La política Internacional del presidente Chávez está perjudicando a los trabajadores venezolanos. Para llegar a esta conclusión es necesario hacer unas referencias de carácter teórico. El Presidente de la República habla de integración y disolvió el grupo de los tres conformado por México, Venezuela y Colombia, igualmente arremetió contra el Mercado Andino e inmediatamente creó el Alba, que no es más que un club de amigos, donde el único aportante es Venezuela. Desde el punto de vista económico, la integración es un proceso a través del cual dos o más mercados nacionales previamente separados y de dimensiones distintas se unen para formar un solo mercado de una dimensión más idónea. Para alcanzar este propósito, es preciso realizar una serie de actuaciones de acoplamiento de las estructuras nacionales, a fin de llegar con el mínimo coste social al ámbito que se pretende integrar. Ello exige normalmente un período transitorio más o menos largo, a fin de evitar planteamientos demasiado bruscos o drásticos. Ese período transitorio es el propio período de integración, a lo largo del cual, por lo menos a partir de un estadio, se hace prácticamente indispensable la transferencia de una parte de las soberanías nacionales a unas instituciones comunes que adquieren con ello un carácter supranacional. En otras palabras, para lograr una verdadera integración económica es necesaria una base de política supranacional. Por esa razón, los procesos de integración económica tienen ir forjándose con decisiones políticas conjuntas entre los países signatarios. El proceso de integración puede revestir diferentes formas, presentando, según los casos, ventajas e inconvenientes. Las posibles formas de integración económica podríamos enumerarlas así: a) sistema de preferencias aduaneras; b) zonas de libre comercio; c) uniones aduaneras d) uniones económicas. La Unión Europea tardó cuarenta años en acoplarse; Mercosur tiene veintitrés años construyendo la integración en el sur. Esto significa que Venezuela no puede llegar de a Mercosur de un día para otro imponiendo criterios, ni crear el Alba pensando que logró una integración plena. Ahora bien, el presidente Chávez piensa que está en un cuartel donde ordena y todo tiene que cumplirse, por una parte se aleja de nuestros clientes naturales en el mercado andino y centroamericano y se asocia con unos socios que más que comerciales son socios políticos como Irán, Bielorusia, Nicaragua, Cuba y Bolivia donde prácticamente no hay ningún tipo de intercambio porque los convenios que se firman son energéticos, solamente ofrecemos petróleo porque no tenemos más nada que ofrecer y con otros países como Brasil, Argentina y Uruguay le abrimos nuestras fronteras en detrimento de los pocos productores nacionales, somos el cliente más importante de Uruguay para la producción de leche de ese país, igualmente sucede con Argentina también proveedor de leche y carne de nuestro país y con Brasil con otros rubros como pollo y azúcar, por nombrar algunos. Recientemente el Presidente de la República anunció que trece barcos cargados de cientos de contenedores vienen por aguas del Atlántico hacia Venezuela, para traernos productos argentinos y en el convenio con Cuba vendrán los cubanos a realizar una ampliación en el Laminador en Caliente de Sidor, lo cual es subestimar la inteligencia de los venezolanos, porque los conocimientos de los cubanos en materia siderúrgica son muy rudimentarios. Para los trabajadores de las empresas básicas, y particularmente en Sidor, se trata de una situación muy delicada porque prácticamente les estamos regalando nuestros mercados a otros productores de acero para ir hacia destinos inciertos donde los fletes serían más caros por ser clientes allende los mares. En el comercio internacional no existe socialismo, se practica la economía de mercado, allí se pugna por vender más y eso se hace en base a variables de productividad, calidad y oportunidad de entrega. Por ejemplo, la discusión altisonante con Colombia ha dejado en veremos unas 186.000 toneladas de acero con las cuales se estaría completando 446,4 millones de toneladas (49 por ciento de las ventas internacionales) previstas por la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) para el mercado colombiano en el 2009. Las relaciones internacionales deben ser coherentes con la realidad del país, lo contrario seria poner en peligro miles de empleos de los distintos sectores de nuestra fuerza laboral económicamente activa. Los trabajadores en todo el país debemos encender las alarmas, debemos pronunciarnos al respecto, el Presidente de la República no puede seguir tomando decisiones personalistas sin importarle la suerte de los venezolanos. p