Compartir

La reestructuración de la MUD ha venido de la mano con los nuevos desafíos políticos pero sigue sin ser un claro avance hacia una estrategia unitaria, explica el abogado y doctor en Ciencias Políticas


 Mónica Duarte

Luego de un año 2016 con muchas estrategias y pocos resultados, la oposición enfrenta sus retos políticos de 2017 con una renovada estructura organizacional en el seno de la Mesa de la Unidad Democrática. El anuncio de los nuevos equipos vino acompañado de una “apertura participativa” hacia el debate con la creación del Congreso de la Sociedad Democrática, una nueva instancia integrada por todas las organizaciones políticas de la Mesa y representantes de la sociedad civil.

“En una coalición llena de divergencia quitar el secretario ejecutivo elimina la posibilidad de tener una MUD más ejecutiva y articulada para resolver ante situaciones imprevistas”, así califica esta decisión Luis Salamanca, politólogo, abogado y exrector suplente del Consejo Nacional Electoral, quien explica que los retos de estos nuevos frentes serán más complejos que en ocasiones anteriores pues deberán “buscar el cambio político mientras mantienen esperanzada a la gente”.

El también profesor universitario de Derecho Constitucional y doctor en Ciencias Políticas afirma que Maduro se quedará hasta el 2018 cuando “habrá que seguir luchando” para que las elecciones presidenciales san convocadas. “La estrategia para hacer frente contra este Gobierno políticamente no es otra que estar permanentemente presionando, primero por las elecciones y segundo por la ayuda humanitaria para los venezolanos”.

“en la MUD lo que hay es divergencia”

Gobierno no electivo

Se ha dicho que Tareck El Aissami está teniendo funciones presidenciales y podría estarse preparando para una candidatura en 2018. ¿Qué tan fuerte es su figura dentro del Psuv?

En efecto, Tareck El Aissami viene construyendo una base de poder propia desde que empezó en el año 1998, cuando era dirigente estudiantil en Mérida y se montó en el portaviones de Chávez. Llegó a ser ministro del Interior, diputado, luego siguió hasta la gobernación de Aragua, que es otra manera también de crear un poder político y económico propio, y ahora que llega a Vicepresidente. Se dice que tiene una base de apoyo importante de ministros, algunos militares, incuso en el Tribunal Supremo de Justicia. Con este nombramiento a él lo iban a preparar como una figura política futura para salvar lo que queda del chavismo, que se ha acostumbrado al personalismo y a funcionar siguiendo a alguien que ahora les falta. Pero eso se trunca con la declaración del Departamento del Tesoro porque evidentemente pone a Tareck a la defensiva, genera sobre él una sospecha muy grande y hace temerario apoyar a una persona con esas características.

Si llegara a ser presidente de la República prácticamente no podría actuar, sería un presidente atado de manos dadas las prohibiciones que establece la declaración de contratar con países o empresas americanas. Eso le ha puesto plomo en el ala a un posible proyecto de liderazgo de Tareck. Quizá, para el efecto que le interesa al chavismo que es controlar el poder, lo podría hacer a efectos internos, pues a la élite política no le importa mucho las consideraciones de este tipo cuando su idea es controlar el poder por otras vías distintas a la electoral.

¿Como cuál?

“¿se atreverán a usurpar el poder que nació democrá-ticamente?”

En este momento el chavismo está en un trance de pasar a otra forma de Gobierno no electiva, no consentida libremente por el pueblo. Hay signos preocupantes de que el chavismo anda desplegando un “plan b” para mantenerse en el poder más allá de lo electoral, esa es la gran pregunta que está pendiendo en el panorama actual: ¿se atreverán los maduristas a dar ese paso tan terrible de usurpar el poder que nació democráticamente y excluir al soberano, que es el que debe escoger a sus gobernantes? Es decir, ¿se atreverán a cerrar la vía electoral?

¿Este cierre de la vía electoral se concreta al frenar las elecciones regionales pautadas este año?

No, el cierre electoral se verifica cuando el poder central impide su elección por el pueblo. Por supuesto que es muy grave que los gobernadores actuales estén en sus cargos más allá del mandato que les corresponde, eso viola la Constitución. Sin embargo, sería mucho más grave la violación si el Presidente de la República permanece más allá de su periodo sin convocar a elecciones. Con una usurpación tan clara de poder ya habríamos entrado en otro modelo político. Aunque ya estamos viendo como se va anunciando, porque si aquí llegamos a tener una dictadura plena, tendríamos que hacer el análisis de que esa dictadura se formó evolutivamente.

¿Entonces en Venezuela se estaría gestando una dictadura evolutiva?

Chávez fue quien sentó las bases de una dinámica autoritaria creciente

Tal como se ha venido formando hasta ahora ha sido gradual, ha sido con avances y retrocesos desde los tiempos de Chávez, que fue quien sentó las bases de una dinámica autoritaria creciente. Chávez hizo todo de maniobras para hacer lo que él quería, cuando un gobernante hace lo que él quiere sin control y sin que nadie le pueda poner límite estamos en presencia de un gobernante autoritario.

Y desde ese gobernante autoritario ¿Qué pasos faltarían para llegar a una dictadura plena?

La sociedad venezolana está ahora metida en esa discusión acerca de si estamos en una dictadura o si no estamos en una dictadura. Hay quienes dicen que esto es una dictadura y quienes consideran que estamos en camino hacia una dictadura. Yo me incluyo en ese segundo grupo, porque una dictadura es una usurpación del poder político central, es decir, es un acto por el cual unas personas sin título para gobernar asumen el Gobierno. Ese título se puede atribuir por la fuerza, con un golpe de Estado, o por vía institucional, en la que se llega democráticamente pero se va concentrando los poderes hasta que se impone un régimen totalitario. En estos casos se usa la democracia para perpetuarse en el poder, que es lo que está pasando aquí.

A la dictadura plena vamos a llegar cuando Maduro decida que la vía electoral está cerrada definitivamente, mientras los venezolanos tengan el derecho constitucional de elegir a sus gobernantes y tengamos la expectativa que esa elección se va a dar y que podemos luchar por ella para que se dé, en esa medida nos queda un hilito medio roído de democracia. Nosotros tenemos dos huequitos por los cuales se respira democracia con mucha dificultad, uno es el voto y luego la precaria libertad de expresión, que cada día es menor pero que permite que tengamos algunos medios.

“tenemos dos huequitos por los cuales se respira democracia: el voto y la libertad de expresión”

Luchar por el voto

“La crisis no saca al Gobierno por ella misma, lo que lo saca son los votos”, afirma el politólogo Luis Salamanca. Foto JALH

En 2015 la oposición logró el control de la Asamblea Nacional, instancia con poder decisivo que hoy no se ha hecho efectivo, ¿una victoria opositora en las elecciones regionales podría desvanecerse, en términos reales, como sucedió con el parlamento?

Aquí queda de democracia lo que la gente ha decidido que quede de ella, lo que estamos dispuesto a defender. Pero es cierto que el régimen es autoritario en grado sumo, yo lo califico como despótico, porque despotismo es actuar sin el respeto a las reglas legales con las que fuiste electo. Es decir, cuando Maduro impone el decreto de excepción está aplastando a la Constitución, eso es un acto dictatorial que demuestra que el presidente no tiene límites y en la dictadura la usurpación del poder es indefinida en el tiempo e ilimitada en su actuar y Maduro camina para allá, todavía le falta el golpe de gracia que es suspender la elección presidenciales.

Además, el desconocimiento a la Asamblea Nacional es el desconocimiento a democracia representativa, a los que votamos por unos representantes a los que no los dejan ejercer y que están sitiados por el resto de los poderes públicos. Esa es una imagen terrible que aún no hemos valorado en su justo término porque estamos viviéndola en el día a día, pero cuando los dictadores llegan lo que hacen es justo eso, cerrar congresos, detener a la disidencia y prohibir protestas. Es decir, una dictadura es una persecución masiva de opositores. Y hacia allá también se puede ir si no detenemos esto.

Si el Gobierno tiene tanto poder, ¿con cuál mecanismo se puede contar ahora?

Yo veo el proceso político de aquí al 2018, el año pasado cuando la oposición no quería ni siquiera hablar del 2017 yo decía que tenían que tener una estrategia no inmediatista, porque si no se daba el revocatorio como estaba planeado, se iban a quedar sin agenda. Por eso tienen que hablarle claro a la gente, porque la población se desespera cuando siente que Maduro se va a quedar hasta el 2018, esto por razones obvias de la crisis social pero la crisis no saca al Gobierno por ella misma, lo que lo saca son los votos, al menos en una democracia. Si no te dejan votar no hay alternativa, tienes que seguir luchando por el voto.

La otra opción la plantea María Corina Machado cuando dice que hay que poner a la gente en la calle frente al Gobierno e imponerle esa fuerza. El tema es que el pueblo también tiene criterio político y sabe que llevarlo a la calle sería buscar un enfrentamiento armado, en el que muchas vidas se pueden perder. Sacar a la gente a la calle tiene muchas aristas, tú tienes una calle socialmente explosiva, que son los saqueos como en Ciudad Bolívar, ¿esa es la calle que se quiere? Hay que pensarlo porque ahora la gente en Ciudad Bolívar no tiene dónde comprar comida.

¿Qué otra opción de calle hay?

“la calle política hasta ahora no se ha articulado”

Ya hay una  típica calle social que es la protesta por necesidades, pero esa tampoco genera cambio de Gobierno. La otra calle es la calle política que hasta ahora no se ha articulado sino muy de vez en cuando, por ejemplo, con la marcha del primero de septiembre que fue multitudinaria pero que tampoco tuvo efecto. De hecho, después de esa fecha vino la confiscación del revocatorio. Entonces, ¿cuál es la calle que propone María Corina? una calle en la que te enfrentes con todo y eso implica enfrentar a la Fuerza Armada, a los policías, los colectivos, las milicias, a toda la estructura de poder. Cuando se hace esa convocatoria la gente sabe que eso supone que se va a enfrentar a los que van a atacar con violencia. Y aquí una guerra civil no se ha producido porque la oposición nunca ha respondido de la misma manera en que ha atacado el Gobierno.

Pero si la calle política no ha funcionado, no se dio el revocatorio y la mesa de diálogo tampoco obtuvo resultado ¿la oposición ha perdido la confianza popular?

No, lo que significa es que nos estamos enfrentado a un régimen absolutamente no democrático, que no llega a dictadura porque todavía no se impone sistemáticamente en todo el país como un sistema opresivo completo, pero que te impone jugar al margen de las reglas constitucionales.

El gran reto de oposición es conseguir cómo luchar en un marco no constitucional para lograr cambiar el Gobierno de la manera constitucional, en otras palabras, lo único que queda es el voto. Entonces, el trabajo de la oposición es muy grande y muy arduo.

“La MUD no se da abasto”

Foto JALH

La Mesa de la Unidad ha anunciado una nueva estructura sin secretario ejecutivo ¿Es suficiente esta reforma para refundar la MUD?

Yo no creo que la oposición sea incompetente, creo que tiene una agenda muy grande de asuntos por atender que no se da abasto. La MUD es una tarjeta para votar no es un partido político, y no lo es porque no han querido hacerla un partido propiamente dicho. La MUD es una plataforma, una coalición, una gerencia de partidos a la que acaban de quitarle el secretario ejecutivo con lo cual quitan la posibilidad de tener una MUD mucho más ejecutiva y más capaz de resolver frente a situaciones imprevistas.

Ahora son los partidos los voceros de las decisiones y se tienen tres operadores, uno social, uno técnico y otro político que son profesores, técnicos y personas que no son líderes políticos. Salieron de un liderazgo social y mediático como Chúo Torrealba y pusieron las cosas en manos de técnicos. En principio, a mí no me gusta, lo que sí me gusta es que la MUD se haya ampliado a la sociedad con la creación del Congreso de la Sociedad Democrática que es una instancia de debate, de diálogo social y político, me parece muy bueno eso.

¿Entonces cree que estas nuevas instancias de decisiones serán más inclusivas?

Sí, porque se va a tener la posibilidad de conversar y dialogar permanentemente con la sociedad a cerca de sus problemas y eso te da mucha más fuerza y capacidad de trabajo. También me parece muy bueno que el grupo de decisión interno se haya ampliado de cuatro partidos a nueve. Y es positivo que creen los operadores técnicos, pero no me parece bueno que se hayan autodecapitado quitando a la persona que podía ser el líder y que ahora se cree a una coordinación que no sé sabe cuál es su autoridad dentro de la MUD. Pero esa es una estrategia de los partidos para no dejar en manos de un tercero lo que deciden y tienen que exponer al público. Aunque sigue sin haber claridad acerca de reglas para resolver el problema de los comportamientos que no se corresponden a las decisiones tomadas en consenso por la MUD.

Al final, el trabajo de la Unidad es el trabajo del indio, porque tiene que buscar el cambio político, pero, mientras ese cambio político llega, tiene que mantener esperanzada a la gente que mete presión a la MUD porque quiere cambio ya.

“Salieron de un liderazgo social y mediático como Chúo Torrealba y pusieron las cosas en manos de técnicos”

Usted ha dicho que hace falta trabajo político fuera de lo electoral ¿La MUD no ha cumplido con esa misión? 

En una democracia plena el único trabajo de los partidos políticos es lo electoral, pero este no es un sistema plenamente democrático sino que es uno de esto llamados  regímenes híbridos, en los cuales está predominando el despotismo de los gobernantes. En un caso así, se necesita tener una lucha política, porque cuando no hay elecciones tienes que seguir combatiendo al régimen autoritario y allí es donde la MUD no da. Y no porque sean  incompetentes o porque estén vendidos al Gobierno, como muchos quieren hacer creer, sino porque su diseño no permite hacer eso.

Allí cada partido tiene su visión de cómo salir del Gobierno, sea por elecciones, por calle o por renuncia, y quieren plantear esas estrategias pero hay líderes políticos que no quieren transigir en una visión común sino que quieren imponerse, tipo María Corina, Leopoldo López y también Capriles; cada quien quiere desarrollar la maniobra que considera más adecuada. Entonces no hay consenso interno, en la MUD lo que hay es divergencia.

Renovación de partidos

El CNE ha impuesto condiciones para la renovación de los partidos políticos que dificultan la legitimación de muchas organizaciones, incluso partidos del Gran Polo Patriótico se han quejado de estas condiciones ¿Qué podría suceder si los partidos no logran la cantidad mínima de militantes?

El riesgo fundamental  de los partidos es perder sus símbolos, nombres y con ello su identidad, con el peligro de que otro los tome. Las condiciones puestas por el CNE están pensadas para que no lo logren, algunos lo van a lograr pero no van a ser muchos.

Por eso yo he propuesto que se haga una acción cooperativa entre los partidos, porque materialmente las pocas máquinas no dan para que dos organizaciones puedan validar a las mismas horas, el CNE lo ha planteado como si fuese una actividad administrativa rutinaria en horario de oficina y no debe ser.

Esto está hecho con la finalidad de sacar del juego a los principales partidos de oposición, tienen en la mira especialmente a Voluntad Popular. Pero la estrategia es muy elaborada y va más allá, la primera fase es barrer a los partidos que forman la MUD, y si logra pasar un partido o dos, van por la MUD, que tiene un proceso judicial abierto por la validación del 1% para el revocatorio. Si cierran la MUD, le dan un golpe tremendo a la oposición que tendrá que ver cómo se recompone rápidamente para poner alguno de los partidos validados como la tarjeta unitaria. Pero si liquidan todos los partidos y liquidan la MUD, van a competir ellos solos.

En ese caso, ¿cómo quedaría el escenario de unas elecciones regionales?

“El CNE tiene un temor de que la gente se exprese libre y competiti-vamente”

En una elección regional puedes ir con candidatos con iniciativa propia que tengan liderazgos independientes,  pero tienen muy difícil ese trabajo porque el CNE también pone demasiadas trabas, también se puede constituir grupos de electores o tener la posibilidad de que algunos partidos regionales que están legalizados participen. Pero en este momento el CNE  tiene un temor de que la gente se exprese libre y competitivamente en una elección y por eso buscan desarticular a la MUD, que es su principal enemigo político. Sacarla de juego ya sería una declaratoria de la dictadura por adelantado, porque sería suprimir el derecho a oponerse dentro del sistema.

Y es tal el propósito que esta gente se está llevando por delante sus propios aliados que ayudaron a Chávez y a Maduro a ganarle a Capriles, porque sin el apoyo del Partido Comunista, el MED, PPT, Podemos y algunos otros  hubiera ganado a Capriles con un 1 % de ventaja, y en el caso de Maduro es todavía más grave, porque hubiese perdido hasta por 10 puntos las elecciones de 2013.


“Los militares sostienen el poder”

Foto JALH

 ¿Considera que esto es un autoritarismo militar?

Hablamos de gobiernos militares cuando estos gobiernan de manera directa. Pero también tienes el Gobierno militar indirecto, que es aquel en el cual los militares no son los que están a la cabeza del asunto, no son los que toman las decisiones pero sostienen a ese Gobierno, y están entonces metidos en todo el aparato, para mí esa es la situación en la que estamos. Aunque Chávez fue militar y puso a los militares, él tenía una gran autonomía frente a ellos y su Gobierno fue personal, era él quien decidía. Aquí no gobierna la corporación militar, si bien los militares han colonizado la institución pública en los cargos de ministros para abajo, los puestos superiores están en manos de unos civiles, civiles que son militarististas. Porque aquí el poder civil está montado en las bayonetas de los militares, ellos son la fuerza que sostiene el Gobierno de Maduro, él no ha salido porque lo sostiene la estructura de poder.


Si quieres contactar al autor de esta historia, escribe a:  monicaduarte@larazon.net 


 

SIN COMENTARIOS

DEJA UN COMENTARIO