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El trabajo y la lucha es lo que caracteriza al Caribe cuyo pecho, brazos nacen en Venezuela


Julián Rivas

Trataré estas cosas a manera de crónica. Pero hay un mensaje político. Y fundamentalmente un llamado a la defensa de Venezuela. Nuestro país está agredido por Estados Unidos y la derecha global.

Una pregunta: ¿todavía no vemos que las acciones opositoras en las calles son un   novedoso ejercicio de  desestabilización  mientras el Comando Sur de Estados Unidos nos amenaza con una incursión militar?

Una vez más debo confesar que me preocupa el desconocimiento que sobre Venezuela manifiestan a diario dirigentes de todo tipo. Pareciera que habría que hacer otra historia de Venezuela. Sin duda con el pueblo, que es el mejor reservorio de nuestra historia, del trabajo.

Ahí vemos: El pasado viernes 7 de abril se cumplieron doscientos años de la muerte de uno de los venezolanos​ que más ha hecho por este pueblo. No nació en Venezuela pero dedicó al menos un cuarto de  siglo a luchar por este país del Caribe. Es que su patria fue el Caribe, donde se movía como pez en el agua, según el dicho de Mao. Hablo de Juan Bautista Bideau, nativo de la isla de Santa Lucía, marino, corsario, fabricante  de barcos, quien murió en combate,  defendiendo la población refugiada en la Casa Fuerte de Barcelona, ante la embestida del agresor español.

Mi abuela, analfabeta y sabía, hablaba de las viejas historias del Caribe, de las luchas y resistencia contra piratas extranjeros. Ella negó la posibilidad de usar un apellido inglés porque “era muy venezolana”.

De estos asuntos hablé un tiempo con Pedro Duno, amigo, maestro, filósofo y sabio. Pedro también  hablaba sobre balandras de venezolanos que cruzaban el Caribe en el siglo diecinueve. Mucha gente incluso llegaba a las zafras azucareras en Cuba, gente de trabajo o de luchas. Llevaban tasajo, carne salada y otros productos. También sumaban sus brazos al corte de la caña. Un venezolano de apellido Aurrecochea, con polémica actuación en la vida política y militar interna, fue al exilio en Cuba y se convirtió en uno de los líderes de la independencia contra España a mediados del siglo diecinueve.

El Caribe sí es nuestro mar

El Caribe sí es nuestro mar.  Desde antes de la llegada de Colón nuestros indígenas, salidos de la selva amazónica, eran maestros de navegación. De allí viene parte de la sabiduría con que los fabricantes de barcos se ganan la vida en Irapa, Güiria, Morro de Puerto Santo, en Margarita y otros lugares de Venezuela.

El viejito Alcalá, carupanero y ácrata, hablaba de la Casa Kennedy en Irapa, según la tradición exportadora. Cacao, coco, ron, estaban en la lista de productos codiciados por los del Norte. En fin, el trabajo y la lucha es lo que caracteriza al Caribe cuyo pecho, brazos nacen en Venezuela. Es más, Venezuela da idea del Caribe.

Somos un mundo todavía por construir, con colores y sonidos. Por estas consideraciones debo manifestar cuidado ante la embestida contra Venezuela. Particularmente considero injusta la visión del Caribe que manifiestan algunos políticos en el mundo sur. Como el señor Pepe Mujica, expresidente uruguayo. Supongamos que todo es producto de su ignorancia del Caribe, pero no podemos dejarlo irse liso. Un tablazo por el lomo debe llevar.

El Caribe es nuestro patrimonio, no de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que es la que quiere sacar provecho de la desestabilización de Venezuela. El Caribe no es del Comando Sur. Es de los pueblos del Caribe.

Nuestra Costa Caribe una vez más es asediada por los anglos. Los de Londres y los de Washington. Esto no lo entiende Pepe Mujica, quizás porque seguramente él se enmarca dentro de esa tradición sureña de sentirse europeos, o  menos negros e indios. Es que  hasta los

mestizos del sur tienen una tendencia a sentirse europeos. Miren a Alán García, heredero del malagradecido José Lamar: “debe haber tomado mucho de su ron venezolano”, dijo en un choque verbal con Hugo Chávez. Recordemos que el ron es  Caribe.

No hablemos de la  presidente de Chile, eso da pena. Su Cancillería le confiere carácter “humanitario” al asilo en la embajada chilena en Caracas de un sujeto copeyano, más un torturador de la vieja Disip, identificados  en un complot. Hay una razón política, no humanitaria en el Gobierno de Chile.

Pero increíble el Pepe. Años de aislamiento en una cárcel como  preso político para que  su Gobierno tenga un  palmarés postmoderno: favoreció el matrimonio sexo diverso, lo que no molesta, pero fue su prioridad. Y al estilo socialdemócrata legalizó la marihuana. “Los retrógrados se van a asustar”, dijo en su momento el Pepe. Los gringos se alegraron, dijeron “yes”. Así es que se gobierna desde la izquierda liberal, caramba.

Esta semana el Pepe soltó otra perla para la historia: “En el temperamento del Caribe gritan y amenazan, son cosas que no van a solucionar nada los problemas de Venezuela”.

Quiere decir que el Comando Sur nos amenaza con intervención militar en Venezuela y al Pepe le preocupa los decibelios de la voz de los venezolanos. Desde la OEA el Gobierno uruguayo vota a favor del aislamiento político de Venezuela, el cerco económico de nuestra patria, y debemos guardar silencio. ¡Qué boludo se ha vuelto este señor!

el Comando Sur nos amenaza con intervención militar en Venezuela

Pero nos queda una lección. No podemos seguir siendo pendejos. La patria grande existe, pero no todos creen en ella.

Mi abuela era sabía. Ella no leyó “Tierra Nuestra”, de Samuel Darío Maldonado. Pero tenía una riqueza en proverbios asombrosa. “Abundancia en casa de pobre dura poco, hartazón de un día, hambre para toda la vida”.

Moraleja:  La próxima vez que tengamos una bonanza petrolera no debemos salir corriendo a dar dólares a candidatos limpios de supuesta izquierda que a la postre terminan votando contra nuestro país en multilaterales, al lado de los gringos y en nombre de los derechos humanos.

Agarremos nuestros centavos para instalar fábricas de aceros especiales, de aluminio grado militar, que es con el que se hacen los carros de ahora. Tantas cosas. Dejemos de auxiliar bancos quebrados y comprarle quesos a estos uruguayos malagradecidos, como Almagro.

Otra de mi abuela: el que vende vende una sola vez y el que compra sigue comprando. Carajo, eso piensan los paraguayos, a los que vendimos petróleo en las mejores condiciones de pago y así y todo, no nos quieren pagar. Nos llaman dictadura estos strossneristas.

Ah Colombia rompe el molde. Pero tenemos gobernadores fronterizos que no lo entienden y prefieren negocios así sea con malandrines. Es necesario revisar, desde un Gobierno revolucionario, esa teoría que diferencia relaciones internacionales y política exterior. Hemos tenido mucho de la primera y poco de la Segunda. Necesitamos una política exterior, especialmente frente a Colombia y el imperialismo, que es la OTAN y el anglosionista el que nos toca la puerta.

Por favor, llevemos a Bideau al Panteón Nacional. ¡Y que viva Venezuela y los venezolanos del Caribe, que somos la gran mayoría!


 

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