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Editorial | Sadismo político

ANC Venezuela

La espuria ANC, usurpando la voluntad popular, se cree con potestad de llamar noche al día y de pagarse y darse el vuelto


Por sus actos los conoceréis. Albergar algún tipo de esperanza en torno al Gobierno es un ejercicio de suprema ingenuidad. La incapacidad es su divisa y las mafias son sus regentes. Por eso es imposible que del seno del madurismo surja solución alguna a los múltiples problemas que aquejan a los venezolanos. La Asamblea Nacional Constituyente, a la fuerza, con el respaldo de las bayonetas —de algunas de ellas—, ante el secuestro institucional y tras el burdo golpe de Estado perpetrado el 30 de Julio es simplemente un instrumento para azotar a la dirigencia opositora, en una clara muestra de sadismo político por parte de la cúpula del Psuv. La ANC es un exceso de la dictadura y, como ya se ha dicho, es también su acta de defunción. Quienes ya ejercían el poder de manera despótica, sin respetar la Constitución y sin tan siquiera un asomo de talante democrático, insisten en usar a la espuria Constituyente como un arma para perseguir y humillar al otro. Vale todo dentro del Palacio Legislativo, secuestrado a la fuerza por unos pocos. La Asamblea Nacional Constituyente se cree con la potestad de llamar noche al día, de pagarse y darse el vuelto, como si eso no abultara aún más el expediente que pesa en contra de quienes han usurpado la voluntad popular. Vean al camarada Julio de Vido en Argentina o imaginen lo que el destino le depara a Nervis Villalobos. En los despachos de Miraflores creen, enredados por su peor error, que pisotear a la disidencia, adentro y afuera del Psuv, los hace más fuertes. Todo lo contrario. No entienden que la ANC es ficticia, un constructo sin validez alguna, que en un mundo globalizado no es más que uno de esos deseos que no preñan. Sí, ha servido para atacar al rival, para intimidar al débil, pero nunca para ganar la batalla internacional o para obtener el respaldo popular, el respeto del pueblo. Menos para solucionar algo, cualquier cosa. El propio chavismo se va quebrando en torno la la ANC, porque este enorme esperpento es inconsistente, una aberración imposible.