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«The Economist» critica reconocimiento de la FAO a Venezuela

La edición impresa del próximo domingo 20 de junio del medio especializado en economía The Economist, reseña que el reconocimiento que otorgó la FAO a Venezuela por sus esfuerzos para frenar el hambre, deja por fuera la tendencia negativa actual del indicador


 

El trabajo del medio británico destaca que pese a que Venezuela logró reducir el hambre a la mitad en 2008, algunas figuras del Gobierno han reconocido que en 2013 ya Venezuela estaba a punto de cruzar la línea esta vez en dirección opuesta.

También destaca que según la encuesta Encovi, realizada por la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar y la Universidad Católica Andrés Bello, 11% de los encuestados afirmó comer dos veces al día o menos.

A continuación una traducción del texto titulado «Let them eat Chavismo» o Dejen que coman chavismo, que circulará en la edición impresa The Americas, el próximo domingo 20 de junio.

Noticias de que la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO) dio a Venezuela un diploma por sus esfuerzos «notables y excepcionales» para frenar el hambre, sin embargo esos esfuerzos no alcanzaron a Joseína Rodríguez. Una venezolana, recientemente desempleada, que vive junto a su familia en una casa anexa a una finca tomada por los trabajadores al sur oeste del país. Estaba muy ocupada ingeniándoselas para conseguir su siguiente plato de comida.

«Joseína», cuyo nombre no es real, ayuda a dirigir uno de los consejos comunales, que son los bloques de construcción de la «revolución socialista» creados por el fallecido presidente Hugo Chávez.

«El Comandante solía decir que con la revolución todo seguiría mejorando», suspira. «Yo no sé por qué este presidente (su sucesor, Nicolás Maduro) no ha cumplido la promesa.», dice.

Sentada sobre un tobo volteado, en el patio polvoriento de una finca que fue tomada antes de Chávez por sus trabajadores, añade que solía trabajar haciendo comidas para sus vecinos, pero se detuvo «porque no pueden pagar los precios que tengo que cobrar». Los alimentos subsidiados por el estado que llegan a su comunidad, apenas alcanzan para 200 de las 1.000 familias que se supone deben beneficiar.

La palabra «hambre» se ha escuchado mucho últimamente en Caracas, sobre todo gracias a una huelga de hambre iniciada por Leopoldo López, líder de la oposición, desde la cárcel y docenas de sus partidarios, que piden que sean liberados los presos políticos y que sea fijada una fecha para las elecciones parlamentarias. Sus peticiones han sido ignoradas hasta ahora.

Esta semana un grupo de senadores brasileños fueron los últimos visitantes extranjeros de alto nivel en respaldar a los detenidos.

Así que el aplauso de la ONU fue un alivio para el gobierno. Según la FAO, que otorgó el diploma el 8 de junio, Venezuela es uno de los 72 países que han alcanzado el Objetivo de Desarrollo del Milenio de la ONU de reducir a la mitad el porcentaje de la población que padece hambre. Pero el premio, basado en datos de hasta 2012 emitidos por el Estado, llega en medio de la creciente evidencia de que la tendencia se ha invertido.

En su discurso ante la FAO, el Vicepresidente Jorge Arreaza dijo que 95% de los venezolanos comen tres comidas al día. Sin embargo, en una encuesta realizada el año pasado por las tres principales universidades del país, más de 11% de los encuestados dijo que comía sólo dos veces al día o menos.

La FAO dijo que no veía ninguna razón para dudar de las estadísticas que utiliza. Pero muchos de los números necesarios para una evaluación completa no se han publicado durante años.

El Banco Central de Venezuela no ha emitido las cifras mensuales de inflación o escasez de alimentos durante 2015. Ya para noviembre, según cifras oficiales, el salario mínimo apenas alcanzaba para pagar por 76% de los alimentos necesarios para una familia promedio. Según estimaciones independientes, se requieren cerca de tres y medio salarios mínimos para cubrir las necesidades alimenticias de la familia venezolana. Alrededor del 40% de los ocupados gana el salario mínimo o incluso menos.

Marianella Herrera, nutricionista de la Fundación Bengoa, una fundación privada, califica los datos oficiales como parcializados e inconsistentes. «Otros estudios muestran un aumento de la malnutrición», dice. «Los niños están apareciendo en las salas de emergencia de los hospitales con desnutrición severa, y algunos están muriendo debido a la falta de suministros básicos».

Algunos figuras del gobierno, que han mostrado que Venezuela alcanzó el objetivo de la ONU para la reducción de la desnutrición en los niños antes de 2008, indican que para el año 2013 Venezuela estaba cerca de cruzar la línea de nuevo. Esta vez en la dirección opuesta.

Joseína encuentra misericordia en las autoridades locales, que la ayudan mientras los organismos centrales fallan. «La semana pasada trajeron pollo, la semana antes leche». Algunas veces llega plátano de las fincas locales y ocasionalmente pescados. Llegar a hasta un supermercado le toma una hora y media en moto-taxi y autobús; las colas son largas. «A veces, cuando llegamos a la puerta, no queda nada.»