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Henkel García: “La inflación se va a mantener alta”

“No hay aumento de poder de compra sin un aumento de la productividad”

Henkel Garcia

“Es público y notorio que el Gobierno tiene problemas graves de flujo de divisas”, resalta el analista financiero


Enrique Meléndez

El analista financiero Henkel García afirma que la gente ha entendido que para nada hay un efecto positivo en los aumentos compulsivos de salarios. “No hay una mejora del poder de compra del salario sin que la productividad o la oferta de servicios aumente”, agrega el también director de Econométrica.

Es raro un país que, en lugar de alegrarse porque el Gobierno decretó un nuevo aumento de salarios, se entristece…

— Después de 36 aumentos de salarios que ha decretado el Gobierno, la gente parece haber entendido que esa vía no garantiza que el poder de compra del salario se recupere. Es más, la gente ha percibido todo lo contrario: se emite un decreto de aumento salarial y de inmediato ve cómo aumentan las cosas mucho más de lo que finalmente el Gobierno decide aumentar.

Es decir que para nada hay un efecto positivo, un beneficio, en lo que ellos consumen con este tipo de práctica que tiene que ver con algo que en teoría se ha enfatizado en muchas oportunidades, y es que no hay aumento de poder de compra sin un aumento de la productividad. No hay una mejora del poder de compra del salario sin que la productividad o la oferta de servicios aumente.

Con Chávez en una buena parte hubo un aumento de salarios por algún tiempo, pero no se debió tanto a que aumentó la propiedad en Venezuela, sino porque aumentó la cantidad de productos importados. Se puede aumentar el poder de compra del salario aumentando las importaciones, manteniendo un tipo de cambio forzadamente por debajo del equilibrio y eso hace que las importaciones crezcan, que haya abundantes productos en el mercado y que el salario rinda.

Pero esa es una manera insostenible de darle poder de compra al salario, como ya vimos. Después vino el colapso de las importaciones, unido a una caía total de la economía, donde disminuyó la producción. De modo que al sol de hoy sólo tenemos per cápita por habitante la mitad de oferta de bienes y servicios que teníamos hace unos cuatro años, que era poca cosa. Si hay una caída de esa magnitud de la oferta de bienes y servicios, por supuesto que también tiene que haber una caída del salario atada a esa realidad.

Entonces no importa lo que nominalmente ocurra. No importa si el Gobierno decreta 30 %, 40 %, 100 % o hasta 1.000 % el salario nominal; en términos reales va a ser lo mismo y va a obedecer a la realidad que veamos en la cantidad de bienes y servicios que hay en la economía, y más específicamente con lo que ocurra con la productividad que haya dentro del país.

“Sólo tenemos per cápita por habitante la mitad de oferta de bienes y servicios que teníamos hace unos cuatro años”

No se conocen cifras oficiales sobre la escasez, pero ¿qué dicen las cifras de Econométrica a ese respecto?

— La escasez se ha estabilizado. Eso hay que decirlo. Está en niveles muy altos, pero se ha estabilizado y estamos viendo cómo van apareciendo ciertos productos que antes escaseaban de una manera bastante drástica. Hoy están apareciendo, pero a un precio demasiado alto. Tenemos el caso del arroz, que ha aparecido en los anaqueles y su precio oscila entre unos ocho o diez mil bolívares; estamos hablando en ese mismo sentido de la leche, del jabón detergente, que puede llegar hasta diez mil bolívares el kilo. Una cosa realmente inaccesible para muchas personas, pero cuando vemos en términos de toda la canasta, que sigue para la escasez, estamos a un nivel relativamente estable, entre 50 % y 55 %. No ha mejorado, pero tampoco ha empeorado.

Asimismo, ¿qué dicen las cifras de ustedes con respecto a la inflación?

— Eso depende mucho de si se llegan a resolver los problemas políticos. Tenemos un rango de posibles inflaciones muy grandes, porque estamos en una época de mucha incertidumbre que puede ir de 500 % a 1.000 %. La inflación se va a mantener alta. Creo que para mí el escenario probable es que se mantenga a un nivel relativamente similar al del año pasado.

No estamos viendo una tasa más arriba de 1.000 %. Yo creo que va a estar en ese rango, que es amplio, pero dada la incertidumbre que hay en Venezuela, realmente no hay manera de predecir con precisión lo que va a pasar, en ese sentido.

El presidente Nicolás Maduro ha dicho que con la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que prepara para el 30 de julio, se acaban los problemas con la guerra económica. ¿Qué dice usted?

— La verdad es que la promesa no es nueva. La ha hecho en varias oportunidades. La hizo asumiendo su período presidencial, entendiendo que él ejerció unas funciones de cabeza de Gobierno mientras Chávez estuvo convaleciente. Después fue elegido, pero no es la primera vez que él promete que se va a poner al frente de la economía para mejorarla.

Yo recuerdo que lo hizo cuando anunció el Decreto de Emergencia Económica, que es lo mismo que se anuncia hoy para la Asamblea Nacional Constituyente. Esas son puras frases sin ningún tipo de asidero. Lo que se está viendo con la ANC es un cambio en la estructura del Estado para pasar a ser un Estado totalitario, un Estado comunal. Un Estado muy parecido al cubano. De modo que si va a ser un Estado parecido al cubano, la economía no va a ser como ellos la pintan, sino como la economía cubana.

“No creo que la ANC le dé mucho más viso legal al Gobierno en materia de deuda o de operaciones”

El Gobierno aseguró que con el nuevo Dicom se iba impactar sobre el dólar paralelo. No obstante, observamos que no fue así, que más bien éste se ha disparado…

— La lectura del Dicom es algo mixta por lo siguiente: de los sistemas complementarios que hemos tenido, éste es el que más se parece a un sistema verdadero de subasta donde el que más oferta, obtiene los dólares. Claro, cuando hay contingencias, la asignación ya es más discrecional. Pero en un escenario de una subasta ordinaria, como las primeras cuatro que se tuvieron, todas las empresas que cotizaron a un tipo de cambio alto fueron adjudicadas. Es decir, tiene elementos de mercado; eso por el lado positivo.

Por el lado negativo es que lo que se está entregando por ese sistema es muy poco. Entonces, claro, los efectos positivos que pudiese tener este sistema que, en teoría, funciona relativamente bien, se diluirían porque el monto que se está entregando es muy poco. Este sistema si entregara el triple de lo que entrega ahora —30 millones fue la última subasta, un promedio diario de alrededor cinco o seis millones—pudiésemos ya ver efectos positivos en el paralelo. Con los niveles de entrega que se están haciendo hoy en día es muy difícil que veamos un efecto claro. Igual está contenido el paralelo. Llegó a estar a ciertos niveles, pero está por debajo de lo que estuvo la semana pasada.

¿Usted no cree que en eso ha influido también el hecho de que el Gobierno ha tenido que hacerle frente a sus compromisos, en lo que se refiere al pago de los bonos de Pdvsa?

— Ya es público y notorio que el Gobierno tiene problemas graves de flujo de divisas. Prácticamente está viviendo el día a día. De modo que no tiene un monto disponible libre para poder ofrecer en ese sistema, y uno entiende que el pago que tiene que hacer de bonos de Pdvsa, cerca del último trimestre del año, obliga al Gobierno a preparar caja, a acumular dólares, para poder llevar a cabo esa amortización.

Eso pudiera darnos una explicación del por qué se entrega tan poco. Pero estamos hablando de que si lo llevamos de cincuenta a setenta y cinco millones de dólares, tampoco es una diferencia muy grande. Si tuviésemos un Gobierno con un poco más de maniobra, pudiera conseguir de una manera relativamente fácil esas divisas adicionales para incorporar al sistema. Pero estamos hablando de un Gobierno acorralado, prácticamente con las fuentes de financiamiento cerradas por doquier, con una renuencia a acudir a organismos multilaterales para pedir prestado y salir de la coyuntura. En estas condiciones, en este sistema, lo que puede ofrecer es muy poco.

La incógnita del Dipro

¿Cómo ha sido el comportamiento del Gobierno, con respecto a la provisión del mercado del Dipro?

— Eso es una gran incógnita. La información que se maneja entre nuestros clientes es que la entrega ha sido muy poca. Ha sido hasta inferior a la que se tuvo el año pasado, que fue una entrega bastante precaria. Eso también es un fiel reflejo de lo que veníamos discutiendo anteriormente sobre el flujo de divisas bastante ajustado.

Creo que la intención del Gobierno se basa en el hecho de que si la empresa privada va a acudir a solicitar divisas, el sistema que al final termina otorgando sea el Dicom y no el Dipro. El Dipro no creo que entregue mucho más al sector privado. ¿A quién se le entrega? Eso es una caja negra. Se sabe por investigaciones periodísticas que a través de ese sistema Dipro se realizan las compras de los CLAP, pero hay poca explicación. De modo que suspicazmente uno pudiese concluir diciendo que ese sistema es solamente para un grupo privilegiado o un grupo que hace vida alrededor de los controles y específicamente en los sistemas de distribución y asignación discrecional de bienes, en este caso, de bienes básicos: alimentos, como lo es el sistema CLAP.

¿Cómo se prepara el Gobierno para hacerle frente a esos compromisos de deuda para finales de año?

— Repito, esta cantidad baja que se está entregando por Dicom y prácticamente nula por Dipro da a entender que el Gobierno está acumulando caja para hacerle frente a esos compromisos.

¿Cómo han visto ustedes las negociaciones de unos bonos financieros, que algunos llaman fantasmas, y que los han adquirido firmas como Goldman Sachs o Fintech?

— Creo que el ruido que se ha hecho alrededor de este tipo de operaciones ha obligado a que algunas de estas instituciones financieras de afuera, que le hacen más caso a la posición que tiene la Asamblea Nacional por este tipo de operaciones, genere posturas mucho más conservadores de las instituciones que tuviesen interesadas o estuviesen estudiando participar en los ofrecimientos que hace el Gobierno. Hay que estar claro que esta venta de papeles está muy por debajo, implican un daño patrimonial a la nación. Como muchas personas dicen, están rematando al país.

Están rematando los activos del país, y eso es muy grave. El ruido que se ha generado alrededor de este tipo de operaciones puede ser que esté afectando la decisión de algunas instituciones financieras, bien sea para participar o para comprar.

“Están rematando los activos del país, y eso es muy grave”

Se dice que precisamente lo que busca el Gobierno con la Constituyente es quitarse este tipo de obstáculo que representa la AN, en ese sentido…

— La misma convocatoria a esa Constituyente tiene cuestionamientos desde el punto de vista constitucional. Yo creo que si algunas instituciones financieras veían con recelo lo que se estaba haciendo, últimamente con este tipo de operaciones, no creo que la Constituyente les dé más legalidad. Estamos hablando de una ANC que se está implementando, si llegase a instaurarse, violando la Constitución. De modo que los mismos departamentos legales de estas instituciones van a considerar esta situación.

Para ir al grano, no creo que lo que decida la ANC le dé mucho más viso legal a lo que está intentando el Gobierno en materia de deuda o de operaciones. Yo creo que va a seguir el cuestionamiento desde el punto de vista financiero internacional.


Un cambio que garantice armonía

¿Cómo ve usted las perspectivas de mejoras ante un posible cambio político?

— Yo quiero aquí ser vehemente, y mi visión es que no todo cambio político puede que termine siendo positivo para el bienestar de los venezolanos y, en especial, para la economía. El cambio político que necesita Venezuela es un cambio que garantice la armonía social y la armonía política por un lapso de tiempo prudencial, a los fines de crear las condiciones necesarias para que el aparato productivo pueda recuperarse.

No todas las soluciones del problema político nos puede llevar a ese punto. Entonces, mucho tiene que ver con acomodar las instituciones, tanto las políticas, como las económicas. Depende mucho de cuán tan abierto es el pacto de gobernabilidad al que se haya llegado, para que se crean esas condiciones.