Confidencial

Desde el calabozo

 

El autor es comisario policial, se encuentra detenido en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia, condenado por los acontecimientos del 11 de Abril de 2002, en Venezuela y es considerado un preso político del gobierno de Hugo Chávez

Por: Iván Simonovis


Adolfo Hitler nació en abril de 1889 en Austria, país fronterizo de Alemania. Desde que nació fue un niño frágil y sumamente consentido por su madre, en los estudios era problemático y mediocre pero Hitler, para justificar su incompetencia, decía que los profesores eran locos y tiranos. Durante su adolescencia no fue más que un holgazán, decide entonces irse a Viena, una bella ciudad llena de cultura y placeres. Hitler que sólo sabía de holgazanería, termina viviendo vagando en las calles y viviendo como mendigo en refugios. El hambre era su leal guardaespaldas. De manera súbita llega la Primera Guerra Mundial, para Hitler esa era su salvación y agradeció de rodillas al cielo. Como soldado se deleitaba con las matanzas pero sus compañeros lo detestaban por su retorcido amor a la guerra. La Alemania de post-guerra era un pueblo humillado por la derrota y dan aumentan los enfrentamientos entre reaccionarios, comunistas y socialistas por la lucha en el poder. Hitler es infiltrado a objeto de obtener información para el gobierno en un grupo de radicales en el partido obrero alemán pero el lugar de informar sobre sus actividades termina uniéndoseles, esto ya evidenciaba la falsedad de sus pensamientos, pasa a ser un agitador de esquina y termina convirtiéndose en el líder del partido y le cambia el nombre por Partido Nacionalista o Nazi. Las condiciones estaban dadas para que cualquier bribón y agotador se aprovechara de las circunstancias débiles del gobierno. Para seducir a las clases populares, Hitler diseñó un discurso que repetiría hasta el cansancio: “hay que quitarles a los ricos para darle a los pobres”. Organizó una pandilla de alborotadores como ejército privado donde reclutó drogadictos, pendencieros y asesinos, los llamó los cabidas pardas su misión era clara, romper cráneos y aterrorizar a sus contendores políticos. La nueva sensación de poder embriaga a Hitler y jura ser el dictador de Alemania, luego de una revuelta termina preso pero sólo está ocho meses tras las rejas, sale con nuevos bríos sigue con su campaña hipnotizando gente con el discurso de quitar a los pobres para dar a los ricos. Se enamora de una sobrina que neuróticamente posesivo le hace la vida imposible y esta desesperada chica termina suicidándose. Alemania está colapsada, el gobierno era débil y moderado así que Hitler aprovecha la oportunidad para arremeter y organiza revueltas para profundizar la crisis. Paúl von Hindenburg era el presidente de Alemania, un hombre de ochenta y cuatro años que la mente le falla y su gobierno es indeciso y corrupto, se ve obligado hacer tratos y ceder ante el alevoso partido nazi, odiaba a Hitler no queda otra que nombrarlo canciller para tranquilizar las manifestaciones. Finalmente, el senil Hindenburg termina capitulando y le entrega el poder a Hitler y este en una jugada política logra poderes absolutos en el parlamento, termina la libertad de una nación entregada a un tirano. Hoy repaso con ustedes la vida de Hitler para que veamos que estas cosas pasan, cuando ese obsesivo dictador obtuvo el poder gracias a alianzas con países de gobernantes mediocres que, lejos de pensar en el beneficio para su nación anteponen sus ansias perpetuas de poder. Cuando otras naciones con la excusa del lenguaje de “la diplomacia” prefieren ignorar el problema porque creen que jamás los afectará. Esas cosas pasan cuando organizaciones internacionales se convierten en centro de reunión de amigos ignoran los tratados internacionales y no fijan posiciones firmes ante sistemático abuso de poder y violación de derechos humanos del bribón dictador. Pero, sobre todo, estas cosas pasan cuando se pierden las perspectivas y se rinde culto a la personalidad a un hombre que se obsesiona con el poder, un gángster político que usa el lenguaje de la democracia pero gobierna como un dictador, que se aprovecha del descontento colectivo para capitalizarlo en función a un plan personalista. No habrá una sólida democracia hasta tanto no salgamos de la pobreza. Debemos reducir las desigualdades, pero eso no lo lograremos con un régimen totalitario o militarista. La educación es la base del cambio, por eso quieren lograr el adoctrinamiento. Llevamos doce años con este gobierno opresor, los niños que nacieron en 1999 pronto serán adolescentes ¿Es este el futuro que queremos para ellos? p

 

 

 

 

 

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