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Marianella Herrera: “Van a seguir las muertes por desnutrición”

La médico nutrólogo advierte un aumento en la inseguridad alimentaria nacional que podría expresarse con más defunciones y saqueos por hambre

Marianella Herrera

La crisis alimentaria ha ocasionado un estatus de degradación personal al venezolano que se ha visto obligado por la desesperación ha cometer hechos de violencia o comer desechos, asegura la especialista en nutrición


Mónica Duarte

El deterioro alimenticio de los venezolanos ya acumula cuatro años desde que la primera Encuesta sobre Condiciones de Vida  (Encovi) 2014 midió, en su capitulo dedicado a la alimentación, como el 80 % de los hogares no tenía ingresos suficientes para cubrir los gastos alimenticios, que a finales de ese año podían superar hasta en 3,5 veces el valor de un salario mínimo. Una situación que hoy se ve exponencialmente agravada cuando el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas- FVM) calcula la canasta alimentaria familiar para el mes de diciembre de 2017 en 16,5 millones de bolívares, un monto que representa 129,5% de incremento con respecto al mes anterior, unos 9 millones de bolívares más de gastos en comida en un solo 30 días o el valor de 93 salarios mínimos.

Pero la crisis alimentaria no se limita a la carestía de alimentos, Marianella Herrera, médico nutrólogo, integrante de la directiva de la Fundación Bengoa y directora del Observatorio Venezolano de la Salud, explica con preocupación como las expresiones del hambre se han agravado en el último año.

“En lo colectivo, vemos un incremento en la violencia asociada a la desesperación por conseguir alimentos y, ultimadamente, un colapso del sistema de alimentación del país. Mientras que, si no se toman las medidas correctivas para lo que estamos viendo, en lo individual tendremos un aumento de la desnutrición crónica, que se manifiesta con esa adaptación en el retardo del crecimiento y cognitivo en los niños”.

Pero para Herrera estos escenarios no parecen desaparecer del panorama nacional en 2018 pues las fallas en los distintos niveles de atención persisten, mientras que la crisis ya ha calado a niveles alarmantes en las zonas más vulnerables del país.

“Estamos hablando de que la mayoría casi absoluta de los hogares venezolanos se encuentran en situación de inseguridad alimentaria”

“Hace falta protección a la población normal que cada vez se acerca más al deterioro. La desnutrición aguda no se trabaja ni en comedores ni a domicilio, se trabaja en un hospital con los insumos correctos que no hay, esto es muy grave. Por eso decimos que el avance de esta crisis en Venezuela ha sido muy desgastante y de inicio lento”.

Por ello, la también es investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) de la UCV, advierte un aumento en la violencia motivada por hambre, en las protestas por comida, en el consumo de desechos y de alimentos animales y en las muertes por desnutrición, que ya acumularon más 60 niños en 2017. Un panorama que solo podrá ser vencido con una articulación nacional del sistema de alimentación. “Tomando como base que ya en 2016 veíamos que el 93 % de los hogares no tenían dinero para comprar alimentos. Estamos hablando de que la mayoría casi absoluta de los hogares venezolanos se encuentran en situación de inseguridad alimentaria”.

¿Qué implica esa inseguridad alimentaria?

– La seguridad alimentaria se refiere al acceso y la disponibilidad a alimentos que deben tener todos los ciudadanos en todo momento. Y tiene cuatro dimensiones: acceso a los alimentos, disponibilidad de los alimentos, utilización biológica y constancia en todas las anteriores. Entonces, por ejemplo, si yo tengo dinero para comprar alimento pero voy al automercado y no hay qué comprar, aunque yo tenga dinero, mi hogar es inseguro. Igual, si voy al automercado pero no puedo comprar porque los alimentos son demasiado caros, también soy inseguro. Otra cosa que pasa es que se puede tener el alimento pero no tengo gas en mi casa, entonces no puedo cocinarlo. Esas tres cosas que impiden que yo me coma mi comida contribuyen a esto. Y la constancia también es importante, porque ¿de qué me sirve tener alimentos esta semana y la otra no? Esto es lo que pasa con los CLAP, te entregan una bolsa hoy y pasan tres semanas sin que den otra bolsa ¿qué debe hacer una familia hasta la próxima entrega de CLAP? Hablamos que hay una crisis de inseguridad alimentaria en Venezuela porque la mayoría de los hogares está expuestos a la vulnerabilidad en estas cuatro dimensiones.

¿Tienen que ver el aumento de las protestas por comida o los saqueos ,en los que incluso se ha llegado a descuartizar reses en fincas, con esa inseguridad alimentaria?

– Sí, son todas manifestaciones de violencia por hambre y es una de las características de las crisis alimentarias a nivel mundial. Cuando tu ves el aumento de los hechos violentos por conseguir comida tienes una expresión de la crisis alimentaria. Recordemos que el primer conflicto armado en el mundo se produjo después de la revolución agrícola hace 10.000 años por el control de los alimentos. Entonces, hay una historia a lo largo de la humanidad.

¿Se pueden llegar a justificar o normalizar estos delitos por ser movidos por el hambre?

– Yo creo que la violencia nunca puede justificarse, se puede es entender que exista pero no podemos justificar hechos violentos. Sin embargo, podemos llegar a entender que la desesperación de una madre por alimentar a sus hijos la lleve a cometer hechos violento, es distinto.

“Los hechos violentos para conseguir comida son una expresión de la crisis alimentaria”

¿De qué otras formas ha reaccionado el venezolano a la crisis alimentaria? ¿Hay respuestas perjudiciales o saludables?

– Hay de las dos. La gente ahora  está mucho más consciente en el ahorro de la comida que tiene en su casa. Se ha empezado a utilizar lo que antes desechaba, por ejemplo el tallo de brócoli, hojas de remolacha, lo que queda de las comidas y guardan para otra oportunidad. Pero también hay hechos que son bastante menos saludables y comprometen la salud como hurgar la basura para comer. Porque el peligro de ingerir algo contaminado es muy alto.

¿Cuáles son esas consecuencias a la salud que tiene el ingerir alimentos desechados a la calle?

– En Venezuela además no hay tradición ni de reciclaje ni de separación de los desechos. Básicamente toda la basura va junta y lo que pudiese ser un poquito de basura contaminada se convierte en un gran volumen de basura contaminada. Cuando se tiene la basura en la calle, posiblemente ya haya pasado varios días u horas desde que esa basura está desechada, entonces se empieza a descomponer. Y si tienes un alimentos que está en estado de descomposición es porque tiene bacterias que ingresaron allí y si tú te las comes, vas a provocar diarreas, intoxicaciones y muchos trastornos en el tracto digestivo de esa persona. Si esto además se hace a repetición tendremos verdaderos problemas digestivos, incluso diarreas con fiebre, porque las personas vana  estar afectadas.

Pero también hay un tema de vergüenza, por lo que es muy difícil llevar un número de casos de cuánta gente está comiendo en la basura. Hemos conversado con varias personas y también hemos notado que ya la gente tiene hasta estrategias para comer de la basura, por ejemplo, muchos están hirviendo lo que consiguen de la basura como una manera de desinfectarlo.

¿Esto representa una solución?

–Esto es otro problema adicional porque, además, psicológicamente lo que tú tienes que vencer para comer de la basura es muy dramático. Es una pérdida de la integridad como persona, es aceptar que tú eres tan vulnerable que no te queda otro remedio que comer de la basura. Eso es una degradación personal.

“Ya la gente tiene hasta estrategias para comer de la basura, por ejemplo, muchos están hirviendo lo que consiguen de la basura como una manera de desinfectarlo”

¿Y algo similar ocurre cuando se ingieren alimentos para animales?

–Depende de cuál alimento, no todos los alimentos son negativos pero hay gran cantidad de alimentos que no son para consumo humano, entonces, hay que tener mucho cuidado. Por ejemplo, no es lo mismo que en vez de arroz, comer arroz partido, que es que se entrega a los animales pero que no perjudica a los humanos, a comer otro tipo de alimentos que estén procesados especialmente para el uso de animales.

Durante el 2017 también pudimos ver manifestaciones gravísimas de la crisis alimentaria como las muertes por desnutrición ¿qué implica que ya estemos viendo esto?

– Eso lo vamos a seguir viendo si no se toman las medidas correctivas, porque en un primer nivel tenemos es el aumento de la desnutrición crónica, que se manifiesta con esa adaptación que es el retardo del crecimiento, el retardo cognitivo, la afectación de ciertos sistemas en el organismo, sobre todo de los niños que son los más vulnerables en este momento junto a los adultos mayores.

Pero si la situación continúa así, llega un momento en que ocurre un colapso de lo que se llama la economía corporal, que es el colapso de las funciones orgánicas. No hay funcionamiento ni renal, ni cardiovascular, ni digestivo por falta de nutrientes en forma aguda y esto lo que requiere es hospitalización e insumos médico que tampoco hay en el país. Entonces, lo que sí estamos viendo es que todas las semanas hay reportes de niños fallecidos por desnutrición.

Además, los especialistas aseguran que por cada caso de desnutrición infantil que llega a un hospital pueden haber 20 más en su entorno familiar o comunitario…

–En general un caso de desnutrición no es aislado, sobre todo en estas condiciones. Antes, en Venezuela se veían casos aislados porque era nutrición asociada a una enfermedad de base pero no que la causa fuera la falta de ingesta de nutrientes per se, como pasa ahora.

Y si ya hemos visto desde 2014 diferentes expresiones de la crisis alimentaria y al desnutrición generalizada ¿Qué etapa nos espera en 2018?

– Una profundización e incremento en el número de casos de todo lo que ya se ha dicho. Un incremento a la violencia asociada a la desesperación por conseguir alimentos, y ultimadamente un colapso del sistema de alimentación del país, que ya estamos bastante cerca porque cuando se ven automercados verdaderamente vacíos, que no hay posibilidad para la gente de comprar, se ve la falla en ese sistema que es una cadena de eventos.

¿Y por qué no se habla de colapso todavía?

– Porque existen unos destellos de ese sistema que permiten que haya algún flujo entre las partes de ese sistema, pero cada vez nos estamos acercando más y la velocidad con la que nos estamos acercando es muy rápida.

“Antes, en Venezuela se veían casos aislados de nutrición asociada a una enfermedad de base pero no una desnutrición que la causa fuera la falta de ingesta de nutrientes per se como pasa ahora”

Desatención generalizada

Comedor Las Minas
A pesar de que Herrera ve con agrado la proliferación de comedores comunitarios asegura que ” la desnutrición aguda no se trabaja ni en comedores ni a domicilio, se trabaja en un hospital con los insumos correctos”. Foto: JALH

Ante toda  la crisis han proliferado como soluciones los comedores escolares, las casas de alimentación en las barriadas populares, los comedores empresariales y hasta universitarios ¿Cómo ve esas iniciativas?

– Eso es una parte de la solución pero no es la única solución en una crisis tan compleja como la que estamos viviendo. Esta crisis pasa por varios niveles de atención. Un primer nivel de socorro a quien lo necesita, a quienes tienen la vida comprometida por esta causa, la gente que tiene desnutrición aguda, niños, adultos hay que llevarles a un hospital y atenderles, la desnutrición aguda no se trabaja ni en comedores ni a domicilio, se trabaja en un hospital con los insumos correctos.

El segundo nivel es la intervención con suplementación a quien necesita ser suplementado. Y tercero una protección a la población normal pero que cada vez se acerca más al deterioro, porque si ves una persona que hoy pesa 50 kilos pero no tiene dinero para comprar, cuando la veas dentro de tres meses va a pesar cinco kilos menos y se va a cercar al umbral de deterioro.

Y todo esto tiene que ocurrir pensando en el mediano y largo plazo en conjunto con medidas que permitan el incremento de la producción nacional de alimentos y pensando en el largo plazo para una salida exitosa de la crisis, porque si no, el riesgo de quedarse de forma permanente dentro de la crisis, tipo país africano, es muy grande.

“Tendría que haber una articulación entre el Instituto Nacional de Nutrición y el Ministerio de Educación para que las escuelas reciban su programa de alimentación escolar adecuado”

¿Cómo evalúa el papel del Instituto Nacional de Nutrición en este momento?

– Es muy difícil porque me gustaría decir que se están implementando programas de atención pero no los estamos viendo. No estamos viendo programas de atención a la desnutrición aguda, no vemos articulación entre los departamentos que trabajan nutrición y los que trabajan atención al desnutrido que dependen de los hospitales y el ministerio de salud.  Tendría además que haber una canalización a través de los servicios de las redes ambulatorias para entregar suplementación a quien lo necesita como mujeres embarazadas y niños menores de 5 años. Tendría que haber una articulación entre el Instituto Nacional de Nutrición y el Ministerio de Educación para que las escuelas reciban su programa de alimentación escolar adecuado. Entonces, realmente lo que vemos es una falla importante en la ejecución de todos esos niveles de atención.

¿Estamos en una emergencia alimentaria?

– Sí, hay muchas zonas del país que ya lo están y como el avance de esta crisis en Venezuela ha sido muy desgastante y de inicio lento y de instalación en unas partes más lentas que otras, donde sí ha ocurrido más rápido porque hay más vulnerabilidad, entonces, la definición adecuada es una emergencia compleja, eso lo define la Organización Mundial de la Salud. Nosotros estamos en una emergencia de este tipo y cada vez que pasa más tiempo se vuelve más compleja, porque no es lo mismo que haya un solo nivel de atención, como el socorro, por ejemplo, que es el que existe cuando hay un terremoto, pero aquí tenemos este montón de niveles y todos tienen que ser intervenidos.


“Una caja completamente desbalanceada”

¿Cuál es el verdadero valor nutricional de las cajas CLAP en medio de la crisis?

–La primera deficiencia de las cajas CLAP es que no son consistentes. Por lo menos en nuestros grupos focales hay gente que nos dice que contienen una cosa y otros que contienen algo completamente diferente. Entonces, cuando hablamos de cajas CLAP vemos una total falta de frutas y vegetales, no se reparten insumos frescos, hay una carga totalmente desbalanceada hacia grasas y carbohidratos. Cuando se entregan proteínas existe un gran riesgo que no se encuentren en buen estado, porque la gente misma refiere sabores distintos en la leche y cuando se han entregado pollos la gente refiere que se entregan descongelados, lo cual es peligroso también, y no siempre llevan los aportes de atún que estuvieron entregando en algún momento.

Es una caja CLAP que está totalmente desbalanceada, poco equilibrada y que además no es suficiente calóricamente para una familia. El que sea comprada en el exterior no tendría implicación nutricional desde el punto de vista formal si se hicieran los análisis de acuerdo a las normas venezolanas Covenin para chequear la calidad del etiquetado nutricional y de la composición de alimentos, pero nosotros no sabemos si esos procedimientos se están llevando a cabo.