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Se agudiza la escasez de agua en todo el país

El ingeniero José Miguel Davissón destacó la
necesidad de hacer uso racional del agua potable

La escasez de agua en Venezuela es un problema que se agrava cada vez más y ha sido motivo de numerosas protestas en casi todo el país. El deterioro del servicio luce indetenible en medio de la desinversión del Estado en esta materia y también por las frecuentes fallas de la energía eléctrica.

Esta realidad ha empeorado de forma preocupante en medio del brote del virus Covid-19 que se expande en el país. Las normas básicas de higiene para prevenir el contagio no pueden ser cumplidas a cabalidad, si el agua no llega a los hogares.

A partir de esta realidad, la población ha recurrido a diversas alternativas para proveerse del vital líquido, entre ellas la perforación de pozos subterráneos. Esta práctica común en regiones del interior del país que son cruzadas por ríos caudalosos, ahora comenzó a aplicarse en las ciudades.

VIGILANCIA Y MONITOREO DE LOS SERVICIOS

El presidente de la Sociedad Venezolana de Ingeniería Hidráulica, José Miguel Divassón, cuestiona la calidad del agua que obtiene de las perforaciones de pozos en las ciudades capitales y pone en duda que sea realmente apta para el consumo humano.

“¿No está de alguna manera contaminada? ¿Quién potabiliza, filtra o desinfecta el agua? Si alguien se enferma por tomar agua contaminada ¿quién responde por ello?”, reflexiona Divassón.

En tal sentido, indicó que la participación de la ciudadanía en la vigilancia y monitoreo de los servicios públicos son clave para superar la “calamitosa realidad” que sufre el país con la potabilización, suministro y comercialización del producto.

“También debemos tomar conciencia sobre el uso racional del agua potable”, acotó.

“EL AGUA ES UN DERECHO HUMANO”

Divassón fue consultado por la Fundación Construyen País, sobre el tema del agua potable, a propósito del proyecto Promoción de la Organización Comunitaria para Mejores Servicios Públicos. Este será desarrollado en comunidades de todo el país con el Colegio de Ingenieros de Venezuela, para brindar asesoría o asistencia técnica en materia de servicios públicos y procurar su prestación eficiente.

“El agua es un derecho humano, al cual hoy los venezolanos no tienen acceso por el profundo deterioro de la infraestructura”, alertó.

De igual modo, indicó que la infraestructura del servicio hidrológico fue construida a mediados del siglo XX. “El desgaste se ha incrementado en el Siglo XXI por la desinversión, negligencia y la corrupción administrativa de las últimas gestiones”, señaló.

SI FALLA LA ELECTRICIDAD, NO HAY AGUA

Divassón también explicó cómo las fallas de energía eléctrica, que son cada vez más frecuentes no solo en las regiones sino en la ciudad capital del país, impactan sobre la operatividad de los sistemas de bombeo.

En este sentido, explicó que la Gran Caracas es surtida a través de los Sistemas Tuy I, II y III, los cuales se alimentan principalmente del embalse de Camatagua y otras catorce fuentes acuíferas que permiten llevar el agua hasta las distintas zonas el área metropolitana.

“Ese viaje es muy largo. Son más de 100 kilómetros, que requieren grandes infraestructuras y algunas veces muchos equipos de bombeo que consumen grandes cantidades de energía”, indicó.

“Si falla la electricidad no tenemos agua y si en las fuentes no hay suficiente agua entonces no se produce la energía eléctrica. Ambos sistemas corren en paralelo y tienen que funcionar de una manera adecuada para que la población reciba lo que necesita”, señaló.

REINSTITUCIONALIZAR TODAS LAS HIDROLÓGICAS

Davissón reiteró que la participación ciudadana es muy importante en los procesos de administración del servicio de agua potable. “Corresponde a las comunidades vigilar, monitorear y controlar ciertos procesos, pero nunca debemos obligarla a asumir las responsabilidades operativas como el encendido de una bomba que podría poner en riesgo su vida y la seguridad de una infraestructura sumamente costosa”, dijo.

El ingeniero Divassón propuso la reinstitucionalización de todas las empresas hidrológicas. “El gobierno tiene que entender que los servicios públicos son el soporte de una ciudad en progreso. Debemos reinstitucionalizar las hidrológicas y orientarlas a prestar un buen servicio. El mejor servicio que se presta es aquel del que nadie habla”, acotó.