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Niños sufren efectos psicológicos por la conflictividad

La vulnerabilidad emocional crece ante la presencia de hechos violentos y puede constituir cuadros de diagnóstico prolongados como ansiedad, depresión y estrés


Mónica Duarte

La violencia social e institucional en jornadas de protesta y manifestaciones políticas puede desencadenar consecuencias emocionales que constituyan cuadros de diagnóstico psicológico en los niños, niñas y adolescentes. Manifestaciones de estrés agudo que implican estados de ansiedad o estados de conmoción, y reacciones adaptativas con síntomas depresivos o síntomas ansiosos son algunas de los efectos que aumentan la vulnerabilidad infantil y llegan a incidir los entornos cotidianos de los más pequeños.

Abel Saraiba, psicólogo especialista en atención a niños, niñas y adolescentes y miembro de Cecodap, organización dedicada de la defensa de los derechos de la infancia, explica algunas de estas consecuencias asociadas a la conflictividad y a la alta exposición a hechos violentos que han tenido las familias en los últimos días.

“Si no son bien atendidos los elementos psicológicos pueden devenir en estrés postraumático, cuadros de ansiedad persistente o cuadros de depresión, además de otras consecuencia subjetivas y emocionales como el temor a manifestarse y expresarse, la ansiedad frente a los cuerpos de seguridad y frente a las multitudes”.

las CONSECUENCIAS psicológicas pueden devenir en estrés postraumático, cuadros de ansiedad persistente o de depresión

Saraiba añade que las complicaciones son diversas ante tanta ansiedad, rabia y temor, pues estas consecuencias emocionales si no son bien canalizadas pueden traer asociados síntomas psicosomáticos con afecciones del cuerpo producto de un mal manejo de los afectos.

Indica que es importante poder canalizar adecuadamente las emocionales para que, además de los problemas psicológicos, los niños no padezcan consecuencias físicas.

Pero los más pequeños también se han visto afectados en el normal desenvolvimiento de sus rutinas diarias, al romperse las dinámicas habituales muchos niños han dejado de asistir a escuelas, actividades deportivas y culturales por la necesidad de resguardarse en sus hogares.

Frente a estas posibilidades, Cecodap ha activado una línea telefónica para la atención psicológica de emergencia de niños y adolescentes que pueden entrar en algún tipo de crisis emocional repentina.

Rutinas interrumpidas

niños han dejado de asistir a escuelas, actividades deportivas y culturales por la necesidad de resguardarse en sus hogares

El servicio es gratuito y forma parte del programa “Creciendo sin Violencia” que lleva adelante la organización para atender casos de agresiones en la niñez. Este espacio alternativo ha surgido ante las complicaciones de acceso a los espacios físicos de consulta y la necesidad de brindar una respuesta enfocada para niños, adolescentes y sus familias, propiciando la creación de una atención remota.

Además, los expertos estiman que las secuelas emocionales de estos hechos que están ocurriendo las empiecen a padecer la familia de forma inmediata y pueda prolongarse en el tiempo de no ser vigilados adecuadamente.

El servicio es gratuito y forma parte del programa “Creciendo sin Violencia” y atenderá casos psicológicos causados por la crisis política

Exceso de fuerza

Las situaciones de violencia también potencian la necesidad de protección paternal para los niños. El abogado y gerente general de Cecodap, Carlos Trapani, enfatiza en esta responsabilidad de los padres ante situaciones de incertidumbre, violencia y maltrato.

Los chicos perciben la angustia y el desespero de sus padres y esta carencia de información exacerba las especulaciones La angustia, rabia y temor se pueden trasladar incluso de manera inconsciente a los niños, por eso es importante que los papás desarrollen estrategias y metodologías para poder canalizar sus propios medios y así puedan dar un cuidado correcto”, explica Trapani.

Dentro de las labores que deben tomar los padres durante las protestas, Cecodap propone dos herramientas claves: calidez y estructura. La primera consiste en dar seguridad y afecto cercano, mientras que la segunda refiere al manejo de información, para brindar mensajes adecuados y oportunos partiendo de lo que saben los hijos.

Los especialistas aseguran que estas mismas reacciones son las que se producen ante escenarios asociados a la delincuencia, como un robo o asesinato. Saraiba añade que si bien pueden desencadenarse en situaciones de violencia y conmoción directa, también incluyen consecuencias a hechos violentos de los que se es testigo.

“aunque estemos resguardados en nuestras casas, pero por la ventana vemos como personas agreden a otras y eso puede producir mucho temor”

“En el contexto de manifestaciones uno se puede ver agredido o vulnerado en sus derechos pero también se puede ver afectado con efectos psicológicos al presenciar cómo otras personas son violentadas. Son situaciones que se presentan aunque estemos resguardados en nuestras casas, pero por la ventana vemos como personas agreden a otras y eso puede producir mucho temor, ansiedad, rabia, impotencia y por supuesto cuadros psicológicos”.

En este sentido, Trapani menciona los excesos en el uso de fuerzas y el control desmedido de las autoridades en zonas residenciales y espacios de atención médica como otro de los problemas que se han vivido durante las protestas del mes de abril.

Entre las zonas afectadas en Caracas se cuentan la sede de la Cruz Roja, la Policlínica Las Mercedes y el Hospital Materno Infantil de El Valle. En los dos últimos casos los gases lacrimógenos usados para dispersar a los manifestantes ocasionaron fuertes daños a los pacientes que obligaron al desalojo de niños y adultos de los recintos.

Eso ha empujado a miembros de Cecodap a solicitar ante Ministerio Público las investigaciones pertinentes para que los derechos a la salud, educación y la inviolabilidad del hogar puedan garantizarse.

El no dormir aumenta la irritabilidad y el temor

Pero las preocupaciones no quedan ahí. Otro efecto que se ha presentado ante la conflictividad nocturna, ataques y enfrentamientos en áreas residenciales es la pérdida en el sueño y el descanso diario. El no dormir podría agravar los síntomas, aumentar la irritabilidad, el temor y hacer que los niños dejen de rendir en espacios de estudio.

“En medio de eventos tan convulsos dormir se hace fundamental para poder reparar físicamente y dar serenidad a la cotidianidad angustiosa, donde el contacto constante con la información y la preocupación por el contexto inmediato es mayor. Así, la capacidad de rendimiento se va deteriorando y somos más propensos a comportamientos impulsivos y reacciones agresivas”, señala Saraiba.

Adolescentes que protestan

Los derechos a la manifestación y expresión no distinguen edad y forman parte del conjunto de garantías que se gozan desde la infancia. Sin embargo, se deben tener en cuenta las condiciones de seguridad en las que se desarrollan estas demostraciones críticas de los niños y adolescentes.

Desde Cecodap consideran que llevar a los niños pequeños es poco conveniente pues los peligros se extienden. “En el caso de los adolescentes es diferente pues este derecho se hace un deseo insistente. Así que necesitamos como padres valorar en primera instancia la condición de madurez que tienen los hijos para poder participar de espacios de protestas masivas y las motivaciones que tienen, no es prudente permitir la participación ante molestia excesiva”, afirma el psicólogo Abel Saraiba.

Pero los adolescentes no están libres de los riesgo de que las manifestaciones de las que son parte desemboquen en represión. Entre los días 19 y 20 de abril al menos unos 59 menores de edad fueron detenidos por organismos de seguridad en el marco de las protestas opositoras, de acuerdo a las denuncias públicas que se pueden contabilizar.

“necesitamos como padres valorar en primera instancia la condición de madurez que tienen los hijos para poder participar”

Por ello, los voceros de la organización aconsejan evaluar de forma familiar la conveniencia de la participación. En caso de que se decida participar de las protestas, las recomendaciones apuntan hacia el acompañamiento de padres para disminuir la exposición a riesgos, a los que típicamente tienen una baja apreciación, “solos son más propensos a quedar desorientados y a implicarse en comportamientos impulsivos”. Por otra parte, se sugiere mantenerlos alejados de las zonas de choque y conflicto para poder resguardase ante situaciones de riesgo.

Sin embargo, el no participar en movilizaciones de calle no significa la privación de la protesta. “Se debe buscar un espacio para dialogar, para que los chamos puedan expresar sus miedos, rabia y su inconformidad, porque si se dejan esos afectos reprimidos las consecuencias no son buenas. Estos deben ser espacios alternativos para poder expresar el punto de vista como el uso de redes sociales, las conversaciones en casa, la escucha y validación de sus sentimientos”, concluye el abogado Trapani.

Crisis de identidad

Para el psicólogo Abel Saraiba las preocupaciones pueden afectar el futuro y la percepción a largo plazo de los niños y adolescentes. Más allá del manejo de la rabia y la ansiedad, la poca sensación de vinculación y participación en las decisiones nacionales influye emocionalmente en ellos.

“Los chamos terminan por llenarse de rabia y rechazo por el país”

“Necesitamos que los muchachos quieran al país, lo sientan suyo y formen parte de la solución. Nos preocupa que estos conflictos hagan a los muchachos tener crisis de identidad, que no sepan a donde pertenecen, y los lleve sentir mucha rabia. Pasa que sienten que aquí no hay destino para ellos, que no hay futuro, y terminan por llenarse de rabia y rechazo por el país”.

Pero los expertos en niñez insisten en incorporar a los más pequeños y tomarlos en cuenta frente a las crisis. Incluso proponen que dentro del conflicto se pueda generar un espacio educativo. “Los padres deben aprovechar para enseñar valores tan importantes como la libertad, la democracia, la seguridad, el respeto a la diferencias y el cumplimiento a las normas”, afirma el abogado de Cecodap, Carlos Trapani.


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