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La Operación Larrazábal II para hacer la paz con Estados Unidos

Maduro y EEUU

Detener ya la locura de la guerra asimétrica en la cual estos insensatos, aliados con los terroristas islámicos, vienen usando las drogas como armas químicas


Jesús Antonio Petit Da Costa

¿Sabía usted que Venezuela está en guerra contra Estados Unidos? No se trata de una guerra convencional con enfrentamiento de ejércitos. Es una guerra asimétrica iniciada por el difunto, obedeciendo instrucciones de Cuba. Recordemos que por el pacto Kennedy-Kruschev de 1962 Estados Unidos se comprometió a no invadir a Cuba si ésta no incurría en agresión. Cuba ha cumplido este pacto por temor a Estados Unidos, el cual también lo ha respetado al extremo de tolerar una tiranía comunista en América, lo que viola la Carta de la OEA y la posterior Carta Democrática Interamericana. Cuba se ha cuidado de provocar a Estados Unidos. Las provocaciones se las ha encomendado a su gobierno títere en Venezuela, que hace este trabajo sucio.

La guerra asimétrica fue precedida por actos inamistosos, por ejemplo: 1) Insultos repetidos al Presidente de Estados Unidos y los demás altos funcionarios, incluyendo groserías a damas como Condoleeza Rice, Secretaria de Estado; 2) Ruptura del embargo a Cuba, asumiendo su sostenimiento; 3) Ostentación desafiante de amistad y alianza con Sadam Hussein y Ghadafi después de la agresión del terrorismo islámico el 11-09-2001 en Nueva York y Washington; 4) Alianza con el gobierno teocrático de Irán, enemigo de Estados Unidos, burlando las sanciones impuestas por la ONU.

Envalentonados porque el gobierno de Estados Unidos no respondió a las provocaciones, por estar concentrado en la guerra que libraba en el Medio Oriente, los títeres de Cuba decidieron pasar a la guerra asimétrica de este modo: 1) No hacer una declaración formal de guerra, violando el derecho internacional; 2) Agredir a los Estados Unidos sin que medie provocación, lo que viola también las leyes internacionales; 3) No usar armas convencionales, sino armas químicas como son las drogas, con las cuales se persigue envenenar y destruir física y mentalmente a la población del país agredido. 4) Aliarse con el grupo terrorista FARC, que provee las drogas. 5) Incorporar a militares y civiles al uso de esta arma química, convirtiéndolos en soldados mercenarios que reciben por paga la participación en el narcotráfico. 6) Asociarse con los carteles de la droga de México, Centro América y las Antillas para el transporte y distribución. 7) Asociarse también con los terroristas islámicos (Hezbolá y Hamás), los cuales colaboran en el narcotráfico, sin descuidar su principal objetivo: atacar a Estados Unidos en su territorio.

Todo parecía ir sobre ruedas hasta que el gobierno de Trump ha resuelto defender a Estados Unidos pasando a la ofensiva. La ha iniciado con el caso El Aisami. Los títeres de Cuba se confiaron porque, durante el gobierno de Obama, Estados Unidos pareció un gigante dormido. Y cometieron el error de los japoneses en Pearl Harbor. Una jugada como esa, que delata la guerra asimétrica, puede tener las consecuencias que predijo el Almirante Yamamoto de una guerra sin declaración formal: “Creo que lo único que hemos conseguido es despertar a un gigante dormido y hacer que tome una determinación terrible”. Tan terrible que la represalia fueron las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Para evitar las represalias justificadas de Estados Unidos, en ejercicio de su derecho a la legítima defensa, exhortemos a los militares a seguir el ejemplo de sus colegas alemanes. Habían acompañado a Hitler en sus campañas, como aquí lo han hecho con la locura de la guerra asimétrica de Chávez y Maduro. Pero cuando vieron la imposibilidad de ganar la guerra, decidieron detenerla evitando la destrucción de Alemania con la sustitución de Hitler en el mando para poder pactar la paz con los Aliados. En su caso intentaron matarlo. Aquí eso no es necesario. Basta con ejecutar la decisión de la AN que declaró la falta absoluta de Maduro y, en consecuencia, apartarlo del cargo, junto con el Vicepresidente, instalando un gobierno de transición, presidido por el que escoja la AN, lo que sería una variante de la Operación Larrazábal II por la cual clamamos los venezolanos.


@petitdacosta