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Si no hay elecciones regionales en 2017 pudiera haber un conflicto político de alto nivel; “no creo que el país lo vaya a aceptar”, sostiene el politólogo, psicólogo social y profesor de la UCV


Patricia Marcano

El año 2016 comenzó con la expectativa derivada del triunfo de la oposición en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015 y la lectura, en cierta parte de la población, de que el Gobierno y el movimiento chavista estaban derrotados. 12 meses después el año finalizó con un panorama político completamente distinto al dibujado en enero y con la incertidumbre, una vez más, sobre cómo serán los días y meses por venir.

Ricardo Sucre hace un análisis sobre lo ocurrido para tratar de comprender qué pasó y cómo se llegó a este nuevo escalafón de la crisis política, económica y social, junto a un análisis de lo que pudiera pasar este año. Sus balances y proyecciones están marcados por su visión como politólogo, psicólogo social y periodista, y con argumentos críticos que no suelen agradar, quizás por lo certero.

Para el también profesor de la escuela de Estudios Políticos de la UCV, este 2017 pudiera comenzar de la misma manera como debutó el año 2015: con colas para comprar comida, escasez de alimentos y conflictividad social. Además lo ve como un año de más autoritarismo por parte del Gobierno, y de más posiciones extremas en la oposición.

“No es tan simple promover un cambio de Gobierno”

ESTRATEGIA FALLIDA

¿Cuál es su balance sobre la actuación de la oposición en 2016?

Diría que el balance es la necesidad de superarse, que la realidad nos dice otra cosa. La realidad plantea que no es tan simple promover un cambio de Gobierno, que eso requiere preparación, estrategia, no subestimar a tu adversario, calibrar bien la disposición del país. Las cosas no son tan sencillas. Siento que su balance es, tal vez, “bienvenidos al mundo real”, bienvenidos a que las cosas hay que trabajarlas y que no son simplemente una declaración, un titular en los medios o algún tubazo.

Hubo una serie de cosas que no se trabajaron correctamente, o no se dieron, o se suponían por dadas, así que el balance es que hay tener los pies sobre la tierra o, de nuevo, “bienvenidos al mundo real” o “bienvenidos a la realidad”.

¿Qué hizo mal la oposición? ¿Qué pudo pasar?

Creo que hubo dos procesos simultáneos, el de la estrategia y el de la opinión pública. Falló cómo instrumentaste tu estrategia bandera, que era el revocatorio. Vamos a obviar como una falla el momento que va de diciembre a febrero, esos tres meses en los que la oposición no tenía claro cuál método iba a usar, aunque tu debiste desde 2015 -incluso antes de la victoria de las parlamentarias porque ya todas las encuestas sugerían que la oposición iba a tener una victoria bastante grande-, tener ya tu paso preparado. Pero en marzo, una vez que escoges la estrategia del revocatorio, creo que el error estuvo en cómo se planteó.

¿Y cómo se planteó?

Como una suerte de revocatorio que no se iba a ejecutar. La lógica fue ‘vamos a tratar de decir que había 3 millones de firmas, 4 millones de firmas, con la idea de generar un clima de opinión que planteara que Maduro ya estaba revocado antes de que se hiciera el revocatorio, con la apuesta de que eso iba a generar una crisis en el Gobierno y que esa crisis en el Gobierno iba a generar una transición. Creo que esa estrategia estuvo mal formulada porque su base no era cierta, calibraste mal cuál era la situación del Gobierno y al mismo tiempo le facilitaste contraatacara. Ya en el 1% el Gobierno te logró atajar.

La estrategia estuvo sustentada básicamente en la idea de plantear que en la primera etapa firmaron 3 millones y en la segunda etapa 11 millones y eso ya automáticamente era el revocatorio aunque no se hubiera realizado; y que eso iba a generar una crisis, Maduro saldría y vendría la transición.

“A las regionales no se le prestó ninguna atención”

¿Cuál debió ser la estrategia?

Debió haber sido no tanto la espectacularidad de cuánta gente firmó sino más bien ir activando paso a paso, activar al país, a la sociedad, en un tema de evaluar al Gobierno. Cumplir con el 1% en esta etapa, a lo mejor recoger 600 mil o 700 mil para el colchón, pero como un paso más, no como el paso que iba a generar una crisis, que era la gran apuesta, y eso no ocurrió. La estrategia no estaba sustentada en un análisis de la propia naturaleza del revocatorio ni sobre cuál sería la respuesta del Gobierno.

¿Y el factor de la opinión pública a qué se refiere?

Creo que se generó lo que los periodistas llamamos una especie de clima de la espiral del silencio, es decir, cualquier opinión que se saliera de la estrategia del revocatorio era censurada o no se prestaba atención. Por ejemplo, a las regionales no se le prestó ninguna atención, y quienes planteaban una postura crítica simplemente eran estigmatizados, censurados o ignorados. Eso generó un clima que hizo que los dirigentes de la oposición sintieran que todo el mundo estaba de acuerdo, y eso en psicología social lo llamamos el falso consenso, que es cuando aparentemente todo el mundo está de acuerdo con una opción cuando en realidad no lo están.

Parecía que la única opción era la estrategia del revocatorio y se avanzó sin la debida autocrítica. Ahorita todo el mundo dice que la crítica es importante pero es un poco tarde para eso. Muchos decidieron ir con la corriente o aceptar la opinión dominante porque garantizaba entrevistas en medios, seguidores en Twitter, aplausos del público. Ahora que estamos en momentos difíciles nadie quiere asumir la responsabilidad del problema, todos se están echando la culpa mutuamente y por eso la situación de conflicto.

¿Qué logró hacer bien la MUD?

Aunque la estrategia central fracasó, hay cosas positivas. La primera sería la unidad, que a pesar de que la situación interna es muy tensa ahorita, la unidad como instancia y como institución logró mantenerse y se mantiene. En segundo lugar creo que la AN hizo un trabajo aceptable al principio, cuando fueron recuperando las formas parlamentarias, aunque se perdió al final por la carrera de ver cómo sacaban al Gobierno o cómo se le creaba una crisis. También fue un error de la AN plantearse la salida de un Gobierno.

Y su tercer activo es que, a pesar de todo, la MUD mantiene una opinión favorable por encima del 45%, que no es malo si tomamos en cuenta que la mayoría de las instituciones no son bien evaluadas. En algunos casos ese porcentaje llega a 50%, y algunas encuestas han registrado una caída del 8%, pero la opinión favorable de la MUD se mantiene. Esos serían sus tres activos: la unidad, el trabajo parlamentario inicial y la valoración positiva de la opinión pública.

“Quizás podamos tener un Gobierno que ejerza mayores niveles de control y de autoritarismo”

CAPITALIZAR ERRORES

¿En el caso del Gobierno, cuál es su balance? ¿Comenzó 2016 con un escenario poco favorable y con los meses mejoró?

El Gobierno no estaba caído en enero, creo que ahí hubo un error de la oposición al pensar que sí estaba caído y que era cuestión de tiempo. Nunca lo vi así. Yo veo que el Gobierno se mantiene. Comenzó el año con la expectativa de que se pudiera dar una cierta relación con la AN por el tema económico. Esperaban que la AN aprobara el decreto de emergencia económica y no se aprobó. Ahora creo que el Gobierno termina con unas expectativas que se resumen en una frase que dice Aristóbulo Istúriz y que sintetiza el balance del Gobierno en 2016: “fue un año de resistencia”.

Una vez que la posible relación de intercambio con la AN cesó, y creo que pasó entre febrero-marzo, el Gobierno se limitó a resistir. Ha resistido, está allí, pero el precio que ha pagado por esa resistencia ha sido muy alto. El Gobierno percibía que este era el año en el que lo querían tumbar, y hasta ahora ha pasado la prueba, se mantiene en el poder.

¿Y la popularidad del Gobierno se mantuvo en 20% durante el año o pudieron mejorar?

Habría que ver las encuestas después del tema del cono monetario, pero antes del cono monetario los números del Gobierno mejoraron un poco, tuvo una recuperación de 7 a 8 puntos. Pasó de 22% a 30%. El Psuv recuperó terreno, se mantiene entre 22% y 27%. Mejoró la opinión del Gobierno, la cohesión de su público y la evaluación favorable de su público hacia Maduro mejoró también. No han pasado más allá del 30% que tenía en 2015 pero recuperó ese espacio. Llegó a estar en 19%.

“Viendo los errores de la oposición el Gobierno los logró capitalizar o, de alguna manera, sacarles provecho”

¿Esa recuperación está asociada a la mesa de diálogo?

Creo que está asociado a muchas cosas. La mesa de diálogo es una. Yo diría que hubo una combinación entre el Gobierno que sí sabe aprovechar muy bien los errores de la oposición, y también que hubo una cierta estabilidad entre marzo y septiembre, se fueron haciendo ajustes, el dólar paralelo se mantuvo más o menos estable y eso más o menos el Gobierno supo abordarlo. Otra cosa que le pudo haber dado empuje fueron los Clap.

¿Qué cosas están afectando la imagen del Gobierno o la popularidad de Maduro?

Lo que le resta imagen al Gobierno es su incapacidad para hacer los cambios económicos y su negligencia. Crreo que en el Gobierno hay claridad o por lo menos muchas voces plantean qué es lo que hay que hacer, pero no lo hacen por su dogmatismo, por ser de una izquierda ochentosa venezolana muy dogmática, muy de manual; Maduro viene de ese mundo, de la Liga Socialista.

Toda esa gente de los 80 es una izquierda a mi modo de ver muy dogmática y muy primitiva, una izquierda que no evolucionó ni siquiera en sus propios términos críticos. Por eso no hacen los cambios, también por temor a ser llamado neoliberal; por eso haces un ajuste de precios pero no eres tú, cambias el cono monetario pero no eres tú, aumentaste el precio de la gasolina pero no eres tú. Haces toda la receta del Consenso de Washington o del Fondo Monetario pero no aceptas la responsabilidad. Eso sí ha afectado la opinión porque la gente siente que el Gobierno es muy negligente para hacer los cambios.

¿Esa idea de que el chavismo va a implosionar usted la comparte? ¿Lo ve hoy?

Eso yo nunca lo vi. Creo que también fue un error de percepción de la oposición esa idea de que el chavismo iba a implosionar, de que Padrino López iba a hacer la transición. No lo vi en el pasado y ahorita lo veo menos. Creo que el chavismo piensa que pasaron una prueba sumamente difícil, que Maduro ha dado la talla y que ahora van a recuperar terreno.

El debate que puede haber en el chavismo, o la impresión que tengo, es qué se va a entender por recuperar el terreno, porque hay señales que pueden ser preocupantes. Istúriz ha sugerido una recuperación socialista ¿Qué significa eso, un período especial a lo Cuba? ¿O significa que se avanza hacia una versión moderada? ¿Es más autoritarismo o es una mejor gestión?

“El error estuvo en cómo se planteó el revocatorio”

Quizás la discusión es ir hacia algo más aperturista o hacia algo mejor gerenciado, o lo que yo llamo una etapa Gomecista. Gómez era una figura no muy luminaria, Maduro evidentemente no es una luminaria, sabe de poder y para tener poder y estar en el poder no tienes que ser una estrella. Entonces creo que el Gobierno puede debatirse en eso, o la etapa Gomecista con el riesgo que trae eso (y a lo mejor el escenario de no elecciones puede estar planteado allí), o una suerte de moderación o de mejor gestión de las cosas, una cierta flexibilización controlada, más aperturista, para que fluya el proceso productivo.

Hoy yo diría que van más hacia la tendencia autoritaria. Tal vez si el tema petrolero funciona, si los precios repuntan de manera sostenida, el Gobierno pueda tener cierto respiro y tal vez pueda tener más vigencia el escenario menos autoritario.

Fuera de base

¿Por qué el Gobierno tardaría más de tres días en actuar ante los saqueos ocurridos en Bolívar, cuando en Cumaná acudieron al día siguiente?

Ese es un buen punto. La impresión que tengo es que el Gobierno fue agarrado fuera de base, creo que el Gobierno sobreestimó mucho sus capacidades, que tuvo un error estratégico de percepción porque entre martes y jueves la cuestión fue tranquila, que calibró mal la molestia que había y que era una tensión que venía de antes, desde lo de Credicard y antes con la escasez de efectivo. Esa fue una medida tan mal instrumentada, improvisada y tan mal planificada que por supuesto generó una crisis, sobre todo en Bolívar porque ese estado se mueve con mucho efectivo, no solo las poblaciones mineras sino en general, y no calibraron cuál iba a ser el efecto en ese estado ni la reacción. Fue un exceso de confianza, exceso de prepotencia y efectivamente la respuesta fue tarde. Posiblemente los militares hicieron ver que si no tomaban cartas en el asunto la cosa se iba a contagiar y allí la permanencia del Gobierno era más incierta o mucho más débil.

ELECCIONES AUNQUE PIERDAN

¿En 2016 cambió la denominación del tipo de Gobierno? Cuando se suspendió la recolección del 20% de firmas para el revocatorio varios sectores indicaron que ya se trataba de una dictadura ¿Es así?

Soy uno de los pocos que cuando Chávez estaba vivo hablaba de dictadura, pero dejé de hacerlo porque políticamente no era eficaz. Hablaba de dictadura en ese entonces porque no había ningún Poder que pudiera hacerle contrapeso al Gobierno. Existía el voto pero muchas veces ese voto era anulado, como pasó en 2007 cuando lo rechazado en las urnas se aprobó por leyes habilitantes, o la gobernación paralela que crearon cuando Antonio Ledezma ganó la Alcaldía Mayor. La pregunta que me hago es ¿por qué cuando Chávez no había dictadura y ahorita sí? ¿Qué había con Chávez que no hay ahorita? Bueno con Chávez había varias cosas: Chávez era popular, le tenían miedo y había dólares. Cadivi estaba cumpliendo con todo el país y esa es una realidad que hay que asumir.

Yo prefiero hablar ahorita no de dictadura sino de dos términos: de democracia iliberal o de una democracia delegativa de tipo corporativo o de tipo burocrático autoritario, más organizacional. ¿Qué tienen en común? Los principios liberales son la libertad de prensa, pesos y contrapesos, yo diría que eso está débil en Venezuela pero el principio democrático se mantiene, en teoría. Estamos ante un Gobierno con mayores niveles de autoritarismo, caracterizado por no tener ningún tipo de control interno.

Si hay gente que le quiere llamar dictadura porque eso le da puntos con el público, porque ya no hay dólares y ahora la gente se da cuenta de que hay hambre, porque hay presos políticos (aunque presos políticos visité mucho en el Sebin en 2009), bueno, yo prefiero hablar de democracia iliberal o de una democracia delegativa de corte autoritario burocrático porque Maduro estatiza así la burocracia, a diferencia de Hugo Chávez que era un mando más personal por su carisma.

¿Cómo vislumbra al 2017? ¿Será un año de más crisis, más conflictos?

Su comienzo se me está pareciendo mucho al comienzo de 2015, que fue muy conflictivo, con largas colas porque no había comida. Me da la impresión de que 2017 va a empezar parecido, no hay comida, hay colas, no hay dinero, la crisis política, social, Maduro viajando. Será un año con un primer semestre bastante conflictivo, o quizás de enero a marzo será muy conflictivo.

“¿Por qué cuando estaba Chávez no había dictadura y ahorita sí? ¿Qué había con Chávez que no hay ahora? Bueno, había varias cosas: Chávez era popular, le tenían miedo y había dólares”

Estará el tema de la Asamblea Nacional, me da la impresión de que en la oposición el sector que plantea la salida de Maduro está ganando más espacio o al menos está tratando de encabezar las acciones. Quizás podamos tener un Gobierno que ejerza mayores niveles de control y de autoritarismo, porque va a tratar de atajar las cosas antes de que surjan.

Quizás la presión puede bajar un poco cuando se vislumbre el cronograma electoral para las regionales, que deberían ser en julio como lo planteó el CNE, o tal vez sean corridas a septiembre; y si los pronósticos de los precios petroleros se mantienen posiblemente la presión baje porque habrá mayores ingresos, pero eso lo veremos después de marzo.

¿Cree que habrá elecciones en 2017?

Soy de los que piensa que el Gobierno puede suspender elecciones pero no quitarlas. Creo que puede haber elecciones este 2017, que habrá elecciones de gobernadores y habrá presidenciales en 2018. Que haya elecciones antes dependerá de la crisis.

Las elecciones del 2018 son como un tema tabú en la oposición, pero en los estudios de opinión lo que uno ha podido ver, por ejemplo en la más reciente de la firma Venebarómetro, es que 1 de cada 3 venezolanos favorece esta consulta en 2018, el valor preferente de la gente son las elecciones y llegaremos a eso. No digo que no habrá elecciones porque de lo contrario sí estaríamos en los supuestos de una dictadura abierta o de una especie de personalidad permanente, pero no creo que ese sea el caso.

¿Aunque las encuestas digan que pueden perder la mayoría de las gobernaciones?

Sí. No veo cómo el Gobierno puede decir este año que tampoco vamos a tener elecciones. Puede hacerlo pero en ese caso sí creo que habrá un conflicto político importante, no creo que el país lo tolere. Toleró lo de las regionales porque simplemente nadie las reclamó, ni siquiera los precandidatos manifestaron su insatisfacción cuando el CNE anunció el cronograma para el 2017, vamos a hablar claro y sincerarnos. Ahorita muchos reclaman las regionales porque no hay nada. Creo que La Causa R fue la única organización constante en pedirlas, de unas 26 que creo que tiene la MUD.

“Quizás la presión puede bajar un poco cuando se vislumbre el cronograma electoral para las regionales”

¿Vas a decir en 2017 que aún estamos en crisis y no vamos a hacer las elecciones? Dificulto, por más aguante que tenga la sociedad venezolana, que lo dejen pasar. Pudiera haber un conflicto político de alto nivel que puede abrir las puertas a un conflicto civil de más amplia escala, de mucha mayor envergadura. No sé si el Gobierno esté dispuesto a asumir eso.

Creo que su estrategia ahorita es que la oposición se enrede ella misma, hacer que la oposición esté muy fragmentada, muy dispersa, y si esto ocurre y la situación económica y petrolera tiende a mejorar, el Gobierno pudiese no perder como se pronostica. Creo que esa es su estrategia y eso supone cierto tiempo, no creo que sea una prórroga infinita de no hacer elecciones, no creo que el país lo vaya a aceptar.

¿Pudiera ser 2017 el año de la disolución de los partidos y de la AN?

La disolución de los partidos no la veo, es posible pero no la veo porque el gran problema es con cuáles partidos te vas a quedar. Donde sí veo que hay que estar muy atento es en la disolución del a AN. Constitucionalmente la única forma de disolver la AN es que el vicepresidente tenga tres votos de censura consecutivos; eso no va a ocurrir. Por eso hay que estar alerta y la oposición debería tener ya la luz roja encendida porque me da la impresión de que el Gobierno pudiera estar trabajando, vía TSJ, en alguna decisión que diga que las AN tiene tantas reuniones sin asistir, que sus funciones no se cumplen, que si sigue así habría que disolverla, o que los diputados pueden ser sujetos a un revocatorio. Hay que estar muy atentos. Yo sí creo que alguna decisión sobre la AN va a emitir el Gobierno vía TSJ.


Ricardo Sucre Burocrático e improvisado

¿El presidente Maduro es el que gobierna o cree que hay alguien detrás?

Yo creo que es él y el equipo burocrático. Por supuesto, como Chávez oirá consejos, él va mucho a Cuba, escuchará y tomará cosas de allí; no creo que Raúl Castro le diga haz esto y él lo haga. Sí creo que él y un equipo son los que piensan las estrategias, pero él toma las decisiones y se nota en muchas cosas que son improvisadas.

“su lógica es más burocrática, mucho más lenta”

Maduro me transmite ser una persona como muy relajada, que improvisa, una persona burocrática, que hace las cosas a última hora y en eso es muy venezolano; que da muchas vueltas, es muy inseguro. Quizás se siente muy acomplejado por el hecho de que es chofer, fíjate que siempre dice que “me subestiman”. Creo que eso ha hecho que sea muy desconfiado en unas cosas, muy lento en otras, y además no quiere arriesgarse mucho, no quiere pagar mucho el costo. Creo que Cilia Flores le da mucha seguridad, que ella sirve como de espejo para contrastar ideas.

No creo que él sea un pelele, no lo creo ahora, no lo creía en el pasado. Creo que él toma sus decisiones pero su lógica es distinta a la de Chávez, su lógica es más burocrática, mucho más lenta. Mucha gente en la oposición piensa que él es un pelele y ahora con el tema del cono monetario dicen que él planificó todo, desde sacar el dinero y darle vigencia de nuevo, como si fuese una especie de “master mind”; de pelele a master mind. Yo no pienso que sea así, pienso que simplemente se equivocó o que en su improvisación la cosa le salió mal y trató de hacer ese viraje táctico.


Si quieres contactar al autor de esta historia, escribe a: patricia@larazon.net


 

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