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Ronald Balza: “Maduro no protege el salario”

“En catorce años de controles de precios y de cambio no se le ha visto el queso a la tostada”

Ronald Balza

El académico explica que repetir las mismas medidas económicas anunciadas desde hace años “nos pone peor”


Enrique Meléndez

El economista Ronald Balza Guanipa presume que la medida anunciada por el presidente Nicolás Maduro de llevar a cabo transacciones en yuanes, rublos y rupias constituye un intento de dirigir el comercio hacia países aliados del Gobierno y separarse así de la administración de Donald Trump y otras afines a los Estados Unidos.

El resultado es previsible para el el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello: “Menos diversidad, menos variedad de productos, menos abastecimiento, mayor escasez y mayores costos”.

¿Qué piensa usted del último decreto del presidente Nicolás Maduro, mediante el cual se permite la libre convertibilidad del yuan de la China, la rupia de la India y el rublo de Rusia en las casas de cambio de nuestras fronteras?

—Yo no entendí que fuese libre convertibilidad. El presidente no fue muy explícito. Habló cinco horas, pero no fue muy explícito en esto. Él hacía referencia a una cesta de monedas. Lo primero que yo pensé fue en un precio único; el que hay, por ejemplo, para la cesta OPEP, que es un precio que resulta de combinar crudos de distintos grados API, y de donde se saca un precio de referencia. Eso fue lo que yo entendí cuando él hablo de una cesta de monedas. Posteriormente dijo que el Dicom no iba a vender más dólares, sino que iba a vender estas monedas: el rublo, el yuan, pero sin que se haya anunciado ningún cambio de esquema. Lo que significaría que el Dicom seguiría con el sistema de bandas, pero no sabemos en que términos sería.

Es bueno recordar que el Dicom se anunció hace muy poco, y lo anunciado por Maduro se trata de un cambio mayor, pero no hemos tenido una explicación de cómo sería. Además, sí es cierto que el presidente dijo que iba a haber casas de cambio en todo el país, pero no quedó claro en qué términos iban a funcionar, y de donde iban a venir las divisas.

Si no se van a vender dólares, sabemos que el Gobierno mantiene el Dipro sin ningún cambio y seguiría vendiendo dólares por Dipro o seguiría usando dólares directamente para sus propias importaciones o el pago a sus deudas, porque los dólares van a seguir entrando. Pero cuando se dice que es a través del Dicom que se van a vender otras monedas, yo lo que me pregunto es: ¿de dónde vendrían?

“Hay un intento de dirigir el comercio hacia países aliados del Gobierno. Separarse del Gobierno de Trump y de otros gobiernos que aceptan el dólar, entre ellos Colombia”

El presidente cuenta con algún préstamo como los del Fondo Chino, que se han hecho una parte en dólares, otra parte en yuanes. Si está esperando recibir préstamos de Rusia o de la India en sus propias monedas, de ser el caso, si verdaderamente se vendieran en las casas de cambio, supongo que serían para alguien que pudiera gastarlas en esos países, si las importaciones tendrían que hacerse de Rusia o si serían compras directamente en China, ero en los casos de que en esos países los exportadores acepten esas monedas. Por eso es que a mí no me quedó claro cuál es el mecanismo que propone el presidente, ni el origen de los fondos, ni la intención de separarse del dólar.

Porque, incluso, cuando estas monedas sean convertibles, será en relación al dólar también, porque el dólar es una moneda aceptada en todo el mundo. Si los chinos nos han prestado en dólares, además de yuanes, es porque tienen dólares también. Es muy probable que esta distinción conduzca a un intento de dirigir el comercio hacia países aliados del Gobierno. Separarse del Gobierno de Trump y de otros gobiernos que aceptan el dólar, entre ellos Colombia, lamentablemente, nuestro vecino más cercano, y llevarnos a una situación que sería peor: de menos diversidad, menos variedad de productos, menos abastecimiento, mayor escasez, mayores costos, porque no es solamente un problema de la moneda, sino también de la distancia: al traer algo de China o de la India implica algo más que traerlo de Colombia. Pero si los colombianos no nos van a aceptar rupias, pues no les podemos comprar a ellos, y eso implica mayores costos para abastecer al país.

¿Cómo está la situación del bolívar hoy en día en la frontera? ¿Cómo se cotiza?

—Eso habría que revisarlo todos los días, porque todos los días adquiere un precio menor, lamentablemente. Hay casas de cambio que colocan sus cotizaciones en Twitter, que muestran algo que, por ejemplo, no muestra Dólar Today: un precio de compra y un precio de venta en efectivo y en transferencia.

En Dólar Today lo que se muestra es un número que se trata de un indicador, calculado indirectamente. Porque Dólar Today aclara que ellos no son casa de cambio, y la diferencia es significativa. En las casas de cambio el precio de algún modo responde a la oferta y la demanda de una moneda por otra, pero en el caso de Dólar Today el cálculo es indirecto, porque ellos no compran ni venden. Por eso la demanda de dólares en Venezuela no se refleja en Dólar Today, sino no en esas medidas indirectas y difíciles de explicar que terminan validando las preocupaciones que todos tenemos. Porque cuando el Gobierno toma una medida que es peor que las anteriores, es muy fácil saber cuándo el paralelo va a subir. No sabemos en cuanto. Pero por esas medidas indirectas, puede alguien cambiar sus monedas al precio del paralelo en unas condiciones que no estimulan la producción y la inversión en el país.

“El presidente no protege el salario, al congelar los precios no estimula la producción y al no tomar ninguna otra decisión complica la inversión”

Precisamente, el presidente Maduro también habló de una guerra contra Dólar Today de parte de su Gobierno. ¿Qué piensa usted?

—Ellos tienen tiempo en eso. El Banco Central de Venezuela (BCV) introdujo una demanda contra Dólar Today en los EEUU y no hemos sabido que haya habido éxito en eso. No tiene sentido plantear una guerra contra una página que solamente tiene audiencia debido a que el Gobierno no publica sus propias cifras.

El BCV no hace anuncios tan importantes, como la cesta de monedas, en una forma documentada que uno pueda consultar y entender. No hay transparencia en la asignación de las divisas del dólar protegido, es decir, ese tipo de cosas hace que páginas web como Dólar Today existan. Si no tuviéramos todas esas distorsiones esa página no existiría. Es decir, tú no puedes hacer una guerra contra algo que responde a las carencias del propio Gobierno.

Asimismo, el presidente habló de revisar y sincerar el precio de unos 50 productos, con miras a equilibrar el ingreso de los trabajadores ante una inflación desatada. ¿Cree que por esta vía se logra tal acometido?

—Yo entendí que el presidente había echado para atrás una promesa que había hecho cuando convocó la Constituyente, como era la de no congelar precios. Él mismo lo dijo en durante la cadena, que los precios no se podían congelar, y que era necesario tener precios acordados. Pero no dijo acordados en qué condiciones. Supongo que eso estará en la ley que presentó. Porque ya la Sundee establecía unos mecanismos de revisión de precios. Si esos mecanismos no se habían utilizado, pues no tiene sentido crear otra ley para exactamente lo mismo.

El problema es que él cuando aumentó los salarios lo hacía pensando en que habían subido los precios. Pero por esa vía, aumentando 40 % después de que la inflación medida por el BCV era de 33% en un solo mes, no se iba a recuperar el poder de compra de los trabajadores. Porque no es solamente poder tener el dinero para pagar, sino no poder conseguir lo que se está buscando. De allí el que medidas de congelar precios y subir salarios no contribuyen en nada, por el contrario, lo empeoran todo. Porque ya nosotros tenemos desde el 2003 controles de precios y de cambio y en catorce años no se le ha visto el queso a la tostada. Ni se ve el queso ni se ve la tostada muchas veces. De modo que el presidente al hacer estos anuncios no protege el salario, al congelar los precios no estimula la producción y al no tomar ninguna otra decisión, salvo esta de anunciar cestas de monedas, complica la inversión. Eso nos pone peor, porque es lo mismo por donde hemos pasado antes, pero peor.

“Los aumentos de sueldos sucesivos responden a una inflación que no está bajo control”

¿Qué impacto tienen esos aumentos compulsivos de sueldos sobre la producción nacional?

—Los aumentos de sueldos sucesivos que el Gobierno viene haciendo sólo responden a una inflación que no está bajo control. El Gobierno lo intenta por la vía de la fijación de precios, y por esa vía genera escasez, y como no está haciendo nada más —por el lado fiscal, por el lado monetario y cambiario—, la inflación continuará aumentando.

Ahora, ¿cuál es la respuesta de la empresa cuando hay un aumento de salarios?. En principio, si no puede aumentar los precios, no puede reunir la cantidad de dinero necesaria para pagar los ahorros, y eso genera una presión para que no haya empleo o para la informalización o precarización del empleo, lo que da lugar al surgimiento de mercados negros. Porque es bueno recordar que tampoco el trabajador al recibir estos aumentos, que no lo protegen de la inflación, es estimulado a a seguir en el trabajo informal.

Es decir, no es que la empresa no pueda pagar, sino que el trabajador no pueda mantenerse con esos ingresos, y allí ocurren varias alternativas: una, que el trabajador se retira porque prefiere irse del país; o, ir al mercado negro, y los mercados negros no producen, sino que redistribuyen lo poco que hay, y en esa situación esas personas no tienen ninguna de las protecciones laborales existentes. Así que es un proceso destructivo del empleo y de la empresa esto de tratar de contener la inflación sólo subiendo salarios.

Se ha dicho que la inflación pudiera ubicarse para finales de año en 1.100 %. ¿Qué opinión tiene usted de esta situación?

—Las estimaciones del Fondo Monetario Internacional al principio de año eran de 2.000 % de diciembre a diciembre. Desafortunadamente, la velocidad a la que están subiendo los precios es cada vez más preocupante, porque cada vez que el Gobierno tiente oportunidad de hacer algo, lo que hace es empeorar el contexto.

Todo el mundo está esperando que el presidente hable de economía, y él termina diciendo lo que ha estado repitiendo durante los últimos cuatro años, y reiterando lo que el presidente Hugo Chávez dijo durante los años de abundancia desde el 2003, que es lo que nos ha traído hasta acá. Eso nos hace pensar que cada vez va a ser peor. Incluso, hubo algo interesante que el presidente reconoció cuando dijo que la guerra económica, de alguna manera, había sido presentada por el presidente Chávez en esta discusión.

“Es un proceso destructivo del empleo y de la empresa esto de tratar de contener la inflación sólo subiendo salarios”

Hay que recordar que el presidente Chávez la declaró en el año 2010 desde la sede de Aceite Diana en contra de Fedecámaras y los gremios empresariales. Ahora, el presidente Maduro se presenta como una víctima de la guerra económica, sólo que esa guerra fue declarada por el presidente Chávez hace siete años. De modo que siempre que se repita lo mismo, nos hace pensar que cada día vamos a estar peor, porque en esta guerra todo lo que se ha hecho ha salido peor para las personas que necesitan alimentos, medicinas, educación, vestido, vivienda: todo lo que significaba la revolución.


“No hay un bloqueo comercial”

¿Cómo ve usted lo relativo a las sanciones de Donald Trump?

—Esas sanciones no aportaron nada nuevo, sino el término sanción y el tono en el que Trump las anunció. Porque Trump acusó al Gobierno de ser una dictadura, desertó unas sanciones después de haber hecho una amenaza contra Venezuela que luego tuvo que ser aclarada y, finalmente, no dijo nada que no hubiese dicho Credit Suisse antes: que por riesgo reputacional no se le va a prestar a Venezuela para nuevas deudas.

Básicamente, eso es lo que dicen las sanciones de Trump relativas a unas deudas viejas y el pago de dividendos de los EEUU no se haría para Venezuela. Pero allí hay excepciones para comercio de tipo humanitario, para financiamiento de compra y venta de petróleo. Es decir, no hay un bloqueo comercial y el hecho de que las sanciones se hayan presentado con ese tono tan duro le permite al Gobierno decir que están convirtiendo a Venezuela en una nueva Cuba con un bloqueo comercial, que no es el caso.

Si uno compara estas sanciones, con lo que se ha anunciado para Corea del Norte por todo el problema de los misiles, uno puede ver que el tono de la amenaza fue similar en términos de actividades militares en contra de Corea del Norte; si uno compara los dos casos, puede ver que el caso de ese país es mucho más complicado que el venezolano para los EEUU, porque se trata de una nación evidentemente armada. Puede ser que las llamadas sanciones de Trump sean mucho ruido y pocas nueces en el caso venezolano.