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El actual ministro  de la Defensa intenta justificar “la intromisión del elemento castrense en la actividad política nacional”


Oscar Battaglini

Uno de los señalamientos críticos que con mayor precisión se le puede hacer al chavismo, es la tendencia inherente a destruir todo cuanto se encuentra a su paso o se coloca a su alcance. Eso es lo que explica el proceso destructivo al que ha sido sometida la economía nacional, la estructura institucional del país, el orden social, la calidad de vida, la marginalidad de los centros urbanos, etcétera. Esto mismo se observa en la desaparición que con el chavezmadurismo se ha producido de la tranquilidad y del sosiego, por efecto no sólo de la permanente agitación, confrontación y división a la que ha sido sometida la sociedad venezolana, sino por el cúmulo de problemas que han sido arrojados sobre ella, entre los que destacan: la mayor inflación del mundo, el desabastecimiento crónico de productos de primera necesidad, el bachaquerismo con sus precios criminalmente especulativos, la inseguridad personal que nos obliga a vivir con miedo. Este es también el proceso que se ha venido cumpliendo en el seno de la Fuerza Armada Nacional, a la cual, lo primero que hizo Chávez fue dividirla, creando en su interior un cuerpo extraño autodenominado “fuerza armada chavista”, que en la práctica, ha operado como una fuerza pretoriana al margen de la ley y de la Constitución de la República.

Lo segundo fue colocar como queda dicho, a ese cuerpo armado, no sólo a su servicio personal y del régimen por él representado, sino que le dio carta blanca para inmiscuirse abierta y directamente en la vida política del país, violando de manera flagrante lo dispuesto en los artículos 328 y 330 de la Constitución Nacional, que prohíbe expresamente tal comportamiento. Concretamente en el primero de esos artículos se lee: “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política… En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”. Y en el segundo se lee: “Los integrantes de la Fuerza Armada Nacional en situación de actividad tienen derecho al sufragio… sin que les esté permitido… participar en actos de propaganda, militancia o proselitismo político”.

Con alguna excepción —a comienzo del régimen chavista— todos los oficiales con el rango de general que han ocupado el cargo de ministro de la Defensa, están incursos en la violación de esos preceptos constitucionales. Pero el más contumaz a este respecto ha sido el actual ministro  de la Defensa Vladimir Padrino López, quien desde una aparente y pretendida teorización en torno a la cuestión militar venezolana, viene intentando justificar la intromisión del elemento castrense en la actividad política nacional. Recientemente en la continuidad de su prédica y práctica injerencista en la vida política del país, Padrino López le dirigió una carta pública a la Asamblea Nacional en la que, arrogándose la condición de actor político deliberante le hace a esta institución, electa mayoritariamente por el pueblo venezolano, una serie de planteamientos entre los que destacan los siguientes:

1.- La supuesta legitimidad política de Maduro. En esta materia conviene saber y tener presente que la legitimidad de un orden o de un régimen político no viene dada en lo fundamental por su origen (en el sufragio, por ejemplo), sino en el consenso (en la aceptación) que la sociedad o la inmensa mayoría de ella le otorguen a ese orden o régimen. Lo expresado electoralmente por el pueblo venezolano el 6/12/15, y las mediciones de opinión que se vienen realizando en el país a nivel nacional, demuestran que el régimen madurista atraviesa por una profunda crisis de legitimidad.

2.- El supuesto irrespeto de la Asamblea Nacional al TSJ. Alega Padrino López que ese supuesto irrespeto se hace contra un poder legítimamente constituido. Olvida o pretende que los venezolanos olvidemos la forma fraudulenta (magistrados express) como fue designada la Sala Constitucional del TSJ, instancia de ese organismo judicial devenido en instrumento político, con el encargo gubernamental de anular las resoluciones de la Asamblea Nacional.

3.- La afirmación de que el elemento militar cuenta con una rica historia en la defensa de la democracia venezolana, y que por eso se ganaron el respeto de los venezolanos. Si esta afirmación la cotejamos o la relacionamos con el origen gomecista de la FAN venezolana; con el régimen militarista instaurado por López Contreras; con los golpes de Estado perpetrados por el elemento militar contra los presidentes democráticos Medina Angarita y Rómulo Gallegos el 18/10/45 y el 24/11/48 respectivamente; con el régimen de terror implantado por la dictadura militar de Pérez Jiménez; por la barbarie represiva instaurada por la institución armada bajo los gobiernos de Betancourt y Leoni durante el periodo puntofijista; con el rol determinante que actualmente desempeña la fuerza armada chavista en el mantenimiento de un orden político que ha sumergido a la sociedad venezolana en una de las peores crisis de toda su historia republicana. Vistas así las cosas, en ningún caso se confirma lo señalado por Padrino López en este punto. De modo que eso sigue siendo una materia pendiente en el hacer de la Fuerza Armada Venezolana.

4.- El planteamiento acerca de que el elemento militar constituye “la columna vertebral de la soberanía popular”; lo que de por sí lo convertiría …“en el más celoso guardián de las conquistas sociales y derechos de sus conciudadanos”… Lo dicho en esta parte no es sino la repetición de la idea mesiánica que siempre han tenido los militares venezolanos de que ellos son la representación de un supuesto derecho de liderazgo que consideran inquebrantable, razón por la que se arrogan el papel de árbitros del destino nacional. Con relación a esto habría que recordarle al ministro Padrino López que, por principio, en una sociedad verdaderamente democrática, es la sociedad civil, y más concretamente los ciudadanos, los únicos guardianes de sus conquistas sociales, de sus derechos y garantías políticas y jurídicas. Por lo tanto, cualquier intento proveniente del exterior que pretenda cambiar o modificar esa prerrogativa ciudadana, será considerado siempre como una violación autoritaria y dictatorial del orden democrático establecido.

5.- La voluntad de defender a toda costa “los logros de la revolución bolivariana”. Cuesta trabajo ubicar objetivamente las muestras objetivas tangibles de tales logros. En este sentido no es mucho el esfuerzo que hay que hacer para darse cuenta de que nada positivo y permanente ha sido realizado por la burocracia gubernamental chavista durante el tiempo que ha permanecido en el poder. Basta para ello la sola enumeración y descripción de los nuevos males surgidos durante ese tiempo, así como el agravamiento de los ya existentes, cuando esa gente asume la dirección política del país. Veamos:

5.1.- El carácter ruinoso que hoy exhibe la economía nacional, hecho que tiene en la descomunal caída de la producción (más del 12 % del PIB, la inflación desbordada (más de 1.000 %), el desabastecimiento y la escasez de productos de primera necesidad, sobre todo de alimentos y medicinas (aproximadamente un 80%), y en la quiebra de más de quinientos mil empresas en 10 años. 5.2.- El crecimiento exponencial de la pobreza, del desempleo y el hambre que sufren millones de venezolanos. 5.3.- La reentrega e hipoteca que se ha hecho de las riquezas naturales, así como parte del territorio de nuestro país al capital transnacional, particularmente, del petróleo de la Faja Petrolífera del Orinoco, y del oro y otros minerales preciosos del llamado Arco Minero de Guayana. 5.4.- El criminal y antinacional endeudamiento adelantado por la administración chavezmadurista sin que ello haya tenido o se haya traducido en un mejoramiento de las condiciones económico-sociales del país. 5.5.- La crisis de los servicios de salud y educación, que se ve seriamente afectada por el creciente empobrecimiento al que ha sido sometida la inmensa mayoría de la población; 5.6.- La creciente y severa restricción que han experimentado los derechos políticos de los venezolanos. 5.7.- El desbordamiento de un hampa cada vez más violenta y despiadada, y que no sólo se ha extendido a todo lo largo y ancho del territorio nacional sino que ha implantado un régimen de terror en el seno de la sociedad venezolana. 5.8.- La subordinación de los poderes públicos al Ejecutivo con la sola y honrosa excepción de la Asamblea Nacional, y la instrumentalización de la justicia con propósitos perversos. He aquí la explicación de la ofensiva destructiva que lleva a cabo el gobierno por intermedio del TSJ y el CNE, en contra de la Asamblea Nacional de mayoría opositora.

El contenido de la carta en cuestión constituye, en lo fundamental, una ratificación del compromiso que Padrino López y la fuerza armada chavista ha contraído con lo ocurrido hasta ahora en el país durante los 18 años que el chávezmadurismo ha permanecido en el poder. El enorme rechazo de la población (basta permanecer unos pocos minutos en una cola para comprobar el grado de indignación que en sus palabras manifiesta el pueblo venezolano) a ese grupo militar, es un indicador inequívoco de que le va a exigir a éste, una explicación por su conducta cuando llegue la hora de la justicia.


 

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