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Natan Lederman: “Hacer las reformas implica un enorme sacrificio”

“Tratar de convertir al país en un país productivo va a tener un costo muy alto, que nos va a llevar varios años, varias décadas”, advierte el economista


Enrique Meléndez

Natan Lederman, especialista en análisis de temas económicos y consultor de agencias internacionales y organismos multilaterales, destaca que la economía venezolana se mantiene en un estado “estacionario” y ve “muy difícil” que se produzca un cambio de inmediato.

El doctor en Ciencias Sociales y experto en Técnicas Cuantitativas Aplicadas a la Economía está de acuerdo con el grupo de economistas que asegura que el “modelo rentista se agotó” y además pone énfasis en que la recuperación del aparato productivo venezolano a los niveles de 1998 tomará unos 35 años.

“Sin el petróleo no somos nada”, dice y no teme en comprar la alguna vez boyante economía venezolana con un barril de petróleo a más $100 con la azotada economía de Haití: “Cuidado y no con menos importancia que la de Haití”.

Para el analista económico las casas cambio próximas a abrir en la frontera correrán la misma suerte que el Dicom: “Si no hay alguien que concurra a ofertar dólares en ese tipo de casas de bolsa, no se va lograr el cometido que persigue el Gobierno de lograr reducir la brecha”.

“Tenemos una economía parecida a la de Haití”

¿Por qué el Gobierno se niega a cambiar la política cambiaria si precisamente la mayoría de los economistas señalan que ese es el gran factor de los desequilibrios económicos?

Desde el punto de vista normativo, el Gobierno debió desde hace mucho tiempo haber unificado el tipo de cambio para tratar de estabilizar la economía. Nosotros tenemos una serie de desequilibrios que, en gran medida, tienen que ver con la existencia de un régimen de cambio múltiple y eso da espacio para el arbitraje, que es uno de los problemas que ha contribuido a generar inflación en la economía, y a la inestabilidad macroeconómica del país.

Ahora bien, aquí hay que hacer una interpretación dentro de las perspectivas de la economía política, tomando en cuenta el uso que ha hecho el Gobierno de las políticas cambiarias, como un instrumento de control social. El que un Gobierno adopte un tipo de cambio fijo o un tipo de cambio flexible va a depender en cierta medida, más que de un criterio normativo, de adoptar un tipo de cambio para hacer la economía competitiva internacionalmente. Eso va a depender, repito, de los factores políticos, que puedan ejercer alguna presión sobre el propio Gobierno.

En aquellos países donde existe un sector manufacturero importante, los gobiernos tienden a fijar menos el tipo de cambio, producto de las presiones que ejerce el sector exportador sobre la economía, que no es el caso de Venezuela. Nosotros tenemos un sector exportador muy pequeño, con muy poca capacidad para presionar sobre el Gobierno y tratar de forzar algún tipo de cambio que sea competitivo internacionalmente. De hecho, el Gobierno, que ha estado alimentando la necesidad de diversificar el aparato productivo, y mejorar la competitividad internacional del país, tuvo la oportunidad desde hace muchísimo tiempo de llevar el tipo de cambio a un tipo de equilibrio, que haga competitivas las exportaciones venezolanas, y eso no ocurrió.

¿Por qué?

Sencillamente el Gobierno ha estado utilizando el tipo de cambio como ancla nominal para tratar de contener la inflación y de esta manera favorecer el consumo y beneficiarse de este tipo de cambio desde una perspectiva político-electoral. Ahora, cuando el tipo de cambio está demasiado apreciado, se le hace muy difícil a los gobiernos ajustarlo con propiedad. Es decir, por las brechas que se producen, se le dificulta el ajuste macroeconómico a cualquier gobierno, que lo pretenda hacer. Allí entran los costos políticos, pues cuando el Gobierno ajusta en este caso, sobreviene una crisis cambiaria, pero cuando ya no es sostenible el tipo de cambio, se ve forzado a devaluar porque no le queda otra alternativa.

“no ha quedado más alternativa que dejar que los otros tipos de cambio se vayan devaluando”

Yo pienso que eso fue lo que le pasó al Gobierno venezolano, fue demorando los ajustes indefinidamente. Los fue trasladando hacia adelante y bueno llegó un momento en que ya no podía mantener el tipo de cambio y se ha producido una devaluación. Es decir, siendo un régimen de cambio múltiple, el Gobierno ha tratado de mantener un tipo de cambio a Bs. 10 pero no le ha quedado más alternativa que dejar que los otros tipos de cambio se vayan devaluando, y eso inevitablemente tiene un impacto importante sobre la inflación.

Lo cierto es que, a pesar de la persistencia del Gobierno en mantener ese tipo de cambio, que se otorga para la importación de alimentos y medicinas, no se explica su existencia a partir de una terrible escasez, ¿no le parece?

Por supuesto, al Gobierno se le han venido agotando sus reservas internacionales y esto es una crisis que se no se explica a partir de la caída de los precios del petróleo. Ya en el 2013 comienza a manifestarse en nuestra economía. Pero hace crisis en el 2014, cuando ya se produce la caída de los precios del petróleo. Ya se hace insostenible el tipo de cambio Bs. 10 y entonces el Gobierno lo que ha hecho es reducir en una forma significativa las importaciones y ha reservado algunas importaciones de ciertos bienes a ese tipo de cambio.

Pero al propio Gobierno se le ha hecho casi imposible mantener importaciones a ese valor. Se trata de un problema sencillo de disponibilidad de recursos. De modo que eso se ha reflejado en una reducción de las importaciones, con respecto al año pasado, por alrededor de 18 mil millones de dólares.

Probablemente, este año esta situación se vuelva a repetir, a consecuencia del reducido flujo que se espera para este año, que quizás tenga un leve aumento producto del resultado del acuerdo de la OPEP de la reducción petrolera, que ha impulsado al alza los precios del petróleo, lo que ha llevado a facilitar que, más o menos, el Gobierno pueda cumplir este año con el servicio de la deuda. Yo supongo que este año se va a producir un recorte mayor en las importaciones para tratar de pasar el rubicón, tratar de llegar a la otra orilla. Lo peor del problema es que la crisis política que se le presentó al Gobierno ha sido superada en cierta medida.

Al Gobierno todavía le quedan compromisos por el orden de los 5.000 millones de dólares y algunos economistas sostienen que ese aumento en los precios del petróleo no le asegura al país tal cantidad de recursos. ¿Qué opina usted?

“el Gobierno estaría en capacidad de pagar, a expensas del bienestar de la sociedad”

Hay dos situaciones bien importantes que va a enfrentar el país en esa materia. Una será en el mes de abril, cuando hay una concentración de pagos importantes que tiene que hacer la República y otra también en noviembre. El Gobierno hasta ahora ha dado señales de cumplir con sus obligaciones. Tenemos ahora el pago en febrero del bono Pdvsa-2017, y hasta ahora no ha habido ningún anuncio de que se va a reestructurar ese instrumento. Pareciera no están con la holgura de otros tiempos, ya que se están pasando estrecheces importantes. Sin embargo, pareciera que el Gobierno ha podido obtener los recursos y estaría en capacidad de pagar con muchas dificultades este año, a expensas del bienestar de la sociedad, quizás con una caída similar o mayor que el año pasado de las importaciones. También es probable que el Gobierno redireccione parte de las divisas, que destinaba a los bienes finales, al sector productivo, a los fines de importar insumos y algunos bienes de capital.

En la opinión pública se maneja que la apertura de las casas de cambio en la frontera beneficiará a la rosca importadora de la Gran Misión Abastecimiento Soberano ¿Está de acuerdo?

El Gobierno anunció recientemente la creación de un conjunto de casas de cambio privadas, que van a ser supervisadas por Sudeban: ocho en total. Tres en el estado Táchira y cinco en el Zulia. El Gobierno dice que se establece un precio inicial de cuatro pesos por bolívar, equivalente un poco a la relación actual del llamado Dicom, quizás un poco por arriba. Un lo calcula y puede estar en 700 ó 750. El Dicom hoy en día está en 677 bolívares por dólar.

El Gobierno dice que este mecanismo va a poder disminuir el impacto del dólar paralelo, que por lo que se sabe, se trata de un mercado muy limitado. A la gente se le va a permitir adquirir unos $200 en las casas de cambio y $300 a través de Internet. $200 equivalen a unos 587.400 pesos, que son unos 700 bolívares, es decir, un poco más del Dicom. Pero allí hay varios problemas. Primero, la magnitud de ese mercado constituye una reedición del Sicad o del Simadi, que no funcionaron. Segundo, la falta de transparencia, ya que se trata de una operación situada en la frontera. No tiene ningún sentido una operación de este tipo reducida a la frontera. Eso no creo que vaya a modificar significativamente el precio del paralelo. Para que ese mercado tenga éxito alguien tendría que ofertar.

Lo mismo ocurrió en el caso del Dicom: nadie acudió masivamente a ofertar dólares a 700 o al precio que estaba en ese momento porque es posible desviarse hacia el mercado paralelo, a los fines de obtener una utilidad mayor. Pues hay demanda: volúmenes importantes ante la escasez de dólares que hay en la economía. Hay suficiente demanda para situar el valor del dólar por encima del precio que se establecería en esas casas de cambio.

¿A quién puede beneficiar esta medida?

A los operadores de ese tipo de mercado, como ya ocurrió en el caso del Dicom que fue un mercado, en el que se sospecha que se facilitó un acceso privilegiado a muy pocas personas, que se utilizó también como un instrumento para favorecer a individualidades o a determinadas empresas. Para mí eso no constituye una noticia que debería preocuparnos excesivamente. Dentro de poco tiempo vamos a ver como esas casas de cambio van a correr con la misma suerte, como cualquier mercado. Si no hay alguien que concurra a ofertar dólares en ese tipo de casas de bolsa, no se va lograr el cometido que persigue el Gobierno de lograr reducir la brecha que existe entre los tipos de cambio Dipro, Dicom y el dólar paralelo.

“El Gobierno ha utilizado el tipo de cambio como ancla nominal para tratar de contener la inflación”

Está en el tapete la discusión sobre cómo quitarle a los gobiernos el manejo de la renta petrolera. ¿Qué posición tiene usted a ese respecto?

Veo muy difícil que se produzca un cambio de inmediato en la economía venezolana. ¿Qué es lo que ocurre? Para mí este modelo rentista se agotó por varias razones, empezando por el cambio en la matriz energética a nivel mundial y, luego, la brecha de productividad que tenemos nosotros, con respecto al resto del mundo. La posibilidad que tenemos nosotros de diversificar el aparato productivo va a implicar un esfuerzo enorme. En este momento nos encontramos en un estado estacionario.

La economía venezolana se ha vuelto muy pobre. El Fondo Monetario Internacional en sus páginas dice que en 2015 el ingreso per cápita del venezolano estaba más o menos en $ 4500. Eso era más o menos el ingreso que teníamos a comienzos de esta administración. Se trata de una economía que no ha evolucionado a lo largo de estos años. Inclusive, ha ido históricamente cayendo el ingreso per cápita, cuando en un momento determinado tuvimos el más alto de la región. Hoy en día nuestro ingreso representa un tercio del ingreso que tiene una sociedad como la de Chile. De modo que yo diría que buscar superar el rentismo en la sociedad venezolana y tratar de convertir al país en un país productivo va a tener un costo muy alto, que nos va a llevar varios años, varias décadas, y eso si se hace de manera sostenida. Si se logra, en primer lugar, el restablecimiento de los equilibrios macroeconómicos relacionados con el déficit fiscal y que no van a ser fáciles de superar.

Nosotros tenemos un déficit que está en el orden del 18% del PIB, de los cuales alrededor de 14% de ese déficit lo constituye el impuesto inflacionario. Si tú quisieras corregir ese impuesto inflacionario, muchos se plantean la aplicación enseguida de un ajuste instantáneo. Pero aquí yo me pregunto ¿qué tipo de gastos habría que recortar?, ¿qué condiciones hay para una reforma tributaria en Venezuela importante para cubrir ese 14% del PIB? De manera que la magnitud de la brecha fiscal a la que nos ha llevado este Gobierno es de tal naturaleza que hacer las reformas necesarias implica un enorme sacrificio. Estamos en una país que no está en capacidad de exportar nada. Sin el petróleo nosotros no somos nada. Tenemos una economía parecida a la de Haití. Cuidado y no con menos importancia que la de Haití.

¿En qué sentido?

El presidente de Conindustria dice que en el año 1998 teníamos 12.000 industrias manufactureras y que hoy tenemos apenas 4.000. De modo que pasar de 4.000 a 8.000, no hablo de las 12.000 que teníamos en 1998 porque para volver a recuperar ese número de unidades productivas necesitaríamos unos 35 años. Imagínate la magnitud del reto que tenemos por delante. Eso pasa por las reformas institucionales. No es solamente hacer los ajustes es también garantizar que esos ajustes sean permanentes en el tiempo, y que se hagan las reformas institucionales que garanticen que se adopten las medidas microeconómicas que hagan factible que crezca la inversión privada en Venezuela.

En ese contexto tú tienes que reconstruir el tejido institucional venezolano que se ha deteriorado enormemente, que fue algo que se propuso intencionalmente Hugo Chávez. De hecho él utilizaba mucho una palabra, que yo se la oí varias veces. El hablaba de una entropía social, lo que significa la entronación y decadencia de los sistemas, para reconstruir un orden basado en esquemas distintos. Entonces, eso fue debilitando gradualmente las instituciones.