Confidencial

Uribe saboteó visita de Chávez

 

El Presidente saliente sintió el impacto del acercamiento de su ex ministro con su colega venezolano y puso en marcha su plan de impedir la presencia de Chávez

Por: Augusto Figueroa


Álvaro Uribe y Hugo Chávez tensaron al extremo las relaciones entre Colombia y Venezuela que al fin lograron la ruptura. Por sí mismos se ubican en posiciones opuestas ideológicamente: derecha e izquierda. Sin embargo, tienen el mismo talante autoritario, recurren a la violencia frente a los factores de oposición y a la maniobra artera para llevar consumar sus planes políticos de mantener el control del poder. El presidente colombiano intentó un tercer mandato pero las instituciones jurídicas se lo impidieron al no dar paso al referendo para la reforma constitucional. Tuvo que admitir la derrota. Es la diferencia con el mandatario venezolano que cuenta con unos poderes legislativo, judicial, electoral y público sometidos al repique del taconazo militarista y han dado luz verde a todas sus maniobras destinadas a eternizarse en el poder. En las denuncias de la presencia de las guerrillas de las Farc y ELN en territorio venezolano presentadas en la reunión de la OEA no hay información que no se conociera por lo menos en los últimos seis meses. El mismo diario El Tiempo y la revista Semana lo han reconocido. Uribe, durante sus ocho años en la Casa de Nariño, ha convivido con esa realidad: las porosas zonas fronterizas de Apure, Táchira y Zulia, a través de las cuales, en otros tiempos llegaba el contrabando y la migración ilegal, y que ahora, es vía ancha para la guerrilla y el narcotráfico. Por supuesto, con poderosos intereses a ambos lados de la frontera. MIL QUINIENTOS GUERRILLEROS En ese período, el presidente colombiano vivió momentos en que la relación con su colega venezolano, fue intensa y, aparentemente, cordiales. El comercio binacional llegó a siete mil millones de dólares, ampliamente favorable a Bogotá. Aunque, Caracas tenía un abastecedor cercano y confiable, también primer cliente del acero elaborado por Sidor y otros productos nacionales por valor de unos mil quinientos millones de dólares. Ahora, como lo había anunciado Chávez sarcásticamente, “caerá acero”. No es ninguna gracia para los siete millones de habitantes a uno y otro lado de la frontera: colombianos y venezolanos. Ambas partes pierden doscientos cincuenta mil empleos. Mientras el gobierno venezolano hace unas semanas llamó a su embajador a consultas, el colombiano lo hizo este miércoles. Miraflores y Casa Amarilla niegan la presencia de los jefes guerrilleros Iván Márquez, sustituto de “Raúl Reyes” en el comando de las Farc; de Timoshenko, también del secretariado, y Germán Briceño (Grannobles), entre otros, en cuatro campamentos (Beta, Ernesto, Campamento Bolivariano y Centro Santich) instalados en el territorio nacional, al mando de mil quinientos guerrilleros, según la denuncia del embajador Luis Alfonso Hoyos en la reunión especial de la OEA. POLÉMICA ESTÉRIL Para el régimen de Chávez se trata de “un intento desesperado por minar el terreno de una eventual normalización de relaciones bilaterales”, “una maniobra de la ultraderecha de Colombia que no quiere que se restablezcan las relaciones”. Sin embargo, en ningún momento aceptó dialogar con su vecino sobre la reiterada presencia de guerrilleros en la zona fronteriza. Las autoridades venezolanas, dijo Hoyos, no mostraron ningún interés en cooperar para buscar una salida conveniente para ambas partes: “Tenemos derechos a exigir al gobierno de Venezuela que no puede permitir que allí se refuerce la guerrilla, se llene de recursos y preparen acciones terroristas contra su territorio y contra su población”. Para el 7 de agosto está pautada la entrega de la presidencia al nuevo mandatario electo Juan Manuel Santos. Algunos columnistas de los medios más importantes de Colombia se plantean qué razón tuvo quien dentro de dos semanas será ex presidente en promover la crisis de los lazos bilaterales con nuestro país. Peor aún, cuando pocas horas después de la ruptura decidida en Caracas, declaró que había previsto esa posibilidad. Riesgo calculado. Uribe demuestra en los hechos que no se acostumbra al hecho de que ya no es presidente. Su delfín se desmarca del uribismo recalcitrante. Nombra ministros no escogidos en la secta y adopta iniciativas que están muy lejos del talante de su tutor. Como esa de invitar a Chávez y a Rafael Correa a su ascenso a la primera magistratura. Pese al odio que ambos han expresado a raíz del bombardeo del campamento de las Farc en territorio ecuatoriano y que agudizaron las tensiones (ruptura de Ecuador con Colombia y movilización de diez mil soldados venezolanos a la frontera). Santos era entonces ministro de Defensa. Uribe sintió el impacto del acercamiento de su ex ministro con su colega venezolano y puso en marcha su plan de impedir a todo evento la presencia de Chávez. El hábil jefe conservador esta vez fracasó en su inoportuna táctica. Pues, nada permitía prever que su par iría a Bogotá, en medio de la más aguda perturbación política como consecuencia de su incapacidad para gobernar y administrar el país. A lo que se suma su tendencia a arrugar en los momentos cruciales. El debate en la OEA fue solamente un cruce de espadas entre Hoyos y Roy Chaderton. Ni siquiera Washington, su aliado, mostró mucho interés. Expresó su apoyo a la denuncia pero pasó en silencio sobre la propuesta de enviar una comisión investigadora de la OEA a los cuatro supuestos campamentos de la guerrilla. Los países latinoamericanos fueron poco activos. Guatemala, México, Costa Rica y Chile abogaron por la cooperación que deben reanudar las partes en conflicto. RECONSTRUCCIÓN DE LAS RELACIONES Si el realismo político y la prudencia de Santos se mantienen, como lo ha expresado: el camino para el restablecimiento de las relaciones con Venezuela es el diálogo, podría disminuir las tensiones. Siempre que encuentre en su par venezolano disposición para iniciar negociaciones dentro de un plazo prudencial. Para bailar el tango se necesitan dos, según el lugar común. A ninguna de las dos naciones conviene esta ruptura de relaciones bilaterales. Lo sabe Santos. Es posible que no lo entienda Chávez. Dado su talante confrontacional, al margen del diálogo y de rico jeque petrolero. Pero, las presiones de la realidad internacional y regional le impondrán la necesidad de negociar. Lo contrario sería el aislamiento y el fracaso de algunas iniciativas a nivel suramericano con Unasur, proyecto integracionista en el que Chávez aspira liderazgo. La alternativa a la relación bilateral sería la guerra. Pero, pese a su ruidosa retórica, sabe cómo llegar y detenerse al borde del abismo. Las partes en conflicto tendrán que poner sinceridad y compromiso ya que los líderes regionales no están en capacidad de dedicarse a otras tareas que no sean las que en este momento están presentes en sus propios escenarios. Brasil tiene elecciones generales en octubre. Un nuevo presidente asumirá en el gigante sureño. La candidata oficial del PT es Dilma Rousseff. No las tiene fáciles. José Serra, candidato socialdemócrata, opositor es duro de vencer. Lula demostró el miércoles que el estrés hace estragos. Lloró dos veces en una entrevista con una incisiva periodista de televisión. “Me estoy poniendo viejo”, fue su excusa. El argentino Néstor Kirchner, secretario general de Unasur, está en serias dificultades para lograr la nominación para la candidatura presidencial. José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, instó en el Consejo General, a que Venezuela y Colombia busquen resolver sus diferencias de común acuerdo. La OEA solamente puede ofrecer sus “buenos oficios”. Está en desacuerdo con la mediación porque esta “nunca debe ser impuesta a la soberanía de los países”. México aparece sumido en una guerra contra el narcotráfico que no da tregua ni signos de éxito para el gobierno de Felipe Calderón. Mientras Estados Unidos aparece confundido y sin iniciativas frente a la complejidad de los escenarios latinoamericanos y sus propias crisis internas y externas. Así que corresponderá a los actores políticos de Colombia y Venezuela encontrar una solución a la ruptura provocada por Uribe y Chávez. No se puede menospreciar la actitud positiva de Santos. Ha nombrado cancillera a María Ángela Holguín, disidente del uribismo, renunció al cargo de embajadora en la ONU por desacuerdos con la política del presidente saliente. Fue embajadora en Caracas. Amplias capacidades para el diálogo. Tanto Uribe como su ministro de Defensa, Gabriel Silva, han sido los autores y ejecutores de la decisión de impulsar las denuncias en la OEA. Silva lo justifica a “razones políticas de fondo” y el temor del presidente a que “un acercamiento con el gobierno de venezolano sean desconocidas ciertas realidades”. Sin embargo, no por sabida desde hace tiempo la presencia de jefes de la guerrilla en territorio venezolano, dejó de sorprender la decisión de denunciar el hecho públicamente. Santos conoce muy bien la realidad venezolana. Estos días ha dado muestras de pragmatismo al buscar vías de comunicación con el régimen de Chávez. La ruptura anunciada en las puertas de Miraflores, junto a Maradona, tiene su simbolismo. Fue un acto poco serio, rayando en la irresponsabilidad y con el propósito de quitar la carga explosiva de la presencia de comandantes guerrilleros en campamentos en territorio venezolano. BOMBITA DE URIBE Para el veterano ex canciller Julio Londoño había previsto horas antes de la ruptura que se los hechos producidos harían más difíciles la normalización de la relación y la complicaría aún más. Bueno, ahora están rotas. Y lo que se plantea es el restablecimiento. Los Estados tienen sus relaciones para beneficio mutuo, independientemente de las tendencias ideológicas de sus líderes. Algunos, como Chávez y Uribe, colocan por encima de los intereses de sus pueblos sus propios planes. Aplican la diplomacia del micrófono y no ocurren a los canales diplomáticos, a la consulta con los expertos. Para ellos ir a la mesa de acuerdos y negociaciones es “diplomacia babosa”, como dijo el presidente colombiano, cuando comenzó a lanzar bombas de profundidad contra el acercamiento que estaba logrando Santos para normalizar los vínculos. Pero no solamente Uribe estaba disgustado con los desplazamientos de Santos en su política exterior. También a Chávez le molesta profundamente las propuestas de diálogo y consenso, no sólo en política interna sino en la relación internacional. La invitación para asistir a la ceremonia de juramentación del nuevo mandatario colombiano lo tenía descompuesto, fuera de base. Entonces llegó Uribe con su caliche y se la puso de bandera para darle la oportunidad de la ruptura. El internacionalista y profesor de la UCV, Carlos Romero, no cree en la posibilidad de “una relación armónica, homogénea entre ambos gobiernos”. Se manifestó por “un modus vivendi necesario: soportarse el uno al otro en el campo económico, en el campo comercial, en el campo fronterizo. Porque no olvidemos que hay una urgencia de restablecer algún punto de cooperación entre Venezuela y Colombia”. Esto dijo a Radio Caracol. LOS COMANDANTES CAÍDOS Las Farc han perdido en los últimos años siete de diez comandantes. Sus fuerzas han sido reducidas de dieciséis mil guerrilleros a menos de ocho mil. En las últimas semanas dos mujeres que tenían a su cargo los dos primeros anillos de seguridad del Comandante Alfonso Cano cayeron prisioneras. He aquí una cronología de los comandantes caídos muertos o prisioneros desde 2004, según la revista Semana. - Enero de 2004: Ovidio Ricardo Palmera Pineda, alias ‘Simón Trinidad’, miembro del secretariado y jefe de finanzas de las FARC es capturado en Ecuador. Extraditado a Estados Unidos. - Febrero de 2004: Nayibe Rojas Valderrama, alias ‘Sonia’ fue detenida. Y un año después (marzo de 2005) extraditada a Estados Unidos. - Diciembre de 2004: capturan a Erminso Cabrera Cuevas, alias ‘Mincho’. - Febrero de 2006: Giovanny David Santamaría, alias ‘Rubén’ o ‘Popeye’, fue dado de baja en combates con el Ejército. - Junio de 2007: Milton Sierra, alias ‘Jota Jota’, jefe del frente urbano Manuel Cepeda, y acusado por participar en la toma de la Asamblea del Valle del Cauca en 2002, murió en combate. - Septiembre de 2007: en combate muere Tomás Medina Caracas, alias ‘el Negro Acacio’. - Octubre de 2007: Gustavo Rueda Díaz (‘Martín Caballero'), jefe de las FARC en la costa Caribe, fue abatido por militares junto a otros 19 guerrilleros en la zona de los Montes de María. - Febrero de 2008: capturan a Helí Mejía Mendoza, alias ‘Martín Sombra’, fundador de siete frentes de las FARC. - Febrero de 2008: capturan en Cúcuta a alias ‘Doris Adriana’, una de las líderes del frente primero de las FARC. - Marzo de 2008: en una operación militar contra un campamento de las Farc en Ecuador murió Luis Édgar Devia Silva, alias ‘Raúl Reyes'. - Mayo de 2008: Nelly Ávila Moreno, alias ‘Karina’, se entregó a tropas militares y al DAS. - Junio de 2008: fue capturado Hernando Gamboa Sánchez, alias ‘Abraham’, integrante del mando alto de las Farc. - Julio de 2008: el Ejército liberó a la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, tres estadounidenses y 11 soldados y policías. - Septiembre de 2009: bombardeo al campamento de alias 'Jerónimo Galeano', considerado uno de los 'históricos' de las Farc. En esa operación se dio de baja, además, al comandante del frente 66, alias 'William'. - Enero de 2010: en combate murió alias ‘El negro Arturo’, comandante del frente 51. - Julio de 2010: en combates las Fuerzas Militares dan de baja a alias ‘Mayerly’, considerada la mano de derecha de ‘Alfonso Cano’. Días después capturan a alias ‘Araceli’, también encargada de la seguridad del comandante guerrillero.

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