Nos negamos categóricamente a admitir que en Venezuela se esté reeditando la figura de los desaparecidos políticos, inaugurada en el período del llamado “presidente bueno” Raúl Leoni, como parte de los desmanes cometidos por los gobiernos del puntofijismo, hoy barridos de la historia nacional. Sin embargo, casi a dos meses de la detención del cantautor colombiano Julián Conrado (Guillermo Torres), nadie conoce cuál es su destino y menos aún por qué se le ha incomunicado y sepultado en un silencio alarmante. A diferencia de lo ocurrido con el comunicador social Joaquín Pérez Becerra, quien a las pocas horas de su traslado de Maiquetía a la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) –donde estuvimos, tratando inútilmente de entrevistarle- fue deportado según instrucciones del gobierno de Colombia, todo previa rápida información de prensa, en el caso de Conrado apenas un escueto comunicado oficial dio cuenta de su detención el 31 de mayo, obedeciendo a requerimientos de “ los órganos de justicia de la República de Colombia, mediante difusión roja de Interpol". Inútiles han sido las gestiones de abogados y representantes de distintas organizaciones políticas para acercarse al cantautor arrancado de su conuco en Barinas por fuerzas policiales conjuntas. ¿Acaso habrá sido sigilosamente deportado, sin procedimiento jurídico alguno y sin tomar en cuenta su resentido estado de salud, pues para curar dolencias había entrado a Venezuela?
Toda información acerca de su persona ha sido negada por las autoridades, lo cual crea un estado de alarma, dado que se están infringiendo disposiciones legales contenidas en nuestra Constitución y en convenciones del Derecho Internacional. En medio de tal incertidumbre, un subrepticio mensaje de finales del 2010 llega a nuestro correo de manera alegórica: “¿Sabe usted lo que significa ser esclavo sin cadenas…? Es continuar siendo esclavos sin cargar los grilletes…” Son sus propias frases, señor Presidente, de respuesta al cantante español Alejandro Sanz cuando éste le pidió permiso para cantar en Venezuela. Enfatizó usted entonces: “No te da vergüenza decir eso? ¿En un país democrático donde cualquier persona puede decir lo que le venga en gana?” Presidente Chávez, así increpó usted a aquel cantante en noviembre de 2010. ¿Cómo se explica que seis meses después, en mayo de 2011, en connivencia con los cuerpos policiales de Colombia y por recomendaciones de su “nuevo mejor amigo”, el presidente Juan Manuel Santos, haya usted hecho capturar en territorio venezolano, concretamente en su tierra nativa de Barinas, a un cantautor colombiano amenazado por las más sanguinarios procedimientos de exterminio aplicados en el vecino país? EL CANTANTE SANZ ¿Olvidó usted lo que dijo en 2010 al cantante Sanz: “Te diré algo: La mayoría de los latinoamericanos que levantaban su voz por intermedio del canto, en señal de protesta por las infinitas injusticias que sufrían sus pueblos por culpa de dictaduras asesinas de derecha…nunca pidieron permiso para arriesgar su vida en nombre de los miserables, y en esos tiempos si que arriesgaban el pellejo”. Pues en estos tiempos, presidente Chávez, en un territorio donde se pregona el “socialismo del siglo XXI”, luego de determinadas alianzas el riesgo ha pasado a ser mayor, ya que la estrategia del país vecino está delineada desde el norte –como usted lo sabe- y va desde gruesas recompensas en metálico por delaciones y oportunas colaboraciones hasta bombardeos de exterminio para aniquilar la más vieja guerrilla del continente. PLAN COLOMBIA “Estamos cerrando el círculo, gracias a la colaboración del vecino país”, dijo triunfante el ministro colombiano de Defensa, Rodrigo Rivera, al informar sobre el bombardeo el 16 de julio en curso a campamentos guerrilleros en el departamento de Arauca, a 19 millas de la frontera con Venezuela, donde fueron asesinados cuatro miembros de las FARC y heridos varios rebeldes, entre ellos dos mujeres. En esta forma, Venezuela deja de ser un país neutral frente al conflicto armado colombiano para convertirse en colaborador directo de la estrategia de exterminio representada en el Plan Colombia. Cualesquiera sean los errores de la insurgencia en armas, de esa insurgencia para la cual usted ha pedido estatus de beligerancia, no es colaborando con los agentes de exterminio como se hace historia y se dan lecciones de ética. Reflexione usted, Presidente, acerca del caso de Julián Conrado, si aún no ha sido entregado a sus verdugos, quienes le esperan para complacer la solicitud de extradición cursada por Estados Unidos ¡ROMPA ESOS GRILLETES, PRESIDENTE! Como luchadora social de vieja data, al augurar a usted una pronta recuperación de su salud en la hermana república de Cuba, no puedo menos que instarle, en nombre de los años de combate que tantos venezolanos hemos librado infructuosamente para colocar a nuestro país en un digno sitial de justicia y equidad social, a revisar en profundidad los lineamientos de su política exterior. Formúlese a sí mismo la interrogante de lo que significa ser esclavo sin cadenas. ¿Acaso el atarse a razones de Estado, luego de oscuros pactos, no equivale a colocarse grilletes de sujeción mientras se predica la soberanía? Rompa usted, presidente Chávez, esos grilletes y, desde su lugar de convaleciente en La Habana, otórguele a Julián Conrado el asilo político que exige su condición de militante revolucionario, pacíficamente refugiado en un país libertario. No convierta usted a un cantautor rebelde en víctima de pactos de Estado, destinándole al holocausto como millares de militantes de la Unión Patriótica. Ordene usted abrir los grilletes que hoy, en territorio venezolano, mantienen a Julián Conrado incomunicado, secuestrado o desaparecido. IB HABEAS CORPUS El pasado jueves 21 de julio, a cincuenta y un días de su aprehensión por parte de la policía política venezolana, el Juzgado Quinto de Primera Instancia en Función de Control del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, el Juez Braulio José Sánchez Martínez, emitió una “Boleta de notificación” con los siguientes pronunciamientos sobre el caso del cantautor colombiano Julián Conrado (Guillermo Torres): ‘Primero: Se admite la solicitud de amparo judicial de la libertad y seguridad personal (Habeas Corpus) a favor del ciudadano Guillermo Enrique Torres Cuéter todo de conformidad con lo establecido en artículo 27 de la Constitución de la república Bolivariana de Venezuela, y los artículos 38,39,40 y 41 de la Ley orgánica Orgánica de Amparo sobre derechos o garantías Constitucionales, SEGUNDO: Se acuerda oficiar a los ciudadanos: Ministro del Poder Popular para las Relaciones Interiores y Justicia, al Director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas y al Director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, para que dentro de las veinticuatro (24) horas siguientes al recibo de la solicitud de información de respuesta. Notifíquese al Fiscal Superior del Ministerio Público para que designe un representante fiscal para que intervenga en el trámite, sustanciación y decisión de la acción de amparo interpuesta’…” NGH CONRADO PIDE ASILO Una versión aún no confirmada por “La Razón” da cuenta que el cantautor colombiano Guillermo Enrique Torres Cuéter, mejor conocido en la actividad política como “Julián Conrado”, se encuentra detenido en la sede de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) en Boleíta, donde lleva cincuenta y cuatro días incomunicado, sin ni siquiera tener acceso a sus defensores y familiares como establece la Constitución Nacional. Por otra parte, un vocero del grupo de abogados, cantantes de protesta y activistas de los derechos humanos que defiende a Conrado a través de la coordinadora "Que no calle el cantor", le aseguró a “La Razón” que el perseguido cantautor logró el pasado jueves, a través de “la solidaridad de un humilde soldado bolivariano”, hacer llegar a sus amigos una pequeña carta manuscrita, en la que solicita que se le otorgue asilo político. Igualmente pudimos conocer que en el grupo de los captores de Conrado, integrado por miembros del Sebin, Cicpc y DIM, priva el criterio de exigir a las autoridades de Estados Unidos el pago de la recompensa de dos millones y medio ofrecida por ese país por la captura del cantautor, quien es acusado por el gobierno colombiano de ser “pieza clave” en las supuestas labores de narcotráfico de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.