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“El control de la inflación exige desde un punto de vista macroeconómico políticas fiscales sanas y políticas monetarias responsables”, dice la doctora en estudios del desarrollo


Enrique Meléndez

La economista Sary Levy afirma que el Banco Central de Venezuela (BCV) ha demostrado que no está en condiciones de controlar la inflación, porque, a su juicio, dicho el control exige desde un punto de vista macroeconómico políticas fiscales sanas y políticas monetarias responsables. “Definitivamente ello no ha sido el norte del actual Gobierno”, afirma la exdecana de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela.

El presidente del BCV, Ricardo Sanguino, ha dicho que poco a poco irá desapareciendo el billete de 100 bolívares. ¿Le parece más sensata esta decisión que la que tomó Nicolás Maduro en diciembre pasado cuando le dio tres días de vigencia?

Lo verdaderamente sensato sería reconocer el rotundo fracaso de las políticas del Banco Central a lo largo de este siglo bajo el “socialismo del siglo XXI” y a partir de ahí encauzarlo a cumplir con sus obligaciones constitucionales y legales. Recordemos que la autonomía del BCV está consagrada en la Constitución vigente de 1999; sin embargo, las Reformas Parciales de la Ley del BCV en 2005 y 2010, dejaron como letra muerta dicha autonomía y los objetivos que el ente empezó a declarar parecían más bien los de un organismo bajo el Ejecutivo Nacional, que los de un ente autónomo que tiene que velar por la estabilidad monetaria del país.

Asimismo encontramos que el BCV ha dejado de cumplir su objetivo central, que es el mantenimiento del valor de moneda interna y externamente. Internamente la pérdida de poder adquisitivo del bolívar es alarmante, en particular desde el 2015, siendo que inflación prevista para el 2017 supera el 1.500 %. Externamente, la devaluación del bolívar es un hecho a pesar del control cambiario y la fijación oficial de dos tipos, ambos por demás sobrevaluados y otorgados de forma discrecional, convirtiéndose en espacio para los arbitrajes y el clientelismo.

Es por ello que hablar sobre el cono monetario y en particular del retiro del billete de 100 bolívares, resulta un distractor. Si bien es cierto que dada la inflación nacional la modificación del cono monetario era imperiosa para facilitar las transacciones en efectivo de la ciudadanía, el haber anunciado el retiro del billete de más alta denominación cuando ni siquiera circulaban los del nuevo cono resultaba a todas luces un procedimiento inapropiado. Más aún las continuas extensiones de plazo terminaron siendo un irrespeto a la población, que inicialmente tuvo que realizar largas colas para depositar los billetes que siguen hoy día circulando con plena vigencia.

Definitivamente lo adecuado hubiera sido desde el primer momento ir recogiendo los billetes en la medida que fueran sustituidos por el nuevo cono, por lo que la acción pareciera más bien una cortina de humo para ocultar el rechazo que generó en la población que el referendo revocatorio no fuera realizado.

¿Se ha demostrado, en consecuencia, que el BCV no está en condiciones de controlar la inflación?

El control de la inflación exige desde un punto de vista macroeconómico políticas fiscales sanas y políticas monetarias responsables. Definitivamente ello no ha sido el norte del actual Gobierno. Súmele a ello el control y desmantelamiento de la producción local, con la consecuente restricción de la oferta nacional y la restricción de divisas para importación y tiene usted un cóctel perfecto para un proceso hiperinflacionario.

¿El Gobierno sabía de la crisis de efectivo que tenía por delante?

El problema del efectivo era de esperarse. El billete de 100 representaba más del 70 % del valor de la base monetaria. Si estos eran recogidos y no existía sustitución ni en billetes de mayor ni de menor denominación, obligatoriamente se presentaría una crisis de efectivo. A esto súmele los problemas con los medios de pago electrónicos, la insuficiencia de terminales de punto de venta, la insuficiente bancarización de la población: el 57 % de los venezolanos mayores de 15 años reporta tener cuentas bancarias o movilizar dinero por medio de teléfonos celulares. Esta situación es más baja en la población de bajos ingresos, pues en el 40 % más pobre solamente el 48 % posee cuentas bancarias, así como en el estrato de adultos jóvenes (entre 15-24 años) donde solamente el 28 % las posee.

¿Qué piensa de la salida de Nelson Merentes de la presidencia del BCV, y su sustitución por Ricardo Sanguino?

Si bien los resultados de la presidencia de Merentes en el BCV fueron terribles, la sustitución de presidentes no generará cambios, si no hay un viraje profundo de las políticas monetarias. Por ello nuestro llamado al nuevo presidente del BCV no puede ser otro sino el de corrección de rumbo, para evitar la profundización del deterioro de las condiciones de vida del venezolano. De seguir la senda de su predecesor, como pareciera hasta la fecha, los resultados serán los mismos o peores, dadas las condiciones actuales.

Reuters tuvo acceso a un documento del BCV, donde se reporta que en el 2016 el PIB cayó en 18,6 %, la inflación fue de 799 % y las importaciones se desplomaron en un 52 %. ¿Qué opinión le merecen estas cifras?

Lamentablemente el BCV o el Instituto Nacional de Estadística ya no ofrecen información oficial sobre datos macroeconómicos, pero todo apunta a que estos datos son los efectivamente registrados en la economía. Al revisar el comportamiento de los sectores productivos, las encuestas trimestrales de Conindustria, el número creciente de establecimientos productivos que cierran sus puertas, las dificultades existentes para la adquisición de la materia prima, los cuellos de botella que se han ido generando, la caída del 18,6 % es perfectamente ajustada.

Habría que destacar que a esta importante caída hay que sumarle la caída del producto en 2015 y en 2014. De igual manera la caída de las importaciones, lo que a su vez se convierte en una restricción a la producción nacional, dada la importancia del componente importado. En cuanto a la inflación, la Canasta Alimentaria Familiar (CAF) calculada por el CENDAS se acerca a los 550 mil bolívares en diciembre de 2016, exigiendo de más de 20 salarios mínimos para su adquisición.

Ello conforma el terrible panorama que hoy padecemos y que socio-económicamente queda reflejado en las cifras de la Encuesta de Condiciones de Vida realizadas por la UCV, UCAB y USB en 2014, 2015 y 2016. Para mencionar tan sólo el caso de la pobreza, la misma pasa en 2014 de representar en 48 % a un 81,8 % en 2016, siendo que la pobreza extrema paso de un 23,6 % a un 51,5 % en el mismo período. Asimismo, la pobreza reciente o temporal, al no contar por 3 años consecutivos con esquemas de superación, pasa a ser estructural, identificando dificultades profundas para la recuperación del país.

¿Qué piensa usted de las toneladas de billetes de 100 bolívares que fueron encontrados en Paraguay?

No poseo más información que la que salió en prensa, es decir que unas 30 toneladas de billetes de 100 y 50, equivalentes a unos 1.500 millones de bolívares, fueron encontrados al norte de Paraguay y que las investigaciones apuntan a otros cinco containers con toneladas de billetes en Brasil. Una hipótesis parece apuntar a que el objetivo era utilizar el papel para falsificar otras monedas, pero ello deberá ser corroborado por las investigaciones.

Otra hipótesis indica que más bien era un esquema de lavado de dinero que se aprovechaba del diferencial entre los tipos de cambio oficiales y el de mercado. Otro elemento importante de esclarecer es cómo los billetes llegaron a estos países del cono sur. Para el transporte de estas cuantiosas cantidades de billetes se exige de toda una estrategia y una estructura muy bien montada y posiblemente con complicidad de autoridades venezolanas y de los países receptores. En cualquier caso es otro escándalo más en el que el actual régimen se ve involucrado y por el que deberá responder.


Trump y Venezuela

Algunos analistas dicen que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, miente cuando habla, sobre todo, en lo que atañe a sus posturas frente al comercio internacional. ¿Qué piensa usted?

No cabe duda de que el presidente Trump sigue siendo controversial por sus declaraciones, pues no es el político tradicional, ni de la estructura burocrática gubernamental, y que casualmente llega a la presidencia con objetivos de cambio y transformación, con énfasis en el fortalecimiento de su economía nacional. Sin embargo aún es temprano para poder evaluar sus acciones en lo que refiere a comercio internacional.

Considero que el comercio internacional abierto y competitivo es uno de los mecanismos más apropiados para el crecimiento de la economía mundial y para ello existen organizaciones internacionales como la Organización Internacional del Comercio, que fue creada para velar su buen cumplimiento. De ahí que en caso de que algunos convenios o acuerdos de integración multi o bilateral de los que hoy día es parte los EEUU, con base de su denuncia, pues sería la OIC la que velaría por las relaciones de comercio con terceros. Por ende, quizá no sea el comercio internacional lo que esté en peligro, sino los acuerdos especiales.

De otro lado resulta interesante la postura inicial de la administración Trump frente a Venezuela, que desde ya se plantea guiada a partir de principios tales como el respeto a los derechos humanos, la exigencia de libertad para los ciudadanos y de sus derechos civiles y políticos, acciones firmes frente al terrorismo, narcotráfico y acciones de lesa humanidad. De fortalecerse la exigencia global de estos principios, la ciudadanía global se verá altamente beneficiada. Ojalá así sea.


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