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«DOCTORES» EXPRÉS

Ocurre en la «revolución» madurista. Una universidad privada adscrita a la Arquidiócesis de Caracas y que antes fue un seminario, reparte títulos de «doctor en derecho» a «próceres» del régimen, al margen de la normativa legal

Noel Gómez Herrera

“La raíz de la sabiduría nunca se seca”. Ese es el lema de la Universidad Católica Santa Rosa, originalmente fundada por Fray Antonio González de Acuña en el año 1673 como Colegio y Seminario de Nuestra Señora de Santa Rosa de Lima de Caracas. Luego de varios litigios, la casa de estudios, aunque formalmente adscrita a la Arquidiócesis de Caracas, se encuentra bajo control de la llamada “revolución” madurista, a través de los presbíteros Carlos Alberto Boully Gómez y Numa Molina, rector y miembro del Consejo Superior, respectivamente, una gestión plagada de irregularidades denunciada desde hace varios años por los estudiantes, quienes insisten en elevar el nivel académico de la institución, mejorar los servicios bibliotecarios, de transporte y seguridad y combatir los altos costos de esa universidad privada que funciona en la calle real de Los Mecedores, cuyos actos de grado se vienen realizando en las instalaciones de la Academia Militar, en Fuerte Tiuna y cuyo rector goza de la  seguridad y protección del llamado “Servicio Bolivariano de Inteligencia” (Sebin), según denuncia de los propios estudiantes.

Al margen del régimen académico de postgrados, maestrías y doctorados establecidos por el Consejo Nacional de Universidades, la UCSAR otorgó el pasado 29 de marzo títulos de “doctor” a varios jerarcas del régimen de Nicolás Maduro. En lo que han denominado “primera promoción en Ciencias Penales y Criminalísticas esa universidad le confirió el título de “doctor” a Marco Antonio Medina Salas, miembro de la Sala Político Administrativa, Marjorie Calderón Guerrero y Jesús Manuel Jiménez Alfonzo, miembros de la Sala de Casación Social, Maikel Moreno Pérez, Francia Coello González y Juan Luis Ibarra Verenzuela integrantes de la Sala de Casación Penal.

Los magistrados Indira Alfonzo Izaguirre, Inocencio Figueroa Arizaleta, Juan José Mendoza Jover,  Yván Darío Bastardo Flores, recibieron doctorado en Derecho, al igual que el contralor general de la República, designado por la ANC, Elvis Hidrobo Amoroso y el  ministro de Educación Universitaria, Ciencia y TecnologíaHugbel Roa.

En medios universitarios trascendió que los referidos títulos de “doctor” serán impugnados ante el Consejo Nacional de Universidades, institución que rige los estudios universitarios en Venezuela. Igualmente ante el cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, administrador apostólico de la Arquidiócesis de Caracas, institución a la que está adscrita la UCSAR.

LA CRÓNICA DE SANTIAGO ALCALÁ

Así reseña el cronista Santiago Alcalá, en su columna «El Quirófano», la situación de los «doctorados exprés» para los altos jerarcas del régimen madurista:

«El viandante, borracho de un todo, a medianoche, va por la Avenida Libertador. De pronto, observa que se llevan presas a un grupo de “caminadoras”. En medio de aquella pea el hombre comienza a insultar a los policías: Que esas pobres mujeres están ganándose el pan de sus hijos.  Que porqué, en lugar de inocentes prostitutas, aquellos  “¡esbirros!” no encarcelan  ladrones”.

  • Oye a este borracho – comenta uno de los polibolivarianos. Vamos a meterlo ¡ preso, carajo ! pa’ que  respete.   

          El relato se pone bueno. Pero antes del desenlace, nos permitimos una digresión.

          Nuevo escándalo – el enésimo –  sacude predios el Tribunal Supremo de Justicia, TSJ, de la esquina de Dos Pilitas. No se trata de otra lista de magistrados sancionados por Canadá, USA u otro país a medias decente – decentes completos, no existen –  por supuesta venalidad, holgazanería, violación de derechos humanos, celestinaje con la narcotiranía. Tampoco por el curriculum de su Presidente – asesinatos incluidos.  Ni por las consejas que circulan sobre corruptelas, a través de What’s Up, Telegram, Confide: “Para el honorable son  $ 300 mil, para el proyectista $ 50 mil y pa’ yo $ ” …

De lo que se trata, ahora, es de la  rebatiña de doctorados. Uno de los pioneros de esa practica fue aquel magistrado “Lengua ‘e Vaca” jubilado buchón, literalmente, con el megasoborno  de los casineros y bingueros. Había optado al cargo sin las credenciales de Ley, así que se dejó de malos ruidos y se aprovecho de su nombramiento para, cambalache con universidad celestina. Vara alta de un tal,  dottol Peña, en el TSJ a cambio de doctorado relancino.

Peor lo de ahora. Porque involucra a la Santa Madre Iglesia, en primer término ¿Y qué dirá Papa Pancho, cuando se entere? Last but no least, como dicen en el Imperio. De último, pero no lo de menos. No ha sido, uno, ni dos, sino una verdadera patota de magistrados los que han legitimado  sus inexistentes credenciales a través de la Universidad Santa Rosa, bajo el rectorado de ¡ un cura! Por algo la Robolución le robó dicha universidad a la Conferencia Episcopal. Lo que de nada tiene el suciodicho, es aspecto de tonsurado. De aquí para allá, en suburbanas blindadas, vidrios ahumados, pistolón al cinto, espalderos. “El  reverendo cura pelacholas/ hizo votos de castidad/ pero no se cortó las bolas/por cualquier eventualidad”.

 El exvicerector, Jorge Luis Gaviria Linares, por  enfrentar la corruptela, se vio obligado a expatriarse en Sacramento, California, Estados Unidos. Maikel, Inocencio, Juan José, Eulalia, Francia ¿se acuerdan de doña Gladys? ¡Falsificó otro título!  otorgados dottores con derecho a no asistir a clases ni presentar exámenes. El generalote Osorio y otros chafarotes. La “Primera Comandanta”. El amoroso contralor e hijo.

Comienzan a reseñar a las infelices mujeres en el precinto policial. “Petra Ramírez, abogada” se autoidentifica la primera. Y lo mismo, las demás: “Domitila Mondragón, ingeniera”. “Cándida Gómez, psicóloga”. El borracho, último en la cola al ver aquella retahíla de cuatriborladas, se dice para sus adentros y sus afueras: “Ah caramba, va a resultar que la única prostituta, soy yo”.

El cronista, no vuelve a hablar del nuevo escándalo, en el TSJ. No sea cosa que la única puta, sea este servidor».