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Nancy Ceballos: “La justicia la tenemos que hacer nosotros”

Madre del exalcalde San Cristóbal, Daniel Ceballos, denuncia que en el caso de su hijo hay un “terrorismo judicial”

Nancy Ceballos

“No me conformo con dos días de visita, eso es una limosna de la justicia, yo quiero verlo libre y que se le restituyan sus derechos civiles y políticos”, dice la madre de Daniel Ceballos, exalcalde de San Cristóbal detenido en la sede del Sebin en El Helicoide


Mónica Duarte

El premio Sájarov (reconocimiento del Parlamento europeo) llegó hasta Venezuela como galardón para la oposición nacional. Con él se reconoce la lucha por la “liberta de conciencia” que se ha llevado desde la Asamblea Nacional y se compromete a la defensa a los presos políticos del país. Sin embargo, para el último reporte de 2017 la cantidad de presos políticos suma 380 personas, según las cifras de la ONG Foro Penal Venezolano.

Un número que detrás esconde historias que ya acumulan años de lucha por la libertad, maltratos, amenazas, traslados y violaciones de derechos humanos. “Aquí todo el que denuncia y dice la verdad es visto como un enemigo y lo único que le espera es la represión y la cárcel, en otros casos hasta la muerte”, denuncia Nancy Ceballos, madre de Daniel Ceballos.

“El Gobierno quiere anularlos, que sus familiares callen, que los abogados no los puedan ver, pero ellos van a aprovechar cada ventana y cada oportunidad que se les presente de sacar un papel o de hacer una denuncia porque ellos van a seguir luchando sin miedo y en defensa de su libertad”, afirma.

Daniel Ceballos lleva tres años y siete meses detenido luego de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) lo declarara en desacato como alcalde de San Cristóbal, Táchira, por no detener las protestas ciudadanas que se realizaban en su municipio en 2014. En este tiempo ha pasado por tres penales, arresto domiciliario y ha estado bajo la custodia de militares y de policía de inteligencia. Actualmente Daniel y otros 20 detenidos en el Helicoide, sede del Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional), llevan cuatro semanas de aislamiento y castigo por escribir y difundir una carta para instar a votar en los comicios regionales.

“El Gobierno quiere anular a los presos políticos, que no estén en la opinión pública, que no los escuchen”

¿Cuál es el estado actual de Daniel Ceballos en prisión?

—Ya son 29 días de aislamiento y castigo, confinado solo en su celda, una de las más lejanas del sitio de la visita familiar. Y creo que esa es parte del castigo, que no vea ni converse con los demás presos. No hemos podido hablar ni saber de él.

¿Los demás presos políticos que firmaron esa carta también están aislados?

—Sí, el miércoles pasado, día de visita en el Helicoide llegamos a las 12 del día, como siempre, y no habían dejado pasar a los familiares, estaban allí la esposa de Ronny Navarro, la esposa de Roberto Picón. La respuesta de los oficiales fue que seguían castigados, les preguntamos por qué, si ya eran 15 días de las elecciones, pero ellos no saben qué decir porque no hay un comisario ni una persona de alto cargo que de la cara, lo que nos dicen es que esto es un caso político y así es cómo lo tratan ellos. Yo siempre le llevo igual la comida y les imploro que se las lleven.

¿Cómo es la logística de sus visitas?

—Yo me mantengo en Caracas, es muy poco el tiempo que yo paso en mi casa en San Cristóbal mientras que Patricia tiene su trabajo allá y es muy poco lo que puede venir, debe ocuparse de sus niños y la alcaldía. Yo estoy todos los días aquí encargándome de llevarle su ropa, toallas, ropa de cama y comida, atendiéndolo, además me encargo de la ropa y comida de José Vicente García el concejal de Voluntad Popular que fue preso hace un año.

Antes de este aislamiento, ¿cómo se encontraba su hijo? ¿Lo dejaban tener contacto con los demás presos?

—Recién Daniel llegó al Helicoide nos llevaban a una habitación aparte y a él lo acompañaba un efectivo y no lo dejaban hablar con los compañeros, luego se flexibilizaron un poco y lo unieron al grupo de los demás presos políticos donde también hay presos comunes, nos asignaron la misma celda donde está Lorent Saleh, Gabriel Valles, Marcos Rada, un muchacho de Mérida y José Vicente García. Ahí compartíamos una pieza de tres por tres los familiares de los cinco con ellos cuando los visitábamos, a veces era insostenible el calor. En general hay muchos problemas, de electricidad, de agua, ellos han pasado hasta seis días sin agua, cuatro hombres en una celda mínima, también les prenden o apagan la luz de más y se les va la energía. Hay un problema de hacinamiento y así lo vivimos también los familiares pero igual vamos y llevamos a los niños porque la idea es compartir con él, comer juntos, hacerle sentir que estamos bien y verlo. Siempre tratamos de llevarle un poquito de alegría en el momento de la visita.

“En el país no existe la justicia, tenemos que hacerla nosotros los familiares y los abogados, denunciando y peleando cada proceso y cada abuso que se hace a nuestros presos y que por ende nos lo hacen a nosotros como familia”

¿Cómo está el ánimo de su hijo luego de más de tres años de prisión?

—Él está fuerte, más bien nos da muchísimo ánimo. A Daniel no se como lo tratan adentro, los castigos han sido quitarle la visita, llevarle la comida muy tarde, son maneras de torturas psicológicas y para afectarnos a nosotros, pero Daniel no ha recibido tortura física.

Además de la sede del Sebin, donde se encuentra ahora, Daniel Ceballos también ha pasado por la cárcel de Ramo Verde y por la cárcel 26 de Julio en el estado Guárico. ¿Cómo lo han tratado en esos penales?

—En Ramo Verde había tratos crueles e inhumanos a su persona. Algunas son cosas horribles. Por ejemplo, nos quitaban las visitas o les lanzaban excremento humano porque tocaban las rejas para hacerse sentir. En Ramo Verde las visitas eran muy pocas porque prácticamente nos la quitaban a diario, no dejaban entrar a Patricia, su esposa, nos revisaban las cosas, hacían requisas a ellos con hombres armados y encapuchados donde los amarraban a la puerta, les saqueaban la celda cómo para robarles objetos personales.

En la 26 de Julio él pasó por 25 días de huelga de hambre, donde pedimos hasta por su vida. Allá también hay mucho hacinamiento, escasez de camas y agua. Pero Daniel nunca ha sido torturado a parte de la tortura psicológica y de todo lo que quieren hacer con nosotros. A la familia nos sentencian, nos dicen que si nosotros reclamamos eso lo van a pagar ellos allá adentro, y eso es parte del castigo. También hemos denunciado que existe un terrorismo judicial sobre todos los presos políticos y en especial sobre Daniel, donde no hay una instancia donde acudir. La jueza 15° del Área Metropolitana de Caracas no volvió a dar despacho, Daniel no tiene audiencias, no tiene traslado, el caso está completamente abandonado por la justicia venezolana.

¿Cuánto tiempo tiene sin audiencias?

—Desde enero de este año 2017 que fue la última audiencia cuando fue su último traslado. Desde el año pasado, en diciembre, el Ministerio Público y la defensa le pidieron a la jueza la libertad plena de Daniel o una causa sustitutiva porque no habían elementos necesarios para el juicio y fue negado, desde ese día la juez no volvió a dar despacho.

¿Alguna vez le explicaron por qué lo sacaron a las 3 de la mañana? ¿Cuando eso ocurrió él ya tenía orden de traslado?

—No, fue de manera arbitraria. La orden apareció a los tres días de que lo sacaron. Daniel fue sacado en una ambulancia respaldado por cuerpos de seguridad, una odontólogo fue la pidió que fuera trasladado, él fue sacado con mentiras, nunca se le hizo un examen ni se presentó un informe médico.

“TODO EL QUE DENUNCIA ES VISTO COMO UN ENEMIGO”

¿El caso de Daniel ha pasado por organismos internacionales?

—Sí, los años anteriores Patricia, como su esposa y sucesora en la alcaldía de San Cristóbal y la abogada han llevado el caso a organismos internacionales de Derechos Humanos, es más, Daniel tiene orden de ser liberado y sean otorgados sus derechos civiles y políticos por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y de la OEA, eso debería ser de un ejecútese de una vez y este Gobierno no ha querido hacerlo. Daniel es un preso político, como todos los demás, está preso por denunciar, por decirle al Gobierno la grave crisis que vive el país. Aquí todo el que denuncia y dice la verdad es visto como un enemigo y lo único que le espera es la represión y la cárcel, en otros casos hasta la muerte.

Hace unas semanas el concejal Carlos García murió estando preso por no recibir atención médica a tiempo. ¿Alguna vez ha temido por la vida de su hijo?

—Claro que sí. Daniel no solo ha pasado una gripen o problemas estomacales, de hecho, a principios de año Daniel fue sacado de su casa, donde cumplía casa por cárcel para un chequeo médico porque había llegado a oídos del Ministerio Público que él estaba muy enfermo. Fue sacado a las tres de la mañana y nunca lo devolvieron, apreció en la cárcel 26 de julio y luego fue traslado a la sede del Sebin.

Cómo en marzo de este año, en el Helicoide presentó problemas de tensión, apareció con unos golpes y moretones en la cara, él dice que se cayó porque había tocado la puerta y nadie lo había atendido. Eso denunciamos pero no hubo manera de que el médico lo viera.

“En Ramo Verde había tratos crueles e inhumanos a su persona. Algunas son cosas horribles. Por ejemplo, nos quitaban las visitas o les lanzaban excremento humano porque tocaban las rejas para hacerse sentir”

¿Como ve que este año 2017 también se realizaron detenciones de cuatro alcaldes por razones y en condiciones similares a las que se detuvo a su hijo en 2014?

—Son en total 12 alcaldes entre los que están en el exilio, los que fueron destituidos y los que están encarcelados. Esta es la manera de este Gobierno de tratar de callarlos, ellos han usado la denuncia cómo su voz, no es solamente estar en una alcaldía sino defender los derechos y la democracia de este país.

SUFRIMIENTO FAMILIAR

Daniel Ceballos
El exalcalde de San Cristobal fue sacado de su casa, donde cumplía arresto domiciliario, a inicios de 2017. Desde entonces permanece recluido en Caracas lejos de su familia

¿Qué le dicen sus nietos al ver su papá en la cárcel? ¿Cómo ha cambiado la dinámica familiar?

—Esa es una de las más grandes injusticias, los niños son muy vulnerables a esto. Están viendo a sus papá tras las rejas desde muy pequeños; Juan Daniel tenía un año y medio cuando mi hijo fue encarcelado. Ellos le dicen a su mamá, a Patricia, “mami, júranos que nos vas a traer a nuestro papá”, pero ella les dice “no les prometo nada, ustedes saben que el enemigo es muy malvado pero haré todo lo posible por traerles a su papá”. Ellos lo adoran, cuando vienen a las visitas él los consiente y juegan, pero sé que lo que más le gustaría es estar con ellos siempre, ayudarlos en la crianza, compartir con ellos. Esta es una de las partes más difíciles de todo esto para Daniel.

¿Y cómo ha sido la relación en el resto de las familias de los presos políticas? ¿Participa usted del Comité de Familiares que se formó recientemente?

—Todos somos como familias, tenemos el mismo clamor, sufrimos por ver a nuestros familiares tras las rejas en condiciones inhumanas. Hay familiares que no pueden viajar a Caracas siempre, por la misma condición económica, una visita familiar es una serie de gastos que no se tienen siempre pero nos hemos solidarizado unos con otros. Nos ayudamos con comida, compartimos una llamada telefónica, nos damos cobijo en una noche para un familiar que no puede pagar un hotel. Nuestra lucha es por la libertad, por ellos, queremos que nos escuchen, que revisen los casos, hay presos políticos con boletas de excarcelación que no se respetan, ese es el caso del concejal José Vicente García que tiene 10 meses esperando que se cumpla con su excarcelación.

¿Temen que sean olvidados?

—Eso es lo que quiere el Gobierno, que sus familiares callen, que los abogados no los puedan ver. Ellos quieren anularlos, que no estén en la opinión pública, que no los escuchen, por eso creo que en esa carta que sacaron por las elecciones, que era muy esperanzadora y emotiva, ellos dan señales de que están vivos y de que saben la situación que pasa en este país y van a aprovechar cada ventana y cada oportunidad que se les presente de sacar un papel o de hacer una denuncia porque ellos van a seguir luchando sin miedo y en defensa de su libertad.

“El TSJ en 6 horas decidió la vida de mi hijo”

¿Cree en el sistema de justicia?

—Para nada, cómo voy a creer si lo que ha recibido Daniel es injusticia. El TSJ en 6 horas decidió la vida de mi hijo encarcelándolo, no respetó el voto popular, lo destituyeron, trajo más de 20 testigos, entre ellos Vielma Mora, que difamaron y acusaron a mi hijo, y aun así no fue suficiente para lograr una sentencia en su contra. Por eso los tribunales no dan despacho y por eso la juez no se presenta, ella tiene que decidir el destino de mi hijo y eso es la libertad. Ellos están abandonados por la justicia, la justicia tenemos que hacerla nosotros los familiares y los abogados, denunciando y peleando cada proceso y cada abuso que se hace a nuestros presos y que por ende nos lo hacen a nosotros como familia. Pero yo he puesto esta lucha en manos de Dios, él dirá el momento oportuno para que mi hijo salga de prisión.


Enfrentar sin miedo al régimen 

¿Qué opina usted de que el caso y la prisión de su hijo haya sido utilizado como amenaza de castigo hacia la nueva gobernadora del Táchira, Laidy Gómez, por el propio presidente Nicolás Maduro?

—El presidente en cadena nacional lo nombró como ejemplo de la justicia que es educativa pero él no tiene que nombrar a Daniel para hablar de justicia porque con él nunca se ha hecho justicia. Daniel lo que ha recibido es violaciones de derechos humanos todos los días. Ella dijo en una entrevista que si ella no aceptaba subordinarse e ir a la Asamblea Constituyente a juramentarse le pasaría lo mismo. Yo respeto las decisiones que tome cada quien, pero también creo que la lucha de resistencia de un político es soportar y enfrentarse sin miedo a este régimen, porque igual los va a seguir presionando e igual van a querer premiarlos con la cárcel, pero no todos arriesgan lo que Daniel y Leopoldo han arriesgado.