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Jesús Seguías: “Se ha perdido la confianza en la dirigencia”

“Hoy día en Venezuela tanto los políticos como el país se han separado de manera abismal”

Jesus Seguias

“Es hora de que los chavistas entiendan que no pueden seguir dejando el destino del país en manos de las decisiones que tomen los militares”


Edgardo Agüero S.

Jesús Seguías, periodista e investigador de opinión pública, presidente de la empresa de investigaciones Datincorp, se nota preocupado porque considera que ni el Gobierno ni la oposición están encontrando salidas a la crisis.

“Por el contrario, lo que observa es que cada día la crisis se profundiza más”, dice el articulista y analista político que recientemente publicó “Al borde del desenlace: El suicidio de una revolución”(Amazon), en una conversación en la que también abordó las consecuencias negativas de los militares en el poder y las sanciones dictadas por Donald Trump en contra del Ejecutivo liderado por Maduro.

Para Seguías esto demuestra el fracaso nacional en tratar de lograr “un entendimiento inevitable y necesario”. “Eso lo estamos pagando caro”.

Usted ha hablado sobre la necesidad de un proceso que dé paso a un gobierno de unidad nacional, en donde todos los factores políticos se sientan representados. En las actuales circunstancias, ¿es esto posible?

—En primer lugar, una cosa es lo que puede ocurrir y otra es lo que está ocurriendo. Lo que está ocurriendo es que dos factores de poder se han manejado muy equivocadamente. Debemos entender que en Venezuela hay dos agendas: la agenda de los políticos y la agenda del país como un todo. La agenda de los políticos es el poder, la agenda del país es la crisis. Los venezolanos quieren parar de sufrir independientemente de lo que ocurra en el poder; eso significa que mientras esas dos agendas no se fusionen, obviamente que la crisis va a continuar y nunca se va a superar. En fin de cuentas, cuando hay un dilema entre lo que es un país y los políticos, lo que debe prevalecer es la agenda del país, porque el país está por encima de los políticos, estos se deben a un país y no al contrario, porque cuando eso ocurre, las cosas andan muy mal y obviamente es allí donde se desquicia el proceso político.

Hoy día en Venezuela tanto los políticos como el país se han separado de manera abismal; por esa razón, las marchas opositoras que comenzaron con mucha fuerza a comienzos de abril, posteriormente se fueron apagando cuando se dieron cuenta que esas protestas no estaban conduciendo a ninguna parte; tres meses después la gente observaba que había más de cien muertos y que no se había logrado ningún objetivo en particular, no había resultados tangibles por ninguna parte, sino que había un Gobierno muy posicionado en una estrategia de represión, fortalecido en su poder de coacción, y, obviamente, eso generó desesperanza en muchas personas que comenzaron a abandonar la calle mucho antes del momento en que la MUD decidió participar en las elecciones de gobernadores. Por el lado del Gobierno, observamos que está ensimismado y como atrincherado en la implantación de un sistema político que no es viable, que no es posible hacerlo. Jamás en la historia de la humanidad pudo ejecutarse un proyecto de ese tipo y, obviamente, de manera terca el Gobierno no ha ofrecido resultados tangibles al país, que siente que ni el Gobierno ni la oposición están encontrando salidas a la crisis. Por el contrario, lo que observa es que cada día la crisis se profundiza más.

“La agenda de los políticos es el poder, la agenda de Venezuela es la crisis”

¿Cuál es la posición de los ciudadanos ante estas circunstancias?

—Ante una situación como esta vemos que los venezolanos se encuentran como en una especie de decepción, de desencanto, que se refleja en todos los estudios de opinión donde la inmensa mayoría ha perdido la confianza en su dirigencia, donde los partidos políticos están estancados y donde más de la mitad de los venezolanos se quiere ir del país, sobre todo los jóvenes venezolanos. Ante una situación como esta yo he venido sosteniendo que es necesario que tanto opositores como oficialistas logren sentarse a buscar una salida negociada, entre otras cosas, porque esa es la única razón, la única manera de lograr superar la crisis. Si llegamos a la conclusión que el objetivo central de la actual confrontación debe ser la superación de la crisis, entonces todo lo que se vaya a hacer de ahora en adelante tiene que ser enfocado en función de la superación de la crisis, no solamente en función del poder. Mucha gente dentro de la oposición ha cometido el error capital de enfocarse en el tema del poder, es decir, “Maduro vete ya”, pero a nadie le he escuchado yo dentro de la oposición decir qué va a pasar una vez que se vaya Maduro, si es que decide irse, o si lo sacan por la fuerza, cosa que, por demás, no creo que ocurra por muy diversas razones. No han dicho qué va a pasar después de Maduro, en el supuesto de que eso ocurra. ¿Cómo puedes tú pedirle a la gente que te siga si la gente no sabe para dónde va? Por eso hay una profunda crisis de liderazgo en Venezuela. La gente no va a seguir a cualquiera que pegue cuatro gritos o insulte al Gobierno, o al que desde el Gobierno se insulte a la oposición. Los venezolanos son mucho más inteligentes de lo que muchos políticos suponen. Venezuela y los venezolanos como un todo, como país, están muy por encima de los políticos en su capacidad de análisis, de entendimiento. Los políticos quedaron a la saga de la crisis, quedaron sin respuestas, sin capacidad de responder ante la crisis que se está viviendo en el país. Entonces, si el tema central es la crisis, ¿qué hace falta para la superación de la crisis?. Por esto no se pasea casi nadie.

La crisis, empezando por la crisis económica —que es la más importante—, se resuelve en gran medida: 1.- Con la incorporación de miles de millones de dólares en inversiones hechas en Venezuela, justo para la recuperar de la producción nacional de las plantas ya establecidas; 2.- Con la creación de nuevas empresas de servicios y de producción, de manera de incrementar la producción nacional para que las pocas divisas que ingresan por concepto petróleo alcancen para la adquisición de materia prima, medicinas, etcétera. Para la superación de la crisis es necesario que ocurran cuatro cosas: en primer lugar, que haya un marco jurídico que sea atractivo para los inversionistas, porque el marco jurídico actual no es nada atractivo; segundo, tiene que haber un gobierno que haga respetar ese marco jurídico, no que esté violando las reglas del juego cada vez que le da la gana. Un gobierno que respete, valore y reconozca a los empresarios como factores fundamentales de la sociedad, no que los esté denigrando, insultando, malponiendo o demonizando; también necesitas un nivel de seguridad ciudadana óptimo, porque los inversionistas podrán tener un escenario muy atractivo para invertir, pero si no hay seguridad no vale nada. Irak es un país petrolero y puede ser muy rentable para la inversión, ¿pero quién se atreve a invertir un centavo en Irak? ¡Nadie!; y cuarto, se requiere de una absoluta paz social y política que genere sosiego, confianza y tranquilidad en los inversionistas. Si no hay un ámbito de tranquilidad, de estabilidad política y social, no va a llegar a Venezuela un cuarto de centavo de dólar, porque el capital es cobarde y requiere de ciertas garantías. La gente no va a invertir en un país incendiado por los cuatro costados, y si no hay inversiones, no habrá reconstrucción de la producción nacional, y si no hay reconstrucción de la producción nacional no vamos a superar la crisis. Entonces la ecuación es clara: ¿qué hace falta entonces para que haya estabilidad política y social en el país? Sencillamente se necesita de diálogo, entendimiento y negociación entre las partes en conflicto, no hay otro camino.

¿Y por el camino que vamos?

—El Gobierno del presidente Maduro no está en capacidad de superar la crisis por sí solo, que se lo metan en la cabeza, por donde quieran, como lo quieran. Si no tiene el apoyo de la oposición venezolana, del parlamento venezolano, el apoyo internacional, si no tiene el apoyo de los empresarios capitalistas privados que hoy día no quieren a Nicolás Maduro porque sencillamente los ha agredido en demasía, no va a salir de la crisis por sí solo. Apelarán a factores internacionales que le permita mantener un sistema lo más parecido a una dictadura, parecido a lo que hizo Cuba con la Unión Soviética durante muchos años, y ahora busca apoyo en Rusia y en China para ver cómo se mantiene con ese sistema, pero créeme que en América Latina y en el siglo XXI eso no es posible por diversas razones.

La oposición, por su parte, tampoco por sí sola podrá superar esta crisis. Ponte tú que salga Nicolás Maduro por la vía fáctica, pues los chavistas estarán en su legítimo derecho de salir a defender un gobierno que fue electo en las urnas y van a decir que se oponen a un golpe de Estado, a una intervención militar o lo que sea, por lo tanto estarán en el derecho de alzarse en rebelión militar, porque están armados, y los opositores deben entender que en Venezuela existen cuatro millones de venezolanos que se definen como chavistas, en su mayoría entrenados, preparados, facultados, armados y con dinero en la mano para resistir quién sabe por cuánto tiempo un conflicto de esta naturaleza. Si 40 mil hombres incendiaron a Colombia durante 40 años, es decir el uno por ciento (1%) de la población chavista, ¿alguien duda que los chavistas tengan 40 mil hombres armados? Entonces, se trata de pisar tierra, de ver las realidades. Vengo diciendo desde hace mucho tiempo que la oposición no va a poder expulsar al chavismo por la vía fáctica, los militares que tienen el control y el poder en Venezuela, donde ya no están defendiendo revolución ni socialismo alguno, están defendiendo intereses, y muchos de ellos con legítimo derecho porque dirán: “bueno, si cambia el Gobierno a mí me van a perseguir, me van a quitar todos los bienes que tengo, los legítimos y los ilegítimos, y aquí va a haber cacería de brujas”… y hasta el momento la oposición no ha dado un mensaje claro y contundente de que no va a ser así y de que, además, es necesario entenderse y llegar a un plan de negociación.

“El Gobierno está ensimismado y como atrincherado en la implantación de un sistema político que no es viable, que no es posible hacerlo”

La injerencia militar ha tomado mucho cuerpo en el seno del Gobierno. No parece que estén dispuestos a ceder espacios de poder, por el contrario, esta situación tiende a acentuarse, ¿no cree?

—Debo decir algo, pero muy claramente, yo estoy en contra de todo tipo de golpe militar. Por razones de principios no creo en golpes militares, no creo en dictaduras militares, no creo en gobiernos militares, ni creo en militares gobernando. Ese ha sido uno de los peores errores que han cometido Chávez y el chavez-madurismo: entregarle el poder a unos factores que por que tienen las armas en la mano, ya son buenos para gobernar. Hoy vemos el desastre que hay en el país sabiendo que casi la mitad del Gobierno está en manos de los militares. Gran parte de la crisis en Venezuela se debe a esos militares gobernando, y no puede ser que los militares tengan que estar sirviendo de garantes de los desenlaces políticos, porque eso, sencillamente, no es de su incumbencia. No se le puede seguir dando roles protagónicos a la Fuerza Armada. Aquí lo único que cabe es que los civiles se pongan de acuerdo y que los militares se plieguen a las decisiones de los civiles, como además está contemplado en la Constitución de la República; es lo que le conviene al país y a todo el mundo. El chavismo está entrampado en manos de la Fuerza Armada, una Fuerza Armada que ningún chavista puede decir que es de izquierda, que es socialista, revolucionaria, antiimperialista, porque eso es mentira, eso es absolutamente falso. Ya es hora de que los chavistas o el Gobierno del presidente Maduro entienda que no puede seguir dejando el destino del país en manos de las decisiones que tomen los militares, ya está bueno. Ya tenemos 30 años desde el golpe del 4 de Febrero en que los militares han tratado y de hecho han interferido en la vida política del país, y ya vemos el desastre que ha sido esa participación.

¿Las medidas del presidente Trump no tienden a complicar más la situación?

—Allí es donde yo digo que los venezolanos hemos fracasado en tratar de lograr un entendimiento inevitable y necesario, y eso lo estamos pagando caro. Nosotros no tenemos porque esperar que ni los militares ni otros países vengan a decirnos lo que hay que hacer, así como no debemos esperar que los demás vengan a salvarnos. Eso es otra demostración de fracaso. Cada vez que el presidente cree que Rusia o China le van a sacar las patas del barro, lo que está demostrando es fracaso; cada vez que los opositores creen que los Estados Unidos son la salvación y que son los que van a decidir los desenlaces en Venezuela, eso es una demostración de fracaso. Me dirán iluso, que no queda otro camino, pero yo, como ciudadano venezolano, me niego a eso.

“El chavismo está entrampado en manos de la Fuerza Armada”

Usted asegura que el 65 % de los venezolanos considera que la moneda nacional debería ser el dólar. ¿Cree que la dolarización de la economía es una alternativa válida?

—Yo pienso que cuando se llega a un escenario de hiperinflación como en el caso venezolano, que ya pasó del 500 % —allí se empieza a entrar en el terreno hiperinflacionario—, con una moneda totalmente destruida y con un escenario productivo desastroso o, mejor dicho, improductivo, entonces la experiencia de todos los países que han atravesado por una crisis similar y han desembocado en la dolarización les ha ido muy bien. De los tres países latinoamericanos que tienen el dólar como referente, uno por caja de conversión y los otros por dolarización directa, que son: Panamá, El Salvador y Ecuador, de los tres países, dos son gobiernos izquierdistas aliados del Gobierno venezolano, ambos se encontraron con el dólar como moneda nacional y ninguno de estos gobiernos, el del FLN en El Salvador, ni el Gobierno del partido de Rafael Correa y el actual presidente Lenin Moreno, se han atrevido a eliminar el dólar como moneda nacional, porque les ha ido muy bien, y en el caso venezolano, creo que esa es una salida que hay que tomar muy en consideración, porque la moneda ya no goza de la confianza. Para que los venezolanos consideren que el dólar debe ser la moneda nacional por encima del bolívar, te imaginarás cómo estarán padeciendo los embates de la crisis que hoy nos agobia. Yo creo que esa es una de las salidas que habrá que evaluar seriamente y pienso que tiene buena posibilidad de aplicarse en el caso venezolano.

El amigo Daniel Lara, quien dice no sentirse representado por la Mesa de la Unidad, señala que para salir de Maduro es necesario salir de la MUD y salir de ese jueguito diabólico de las reuniones por debajo de cuerda, ¿qué cree usted?

—Ese es otro error, la oposición venezolana ha sido torpe en el manejo de las cosas, fue torpe en el anuncio de no ir a las elecciones de gobernación, como que si eso fuese un pecado capital, pero, por Dios, si tienen años peleando porque haya elecciones, y esas elecciones de gobernadores no son una concesión, eso es un mandato de la Constitución que el Gobierno tiene que cumplir. Eso es igual que digamos que el año que viene corresponden las elecciones presidenciales y nosotros no vamos a participar en ese jueguito.

“Los políticos quedaron a la saga de la crisis, sin capacidad de responder”

Por otra parte, algunos sectores de oposición alegan la inconveniencia de participar con un CNE fraudulento

—Hay muchos mitos y muchas malas interpretaciones. En el año 2005 no se participó en las elecciones parlamentarias porque el CNE era fraudulento, ¿y qué pasó? El Gobierno agarró todo. Luego, con ese mismo CNE y con esas mismas reglas de juego, la oposición participó en las elecciones de gobernaciones, de alcaldías y en las elecciones de 2013 cuando Capriles casi le gana a Nicolás Maduro, y posteriormente sacó dos tercios de la votación nacional dándole mayoría calificada absoluta en la Asamblea Nacional. Si el presidente Maduro tiene capacidad de modificar los resultados electorales, yo pregunto: ¿creen ustedes que el hubiese permitido que la diferencia entre Capriles y él hubiese sido de un punto? Sabiendo que eso iba a arrojar un manto de ilegitimidad en su gestión, si eso es verdad, yo, siendo Nicolás Maduro, le digo a Tibisay Lucena: mira, ponme cinco puntos ahí para que no quede ninguna duda de mi victoria… y en las elecciones parlamentarias le hubiese dicho a Tibisay Lucena: quítamele cinco diputados para que tengan mayoría pero no calificada. El sistema electoral está totalmente viciado y corrompido, pero en el sistema de las máquinas, voto que entra, voto que se cuenta, eso está garantizado. Hasta ahora el sistema que van a utilizar es el mismo sistema de las elecciones parlamentarias de 2015. La trampa está donde los opositores no están, donde abandonan las mesas, donde no hay testigos, allí es donde los chavistas hacen fiesta. La oposición ha perdido muchas elecciones por incompetencia propia y no por la fortaleza del Gobierno.

Dentro de esta tendencia del Gobierno de confrontar a la comunidad internacional, se ha creado un ambiente de supuestas invasiones y guerras, esto, supongo, obedece a cierta estrategia dentro de la que el que no se preste al llamado, el que no se pliegue a las filas del Gobierno, será considerado como “traidor a la patria”. ¿Cómo lo ve usted?

—Eso es parte del juego duro en el que está incurso el Gobierno desde hace años. El tema es, qué tan posible es que Estados Unidos invada a Venezuela. Sin duda que Venezuela es un país de importancia estratégica, no sólo para los Estados Unidos sino para toda América Latina, donde ha tenido una incidencia histórica determinante. En este momento Venezuela no tiene el carácter estratégico que hace años tuvo para los Estados Unidos, porque el factor petróleo ya no es lo mismo que hace 20 o 30 años atrás. Hoy día, si dejamos de vender petróleo a los Estados Unidos, no pasa absolutamente nada, porque ellos cuentan con unas importantes reservas estratégicas, de manera que ellos están en capacidad de resistir cualquier embargo en materia de petróleo. A estas alturas los Estados Unidos no tienen una dependencia estratégica importante del petróleo venezolano como en el pasado; y para decirte más, Venezuela hoy está dependiendo de la gasolina de los Estados Unidos para abastecer el mercado interno. Con el desarrollo de energías alternativas, cada vez el petróleo va a tener menos importancia estratégica, eso deberíamos tenerlo claro los venezolanos, porque hay algunos políticos trasnochados que siguen creyendo que se solazan diciendo que si “Venezuela cuenta con las reservas más grandes del mundo”, debemos entender, en primer lugar, que se trata de petróleo pesado.

“En este momento Venezuela no tiene el carácter estratégico que hace años tuvo para los Estados Unidos”

En segundo lugar, cuando eso empieza a disminuir seriamente, ya el mundo estará incursionando abiertamente en otras energías alternativas. Estamos hablando por término medio de unos 15 o 20 años, de manera que los venezolanos nos vamos a tener que comer nuestro petróleo, porque en el término de 20 o 30 años el petróleo pasará a ocupar un lugar parecido al que tiene el carbón hoy en día. Esas energías fósiles no tienen futuro en el mundo por venir, y eso los venezolanos tienen que entenderlo. Entonces, el gas, la energía solar, la energía eólica, el desarrollo de tecnologías de propulsión eléctrica que está siendo aplicada a las investigaciones aeronáuticas, la evolución en la tecnología de baterías y los sistemas de carga, para no hablar de la fisión nuclear, todos esos elementos están siendo considerados en todo el mundo. Nada más en materia de energía solar hoy día en los Estados Unidos, así como venden las casas equipadas con los muebles, la línea blanca incluida en el crédito, ya te están incluyendo la energía solar pagadero a 30 años en un crédito hipotecario. Eso significa que el petróleo ya no tiene la importancia que tenía antes. Estados Unidos ya no tiene el interés que tenía antes en llegar a los extremos de una invasión militar. En primer lugar, porque no está necesitando; en segundo lugar, porque con toda su capacidad tecnológica, tal como pasó en Libia, donde no hubo ningún soldado norteamericano involucrado en el conflicto de tierra, sino que todo se ejecutó por vía aérea, como ha ocurrido en Siria, todo por vía aérea, es decir, mediante bombardeos, entonces ese escenario de invasión no aplica en este momento, eso no está planteado, pero al Gobierno le conviene esa propaganda porque eso genera cohesión interna dentro del chavismo, y es legítima, ante una supuesta amenaza externa, la unidad interna del chavismo. De manera que yo no creo en ese escenario que está siendo utilizado hábilmente, pero hasta ahí llegan porque al país lo tiene sin cuidado.

El Gobierno del presidente Maduro no la tiene nada fácil, está gobernando en condiciones francamente precarias, ya casi ni gobierna en muchas áreas. En las cárceles no gobierna, en las calles no manda el Gobierno, el hampa es el que tiene el control de las calles, en la administración pública cada quien hace lo que le da la gana.

Se ha desatado una especie de cacería de brujas en contra de la dirigencia opositora, a propósito de este concepto de apátrida, hasta el punto de querer llevarlos a los tribunales…

—Ese es parte del estafo delirio en que se encuentran los poderes políticos. Así como la oposición entró en el delirio de que Maduro ya estaba caído, el Gobierno está en el delirio de creer que la oposición hay que caerle a palos. Ya abandonaron la calle, entonces es el momento de meterlos presos, etcétera, y por esa vía no vamos a llegar a ninguna parte. Yo lo único que sé es que llegó la hora de parar esta locura. Venezuela no soporta más este pleito entre los factores políticos, están destruyendo a un país entero y los políticos tienen que dar demostraciones de que son políticos de nación y no políticos de particularidades y de intereses propios. Lamentablemente me atrevo a decir que en Venezuela ya no tenemos políticos, sino busca puestos y cuida puestos. Eso es lo lamentable. Por otra parte, el rasgo que más resalta es la inmadurez, tenemos gente inmadura al frente de la dirección del Estado, la inmadurez e incompetencia de nuestros políticos es la responsable de la crisis que vive el país.

“Las marchas opositoras que comenzaron con mucha fuerza, posteriormente se fueron apagando cuando se dieron cuenta que no estaban conduciendo a ninguna parte”

En los últimos días 15 diarios impresos han dejado de circular debido a la escasez de papel. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) registra 49 emisoras y canales de televisión sacados del aire durante 2017. Se estrecha el cerco de las comunicaciones. Un coronel al frente de la dirección de Conatel toma las decisiones. ¿Se impone la bota militar sobre la libertad de expresión?

—El tema es que tenemos un grupo que desde el alto Gobierno está empeñado en imponer en Venezuela un gobierno militar, un gobierno que es lo más parecido a una dictadura, donde no hay medios de comunicación social, donde se disuelven los poderes públicos, donde se produce una reacción brutal contra la disidencia, donde una fiscal se atreve a denunciar esa situación de ilegalidad e inmediatamente organizan una Constituyente para sacar a la fiscal y disolver la Asamblea Nacional. ¿A dónde vamos a llegar así? A ninguna parte. Mientras más repriman, mientras más afecten la libertad de expresión, más se alejan de la democracia, más se aproximan a un desenlace indeseado.

El presidente insiste en reproducir los mismos errores que nos llevaron a la crisis, es decir, más “socialismo”, y lo que está por verse con la fulana Constituyente, pero en términos reales, y eso lo sabemos todos, esto se traduce en más empobrecimiento y miseria, ¿no cree?

—Lo que estamos viendo hoy día se va a quedar pálido para lo que veremos de aquí en adelante. ¿Cómo se resuelve lo que estamos viviendo hoy? Muy sencillo, produciendo más. ¿Está el Gobierno en capacidad de garantizar una mayor producción? ¿Con qué recursos materiales y humanos? ¿Quién está produciendo en la agricultura venezolana hoy día? La industria nacional, lo que va quedando, está produciendo al 30 % de su capacidad productiva y sólo para mantenerse en pie, esperando a ver qué va a pasar en el país, pero cada día son más las empresas que cierran. ¿Cómo va a resolver eso el Gobierno? Aquí no se trata de discursos, ni de gestos de buena voluntad, ni de la Venezuela productiva y potencia, y los motores tales y cuales, no; salte del discurso y móntate en la realidad. Pero, ¿cómo se va a producir? Nadie ha dicho eso en el Gobierno, todo es pura retórica vacía y esto es un tema práctico que requiere soluciones prácticas. De manera que estamos ante dos salidas: profundizamos la crisis o salimos de la crisis. Para profundizar la crisis lo que se necesita es que los políticos del Gobierno y de la oposición sigan haciendo lo que están haciendo. Para salir de la crisis hace falta parar de inmediato la locura y los errores en que han incurrido ambos, y se sienten a negociar una salida donde ambos salgan ganando. No hay manera de que tú generes un consenso o una salida negociada en Venezuela donde uno gane y el otro pierda, eso no es posible. Ambos tienen que sentirse ganadores para que el país empiece a estabilizarse, que le muestren a los inversionistas que hay un país estabilizado, que se entendió, que está fluyendo armónicamente y allí empezarán a venir todas las inversiones a Venezuela. Veremos entonces cómo Venezuela va a empezar a repuntar. Es algo tan sencillo, pero se actúa con perversidad cuando no se dan cuenta de una cosa tan básica como esta. ¿Qué les cuesta ponerse de acuerdo, si lo que priva es el interés nacional? ¿Qué le cuesta al Gobierno entender que esas políticas que quieren imponer fracasaron en todas partes? Si no, que vayan a la China para que vean. Xi Jinpin le podría decir al presidente Maduro: “Mire, no haga las cosas así”, pero obviamente Venezuela entró en el juego geopolítico y estratégico de las grandes potencias. Ahora Venezuela es un títere más de las grandes potencias.

Ya está bueno, han llegado demasiado lejos, tenemos a un pueblo sufriendo de una manera brutal, ya han muerto demasiados venezolanos, los venezolanos que están en el extranjero están sufriendo como nadie y pasando necesidades. ¿Qué sentido tiene todo esto?

“Para salir de la crisis hace falta parar de inmediato la locura y los errores en que han incurrido ambos, y se sienten a negociar una salida”

¿Qué consideración le merece la Comisión de la Verdad?

—Estoy de acuerdo, totalmente de acuerdo. Es necesario que se establezca una Comisión de la Verdad, sólo que esa comisión deberá procesar todo lo que ha ocurrido en Venezuela desde el 4 de Febrero hasta hoy, no desde 2014. Para el chavismo la historia de Venezuela comenzó el 4 de Febrero, bueno, vamos a empezar a trabajar desde el 4 de Febrero y el 27 de Noviembre del año 1992. Allí se va a determinar cuántos venezolanos murieron —murieron más de cien venezolanos en ambos procesos golpistas, porque eso fue un hecho delictivo contra la Constitución Nacional—, luego los culpables de esos delitos apenas pagaron 6 meses de cárcel, con más de 100 muertos. Vamos a retomar caso por caso y vamos a establecer nuevos juicios a quienes cometieron esos delitos. Pero no a manejarla de manera tendenciosa, manipulada e interesada. Es una Comisión nada más que para evaluar los delitos cometidos por el 11 de Abril o los delitos cometidos en 2014 y 2016.


El Gobierno está KO,
pero no hay quien lo empuje 

¿Por qué el liderazgo opositor no ha sabido establecer una vinculación real con los sectores populares, quienes son, a fin de cuentas, los más afectados con la crisis?

—Por una razón muy sencilla: si tú no sabes para dónde vas, entonces no me pidas que te siga, y la oposición venezolana no sabe para dónde va. El cuento de “Maduro vete ya” lo que me está diciendo es que a lo mejor hay un desespero por llegar al Gobierno, pero no por solucionar la crisis, porque si no se estarían evaluando las cosas de otra manera. La oposición creía que porque había unos cientos de miles de venezolanos en la calle protestando, ya con eso era suficiente para que el Gobierno cayera. Yo vengo diciendo desde hace tiempo que “guarimba no tumba gobierno”, y el Gobierno venezolano estará disminuido electoralmente, pero cuenta con un formidable poder de coacción. Yo me pregunto en este caso, en qué están pensando cada vez que salen a decir que el Gobierno se va. ¿En qué piensan? Yo cuando escuchaba a la oposición decir “ya falta poco” o “ya el Gobierno está de salida” o “están buscando para donde irse”, me digo: por favor, ¿en qué están pensando?. Igual pasó en 2014, con la famosa salida, mi pregunta era: ¿no cuentan los cañones antes de ir a una guerra?, ¿con que cañones están contando? Eso no lo vi en 2014, ni lo vi ahora. Están pensando en que los militares venezolanos van a adquirir conciencia y se van a poner al lado del pueblo, son esas cosas como medio idealistas, que no están sustentadas en una base real. Hay que ser responsable, y dicho en términos de la estrategia política, en abstracto, el Gobierno venezolano está técnicamente noqueado, pero no ha habido quien lo empuje. La crisis es descomunal y ellos no pueden con la crisis, pero no ha habido una oposición capaz de sacarle provecho a eso en términos positivos. La lectura que se le dio a la victoria parlamentaria del 16D fue totalmente equivocada, porque si aquí están creyendo que el Gobierno va a ceder voluntariamente sus posiciones de poder, están bien equivocados. Nicolás Maduro no es discípulo de Fernando de la Rua, que con una manifestación de calle puso el cargo a la orden. Es discípulo de Fidel Castro, de Raúl Castro y de Bashar Al-Assad. Ahí lo que había que lograr era un ambiente propicio con el presidente Maduro para que se entendieran y cohabitaran, para ponerle punto final a la crisis, eso no lo hicieron, no había voluntad de parte de la oposición de sentarse a negociar con el Gobierno en ese momento en que estaba tocado por aquella derrota del 6D, y el discurso que a continuación debió haber ocurrido el 7 de diciembre, en rueda de prensa nacional e internacional, era darle las gracias a Venezuela por aquella victoria y a continuación solicitarle formalmente al presidente de la República una audiencia para que la nueva mayoría parlamentaria y el Gobierno nacional se sentaran a ponerle punto final a la crisis, eso es lo que Venezuela hubiese deseado escuchar, eso es lo que el millón de chavistas que votaron por la oposición hubiesen querido escuchar, pero la oposición se enfrascó en la bravuconada de “te quedan seis meses para que te vayas”. Creyeron que se iban a comer al elefante en el mismo tiempo en que se comen un cuarto de pollo, y ese ha sido el error capital de la oposición estos últimos 18 años. Si lograste la victoria parlamentaria, ahora trabaja, crea las condiciones con el Gobierno, exige la elección de gobernadores, etcétera, eso es lo que había que hacer.