queda como un desnaturalizado. Un vulgar adeco. Picón llegó a decir que los países más pacíficos y educados, eran Colombia y Chile. En clara adulación a las oligarquías que más presumen de europeas, este adeco no previó lo que vemos hoy. No era brujo sino burgués.

Justamente es Colombia y por medio del Presidente Santos la que solicitó formalmente ante la Organización de Estados Americanos (OEA) el retiro del Pacto de Bogotá. Eso ocurrió el pasado 28 de noviembre de 2012. Así Colombia pretende desconocer también a la Corte Internacional de Justicia, una de las instancias que admite el Pacto de Bogotá para dirimir pacíficamente la solución de controversias entre Estados de la región.

Colombia quiere eludir la decisión de la Corte Internacional de Justicia que reconoció a Nicaragua la soberanía en aguas e islas del Caribe, en el marco de una vieja disputa limítrofe. Chile, por su parte, está tentado a dar una patada a la mesa para eludir el viejo reclamo marítimo de Bolivia, después que le robó a ese país cientos de miles de kilómetros cuadrados de territorio y la fachada

marítima en el siglo XXI. Bolivia ha acudido ante la Corte Internacional de Justicia para buscar solución pacífica.

La OTAN es el instrumento de las burguesías. Cualquier burgués, oligarca, absolutista monárquico, dictador fascistoide, que quiera mantener el poder, busca cobijo en la OTAN.

Hay una firme voluntad política de las élites oligárquicas colombianas para entrar en la OTAN así sea de confidente. Esta asociación OTAN-Colombia requirió barnizar la situación política interna. Por eso Estados Unidos y sus aliados de la OTAN auspiciaron la paz con las Farc. Es obvio que un pueblo o un grupo insurgente desee la paz, pero una cosa piensa el burro y otra quien lo arrea. No se trata de la misma necesidad de paz. Para la oligarquía y el mando global de la OTAN la paz interna en Colombia posibilita cualquier agresión externa, de ser necesario. O el rol de vigilante, de espía en una región estratégica donde hay “adversarios ideológicos”, donde la multipolaridad como planteamiento geopolítico ha tomado fuerza, y otro ejemplo, donde un país como Nicaragua se propone hacer un canal interoceánico para disgusto de Estados Unidos.

En todo caso, la paz en Colombia es la paz de la OTAN. Sería como el prolegómeno. Un miembro de la OTAN requiere tranquilidad. Actualmente Turquía es el único miembro de OTAN que tiene ruidoso conflicto interno, en parte exacerbado por las tareas que cumplió el Gobierno de Ankara en el conflicto sirio.

Colombia olvida que integra el Movimiento de los Países No Alineados, el concepto de seguridad

integral de la Unión de Naciones Suramericanas y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) en su loca carrera de meterse así sea por la ventana de la OTAN. Santander sigue vivo.

Ya el 12 de agosto de 2014 el Congreso de Colombia aprobó el “Acuerdo de Cooperación sobre seguridad e información” con la OTAN, con 81 votos a favor y 9 en contra, justamente del Polo Democrático Alternativo (PDA). Tremendo nombre para un objetivo tan sucio y desleal con la historia de América Latina. Y pensar que los libertadores venezolanos dejaron sus huesos en campos de batalla de lo que hoy es Colombia. Santos ratifica su compromiso con Washington, Bruselas y también con Tel Aviv, cuando insiste en darle la vuelta a las letras para formalizar la cooperación con la OTAN. Hubo objeciones legales al documento de 2014, tanto en Procuraduría como en Tribunal Constitucional. Entonces Bogotá corrige la plana. La cartilla geopolítica la pone Washington. Es un mandato que Colombia sea ficha de la OTAN. Ya hay bases gringas en Colombia, la cooperación militar con Israel es la base del ejército colombiano. La formalidad política es un requisito, paz mediante. No hay nada nuevo bajo el sol. Ah sí, una guerrilla debilitada, confundida y dislocada ideológicamente.

Así es esta oligarquía y lo será hasta el fin de sus días.

No olvide que para recoger información hay que buscar agentes especiales. Había millones de confidentes en el conflicto interno colombiano. Tendrán nuevas tareas. Hasta la electrónica israelí tendrá nuevos usos bajo la formalidad de la OTAN. A los venezolanos nos queda advertir el neocolonialismo en que permanece Colombia. Desechemos la idea de que con esa oligarquía de siglos Colombia es bolivariana. Nada. Es de Washington.

Son muchas las lecciones que nos quedan por aprender. ¿Qué dirá la MUD?

Nada. Ellos también son así de progringos.

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